Por: AFP .   15 septiembre
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el 14 de mayo de 2020 que no está de humor para hablar con Xi Jinping de China, advirtiendo sombríamente que podría cortar los lazos con la superpotencia rival por su manejo de la pandemia de coronavirus. Fotografía: AFP.
El presidente de Estados Unidos, Donald Trump, dijo el 14 de mayo de 2020 que no está de humor para hablar con Xi Jinping de China, advirtiendo sombríamente que podría cortar los lazos con la superpotencia rival por su manejo de la pandemia de coronavirus. Fotografía: AFP.

La Organización Mundial del Comercio (OMC) infligió un serio revés este martes a la administración del presidente estadounidense Donald Trump, al denunciar la ilegalidad de los aranceles punitivos impuestos a China al inicio de la guerra comercial entre ambas potencias.

Este caso, llevado por China ante la OMC en 2018, se centra en una parte de las tasas aduaneras que Estados Unidos impone a los bienes chinos, concretamente sobre $250.000 millones.

Al reaccionar ante el fallo del órgano de solución de diferencias de la OMC, la administración Trump consideró que el organismo es "totalmente inadecuado" para poner fin a las prácticas comerciales de China, consideradas desleales y que condujeron a Washington a imponer aranceles punitivos contra Pekín.

“Aunque el grupo especial (de expertos de la organización) no haya constatado los numerosos elementos de prueba presentados por Estados Unidos sobre el robo de propiedad intelectual efectuado por China, su decisión muestra que la OMC no ofrece ningún recurso ante tal error”, lamentó el representante estadounidense para el Comercio, Robert Lightizer, en un comunicado.

Según un tuit del diario semioficial chino Global Times, el ministerio del Comercio de ese país indicó por su parte que “China espera que Estados Unidos respete plenamente la decisión del grupo especial de la OMC y el sistema comercial multilateral basado en reglas”.

Estos aranceles punitivos marcaron el inicio de una guerra comercial entre los dos gigantes económicos, que ha estado presente en todo el mandato de Trump.

El presidente estadounidense acusó a Pekín de prácticas comerciales deshonestas, de robo de propiedad intelectual, y de querer utilizar la tecnología para extender su control sobre algunas regiones del mundo o para reforzar la represión en China, en especial contra los musulmanes uigures.

Washington y Pekín lograron un acuerdo comercial posteriormente, pero está prácticamente en punto muerto.

Respuesta de Trump

La oficina del representante comercial estadounidense (USTR) respondió a un informe del organismo internacional afirmando que este reporte “confirma lo que el gobierno de Trump ha estado diciendo desde hace cuatro años: la OMC es totalmente inadecuada para detener las prácticas tecnológicas nefastas de China”.

Durante casi dos años, hasta el anuncio de un acuerdo hecho en enero, Lighthizer condujo una guerra comercial contra China a golpe de anuncios de aranceles sobre miles de millones de dólares en mercancías, a lo cual Pekín respondió con retaliaciones.

El representante comercial también es artífice de un acuerdo bilateral alcanzado en enero con Pekín, que permitió una tregua en este conflicto entre las dos mayores economías del mundo que llenó al mundo de incertidumbre.

“Es importante destacar que el informe no tiene ningún efecto en el histórico acuerdo de Fase Uno entre Estados Unidos y China, que incluye nuevos compromisos de China para impedir el robo de tecnología estadounidense”, agregó el funcionario.

Solución satisfactoria

En su decisión publicada este martes, el órgano de solución de diferencias de la OMC concluyó que los aranceles “son incompatibles” con varios artículos del GATT y “recomienda que Estados Unidos adapte estas medidas a sus obligaciones”.

El informe de 72 páginas subraya especialmente que "Estados Unidos no ha suministrado pruebas o explicaciones suficientes para sustentar su afirmación de que las medidas eran necesarias para proteger las 'normas del bien y del mal' que invocaban y que se consideraron una cuestión de moralidad pública en Estados Unidos".

Ambas partes pueden apelar la decisión de la OMC, pero el órgano de apelación de la institución con sede en Ginebra no está operativo desde el 11 de diciembre, debido a una falta de magistrados.

Washington, que considera que el gendarme del comercio mundial le trata “de forma desigual” y había amenazado con abandonar la organización, paraliza desde diciembre al tribunal de apelación, bloqueando el nombramiento de jueces.

Entretanto, China y varios otros países, entre ellos los de la Unión Europea, crearon una corte de apelación temporal para solucionar sus litigios comerciales, pero Estados Unidos rechaza participar en ella, al estimar que hay que volver a poner en funcionamiento el órgano de apelación.

En su informe, el panel de expertos de la organización de comercio aseguró que es “totalmente consciente del contexto más amplio en el que el sistema de la OMC funciona actualmente, contexto que refleja una serie de tensiones comerciales mundiales sin precedentes”.

Y anima a Estados Unidos y a China "a continuar sus esfuerzos para alcanzar una solución mutuamente satisfactoria".

El grupo de expertos indica igualmente que no se pronunció sobre las medidas adoptadas por Pekín en respuesta a los aranceles estadounidenses ya que “los poderes públicos de Estados Unidos no iniciaron acciones” al respecto en la OMC.