Steven Baltodano y Anthony Baltodano no son familia, pero se conocieron y fundaron la startup Mission Inbox, que ofrece servicios de entregabilidad de correos electrónicos de las empresas a sus clientes para asegurar que no se pierdan en la bandeja de no deseados o spam.
Pero registraron la empresa en Delaware, Estados Unidos. Allí la inscripción duró pocos días, no meses como en nuestro país. Además, son menores los costos para hacerlo y usar pasarelas de pagos con el fin de recibir los ingresos de las ventas.
Esa sería una alternativa inevitable para emprender, en particular con productos y servicios de alto potencial internacional, pues las condiciones locales no lo favorecen.
“De otra forma mueren”, sostiene Steven. “No van a lograrlo. Van a seguir siendo una pyme de unos miles de dólares de ingresos al mes cuando tiene posibilidades de millones”.
No es el único a quien le inquietan los problemas de creación de empresas en el país. La mayoría de la población adulta percibe que en Costa Rica no es fácil iniciar un negocio, según un informe del Global Entrepreneurship Monitor. Entre 56 economías, la de Costa Rica está en la posición 43.
Las principales causas de cierre de emprendimientos son la baja rentabilidad, la falta de financiamiento y una política fiscal favorable y la burocracia, según ese mismo informe.
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De hecho, la cantidad de compañías registradas ante la Caja Costarricense de Seguro Social decreció en el grupo de pequeñas (-14%) y medianas (-1%) empresas en 2025 en relación con 2024. Solo crecieron las microempresas, pues muchas personas que buscan empleo o mejores perspectivas laborales se plantearon abrir un negocio.
Después viene la decepción. Solo el 30% de las pymes supera los cinco años de operación. Para superar esa frontera, el software contable y administrativo para pequeñas y medianas empresas Alegra, recomienda realizar un esfuerzo enfocado en tener buenas ventas, recurriendo a planificación estratégica, digitalizar cobros, mejorar la experiencia de los clientes, automatizar tareas y aprovechar sistemas integrados, entre otras.

Trayectoria
La carrera de Steven, que se graduó en administración de empresas de la Universidad Latinoamericana de Ciencia y Tecnología (Ulacit), se desarrolló en el sector de tecnología de la información.
Ingresó a la empresa Talk Push de Hong Kong para comercializar desde Costa Rica en América Latina y EE.UU. un sistema de chatbots de recursos humanos. La solución tenía capacidad de recibir información de 300 personas por minuto y realizarles preguntas para que los reclutadores identifiquen a los mejores candidatos. Las ventas alcanzaron los $2 millones por año en el continente.
Dos años después se planteó emprender. Fundó Auty, dedicada a automatizar operaciones. Pero el mercado, aunque interesado, no estaba listo para sistemas de Robotic Process Automation (RPA) y el proyecto superaba sus posibilidades.
En 2019, se unió a Logan Herzog, un amigo que lo reemplazó y salió luego de Talk Push, para un servicio enfocado en impulsar ventas de diferentes firmas. Enviaron 300 mensajes; 16 compañías respondieron y 8 se quedaron con ellos. Así nació Gobvio, que operó desde 2020, facturó $2,5 millones anuales y fue vendida a GoFund, una firma de Canadá.
Cuando Steven estaba como gerente de operaciones de Regroup Mass Notification, una empresa de Washington dedicada a la mensajería de alertas de emergencia, le surgió una oportunidad que no pudo rechazar.
Al propietario de la firma Senders le llamó la atención la venta de Gobvio y le ofreció la dirección de operaciones. Esta compañía, ubicada en Nueva York, se especializa en la entregabilidad de correos electrónicos para garantizar que los mensajes no acaben en las bandejas de spam de los clientes. Daba servicios a bancos y firmas de alto renombre en Silicon Valley.
Al año siguiente, Steven advirtió que la integración de la inteligencia artificial (IA) en los filtros de Outlook o Gmail provocaba que el 54% de los mensajes legítimos terminaran como spam. Eso, por supuesto, afecta las ventas de las empresas. Su jefe no coincidió con él. En mayo de 2024, Steven renunció.
Fundación
Steven conoció a Anthony cuando buscó un pasante para Auty. No lo contrató, pese a una excelente impresión. Le hizo varias recomendaciones que el también estudiante de negocios de la Ulacit siguió al pie de la letra.
Años después Anthony llamó a Steven. A la videoconferencia se les unió Logan y contrataron a Anthony en Gobvio. Luego estuvo también en Senders y salió de ahí con Steven para fundar Mission Inbox.
Con un pequeño equipo de informáticos distribuidos en varios países crearon una infraestructura que utiliza IA para efectuar la revisión técnica de los emails y garantizar que los servidores de correo del destinatario los identifiquen como mensajes legítimos. Su experiencia los llevó a crear la empresa en Estados Unidos.
En Costa Rica, Steven acompañó a su esposa, la doctora Rebeca Arias, en el establecimiento de la clínica DrC, enfocada en medicina regenerativa. Entonces comprobó las dificultades de abrir un negocio aquí: tardaron más de tres meses y les costó más de ¢400.000, incluyendo los honorarios de abogados para las gestiones pertinentes.
Con esa enseñanza, Anthony y Steven optaron por registrar Mission Inbox en EE. UU., donde se ubica el 85% de sus clientes, además. El trámite lo realizaron en uno de los servicios en línea que existen en ese país para tales efectos. En tres días la empresa estaba legalizada, tenían una cuenta bancaria allá y únicamente pagaron $400.
El otro problema era recibir los pagos de sus clientes. Con Gobvio recibían los ingresos de ventas mediante PayPal y conocieron el engorroso trámite para trasladar los recursos a cuentas bancarias locales, así como para comprobarle a los bancos la legitimidad del dinero.
La opción ahora era usar pasarelas de pagos, pues muchos clientes pagan con tarjetas. Pero el trámite aquí tampoco es ágil y su costo alcanza hasta el 9% de cada compra. Eligieron mejor la plataforma internacional de Stripe, que tiene un costo de $0,30 y 2,9% por transacción.
“Es absurdo”, reiteró Steven. “Es como si dijeran que no emprendamos”.
A él le preocupa que los partidos políticos que compiten en las elecciones nacionales del 2026 no atienden las dificultades de las microempresas y de los emprendimientos que pueden internacionalizarse y tienen un alto potencial de crecimiento, como Mission Inbox.
Mission Inbox ya cuenta con 133 clientes a nivel mundial, incluyendo bancos y más de 10 firmas surgidas de la prestigiosa incubadora estadounidense Y Combinator. Algunos de ellos envían hasta 200 millones de emails por mes.
Y el negocio va de hito en hito. En 2024 Mission Inbox estuvo entre las 10 iniciativas finalistas del concurso regional Incae Entrepreneur Award 2024, en 2025 superó $1 millón en ingresos anuales y Steven y Anthony proyectan cruzar los $3 millones de ventas en este 2026.
| Datos vitales |
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| Empresa: Mission Inbox |
| Fundación: mayo del 2024 |
| Fundadores: Steven Baltodano y Anthony Baltodano |
| Ubicación y colaboradores: sus fundadores son de Escazú y cuentan con ocho colaboradores que se distribuyen en un equipo de desarrollo con localizaciones en Hong Kong, Kuwait y Canadá y un equipo de negocio con ubicaciones en Brasil, Argentina, México y Holanda. |
| Dirección oficial: Delaware, Estados Unidos. |
| Servicios: entregabilidad de correos electrónicos de empresas a sus clientes (revisión técnica con apoyo de IA). |
| Costo del servicio: $200 el primer mes y según volumen en siguientes meses. |
| Recomendación emprendedora: “Empiece a emprender brindando sus servicios a nivel profesional y probando el mercado durante dos o más meses para tener ingresos suficientes y luego formalizar la empresa”. |
