Por: María Fernanda Cisneros.   2 abril
Los ingresos de las subsidiarias bajo supervisión –el puesto de bolsa y la administradora de fondos de inversión (la SAFI)– representan solo el 20% de los ingresos del grupo. También, son pequeños en sus respectivos sectores. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal
Los ingresos de las subsidiarias bajo supervisión –el puesto de bolsa y la administradora de fondos de inversión (la SAFI)– representan solo el 20% de los ingresos del grupo. También, son pequeños en sus respectivos sectores. Fotografía: Alejandro Gamboa Madrigal

Aldesa Corporación de Inversiones (subsidiaria de Aldesa dedicada al desarrollo de proyectos inmobiliarios) solicitó una intervención judicial por su situación de iliquidez a inicios de marzo. Sin embargo, el Juzgado Concursal del I Circuito de San José no le ha dado curso al proceso ante la falta de documentos.

En el medio de esta nueva demora, el negocio de Aldesa continúa debilitado. Además, se mantiene la suspensión de pagos a los inversionistas, tal y como se solicitó el 08 de marzo mediante el proceso de Administración y Reorganización con Intervención Judicial, señaló la corporación a El Financiero mediante un correo electrónico.

Los estados financieros de las empresas inactivas (por cuatro años) y la presentación de las notificaciones a acreedores con los respectivos acuses de recibo forman parte de los pendientes señalados por el Juzgado.

Ahora el equipo de abogados de Aldesa procederá a entregar los documentos faltantes para que la solicitud sea presentada nuevamente, esta vez completa.

“Nuestros abogados se encargaran de atender los requerimientos, de conformidad con la legislación, para asegurar el avance del proceso”, respondió la empresa por correo electrónico.

¿Es posible la quiebra del negocio?

Este tipo de intervención corresponde a un instrumento jurídico que busca garantizar la continuidad del negocio en las mejores condiciones posibles. No se trata de una quiebra de la empresa o un convenio de acreedores.

Sin embargo, si el desenlace de la solicitud —luego de completar la información pendiente— se mantiene con una respuesta negativa por parte del Juzgado, el único camino que le quedará a Aldesa es la quiebra.

En este caso “se rematan todos los bienes por cualquier monto y todo mundo perdió la inversión en una forma muy significativa”, explicó Javier Chaves, presidente de Aldesa el 8 de marzo a El Financiero.

La empresa pidió la suspensión de pagos a sus inversionistas por un periodo de hasta tres años al Tribunal (puede ser menos tiempo), para reorganizar sus negocios y poner sus finanzas en orden. Además, recortó el personal a la mitad y tomó la decisión de cerrar el puesto de bolsa.

Sin liquidez para atender el pago a los inversionistas, Aldesa del todo no podría honrar sus deudas.

Mientras, el proceso de cierre y desinscripción del puesto de bolsa está en curso en la Superintendencia General de Valores (Sugeval) y la Bolsa Nacional de Valores (BNV).

Las custodias son trasladas al puesto de bolsa de Sama, y puede tardar unos dos meses. El 8 de marzo se envió el hecho relevante anunciando el cierre de esta unidad en Aldesa.

Negociación sin avances

En la acera no supervisada está Aldesa Corporcación de Inversiones, la subsidiaria que pidió el convenio por iliquidez.

El proyecto más grande de esta unidad de negocio — la principal de la compañía — es Monte del Barco, ubicado en el Polo Turístico Golfo Papagayo, Guanacaste. Chaves, presidente de Aldesa, explicó a El Financiero en marzo que se encuentra en negociaciones para atraer a interesados en el proyecto y así recibir un flujo en el orden de $50 millones, que le daría aire a las finanzas.

“Ya tenemos dos fondos de inversión extranjeros (uno español y otro estadounidense) interesados para seguir adelante con el proyecto”, explicó Chaves, en ese momento.

Sin embargo, ante la consulta sobre el avance de las negociaciones, la respuesta fue que siguen en debidas diligencias y que el proyecto se mantienen sin novedades.