Por: Manuel Avendaño Arce.   3 octubre, 2018
24/03/2018 Pavas, Hatillo, Desamparados. El candidato presidencial Carlos Alvarado junto a su compañero el diputado electo Carlos Avendaño. Fotografía: Diana Méndez.
24/03/2018 Pavas, Hatillo, Desamparados. El candidato presidencial Carlos Alvarado junto a su compañero el diputado electo Carlos Avendaño. Fotografía: Diana Méndez.

Antes de que los 14 diputados del Partido Restauración Nacional (PRN) llegaran a ocupar sus curules en la Asamblea Legislativa, el pasado 1.° de mayo, nadie sabía cuál iba a ser su posición sobre algunos puntos específicos del Impuesto al Valor Agregado (IVA).

En campaña electoral, Fabricio Alvarado, entonces candidato presidencial de Restauración, envió dos señales muy claras: estaba de acuerdo con mantener la tasa del IVA en el 13% y una tarifa reducida del 4% para los servicios privados de salud y educación.

Su Plan de Gobierno 1.0 solo hace una breve mención sobre la necesidad impulsar impuestos progresivos que permitan una mejor distribución de la riqueza nacional. La versión 2.0 es más categórica al señalar explícitamente que el PRN promoverá la “aprobación del proyecto de Ley de Fortalecimiento de las Finanzas Públicas”.

El objetivo de apoyar la reforma fiscal -que dejó el gobierno de Solís y que ha modificado la actual administración junto con los diputados- es transformar el impuesto de ventas en el IVA.

El plan 2.0 de Restauración apunta en su página 28: que el IVA “amplía la base a los servicios, pero mantiene la tasa al 13%, con tasas reducidas y diferenciadas para la salud y la educación, con el objeto de asegurar trazabilidad y solo si hay acuerdo legislativo para ello”.

Esta posición la reforzó Alvarado en declaraciones a la prensa el 20 de febrero. El exdiputado del PRN aseguró que estaba satisfecho con la reforma fiscal que dejó el gobierno de Solís y manifestó su aprobación sobre la tarifa del 13% para el IVA.

Sombras y vacíos

Hasta este punto la evidencia escrita demuestra que, durante la campaña, Restauración Nacional era un cuerpo político que tenía una única voz. Fabricio Alvarado nunca definió otras posiciones sobre el IVA, más allá de su respaldo al 13% y su petición de que se aplicará una tasa reducida del 4% para los servicios privados de salud y educación.

Tras su derrota en segunda ronda electoral frente a Carlos Alvarado, Restauración Nacional se resquebrajó entre acusaciones y denuncias sobre la forma en que se financió la campaña electoral de esa agrupación política.

El 28 de mayo, Carlos Avendaño, presidente del PRN, presentó una denuncia ante el Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) por el supuesto uso de una “estructura paralela” para financiar la campaña de Fabricio Alvarado.

El excandidato presidencial de Restauración desacreditó la denuncia de Avendaño y dijo que era “absurda”. El PRN estaba sumido una crisis interna.

Avendaño recuperó el poder y se erigió como el líder de la fracción -conformada por 14 diputados-, entonces empezó a definir posiciones políticas que nunca se establecieron en los planes de gobierno de Restauración Nacional.

La discusión de la reforma fiscal en la comisión especial que se creó en el Congreso, desnudó las nuevas posturas del PRN, definidas sobre la marcha.

Durante la campaña Restauración Nacional nunca se manifestó en contra de aplicar un IVA del 2% a los productos de la canasta básica, tampoco expresaron su oposición sobre la idea de aplicar ese mismo tributo a las Asociaciones Administradoras de Acueductos Comunales (Asadas).

Pulso legislativo

El pasado 22 de agosto, durante las discusiones de la reforma fiscal en la comisión especial, Carlos Avendaño impulsó una moción para eliminar el gravamen del 2% para los productos de la canasta básica.

El argumento del jefe de fracción del PRN fue que imponer un 2% del IVA a la canasta básica aumentará la pobreza en el país hasta en 2 puntos porcentuales.

Para eliminar el IVA a los productos de la canasta básica, Avendaño -diputado proponente de la moción- sumó el apoyo de Eduardo Cruickshank, del PRN; José María Villalta, del Frente Amplio (FA); Walter Muñoz, del Partido Integración Nacional (PIN) y, el voto de la discordia, Gustavo Viales, del Partido Liberación Nacional (PLN).

Con ese primer recorte del IVA a los productos de consumo básico de la población, Hacienda estimó que dejaría de recaudar cerca de ¢65.000 millones al año y perdería la posibilidad de trazar el origen del dinero.

El 4 de setiembre, en una nueva sesión de la comisión, Viales llegó a un acuerdo con el Gobierno para dar su voto a una moción que imponía el 1% del IVA a la canasta básica con la condición de que el dinero recaudado se destinara a la creación de nuevas pensiones del régimen no contributivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS).

Avendaño fustigó el cambio de opinión de Viales y recalcó que la posición del PRN se mantiene totalmente en contra de gravar los productos de consumo básico.

Otro episodio en el que figuró la bancada de Restauración Nacional se dio el pasado 17 de setiembre en medio de las protestas de la huelga sindical contra la reforma tributaria.

Los diputados del PRN salieron del edificio del Congreso para saludar a los manifestantes y decirles que están con ellos en su lucha para oponerse al IVA y a los recortes en el pago de pluses de los salarios públicos.

Pese que a los legisladores de Restauración Nacional intentaron acercarse a los sindicatos, finalmente ningún líder de los gremios estuvo presente en el intercambio de saludos y palabras.

Este lunes 1.° de octubre, ya dentro de la discusión de primer debate de la reforma fiscal en el plenario, Avendaño logró que se aprobaran otras dos mociones suyas que eximen del IVA a las Asadas y a los animales vivos para producción.

El PRN es la única agrupación con diputados en el actual plenario, que ha definido líneas de acción diferentes a las que manifestó durante la campaña electoral.

Los partidos Acción Ciudadana (PAC), Liberación Nacional (PLN) y Unidad Social Cristiana (PUSC), manifestaron, desde la campaña electoral, su apoyo a la reforma tributaria. En el caso del PUSC, primero pedía recortes al gasto público y después nuevos impuestos, sin embargo, el acuerdo entre Rodolfo Piza y Carlos Alvarado reescribió la estrategia de la Unidad.

El Frente Amplio apostaba por una reforma fiscal “justa y solidaria” que cobrara más impuestos a las empresas y el Partido Integración Nacional (PIN) estaba de acuerdo con un IVA del 13%, la renta global y la aplicación de una regla fiscal.

El Partido Republicano Social Cristiano (PRSC) siempre se opuso abiertamente a la reforma fiscal (sobre todo a IVA y renta) y exigió como primera condición que se recorte el gasto público.

Para este ejercicio, EF revisó los planes de gobierno de los siete partidos políticos representados en el Congreso.