Por: María Fernanda Cisneros.   24 septiembre
Varias entidades financieras del país reportan una mayor morosidad en la cartera de financiamiento para vehículos, respecto al año pasado, y se ha incrementado la cantidad de unidades que se han adjudicado de clientes que se atrasan en sus pagos. Fotografía: Shutterstock/Fines ilustrativos.
Varias entidades financieras del país reportan una mayor morosidad en la cartera de financiamiento para vehículos, respecto al año pasado, y se ha incrementado la cantidad de unidades que se han adjudicado de clientes que se atrasan en sus pagos. Fotografía: Shutterstock/Fines ilustrativos.

La venta de vehículos bajó el ritmo y, como es de esperar, también los créditos para la compra de estos bienes.

Al mismo tiempo, quienes ya cuentan con un financiamiento de este tipo muestran atrasos en las cuotas mensuales o las han dejado de pagar del todo, lo que deterioró estas carteras.

Lo anterior ha llevado a las entidades financieras a adjudicarse una mayor cantidad de autos pertenecientes a consumidores que no pagaron más sus deudas.

El Banco de Costa Rica (BCR), BAC Credomatic, Scotiabank y Cafsa registran un aumento en los autos adjudicados en el último año, mientras que el Banco Nacional percibió un incremento en el período anterior (2018).

El incremento se inicia en 19% y alcanza el 50% en algunas entidades. La cantidad de autos adjudicados incluso se duplicó respecto a lo visto usualmente.

Si bien el impago de los préstamos se presenta en vehículos de todo tipo, se muestra principalmente en autos de modelos recientes, con una antigüedad de tres años (2016, 2017 y 2018).

El aumento de autos adjudicados se debe, “primero, a los cambios en la economía, que no solo han afectado el mercado local, y segundo, al alto endeudamiento de los clientes”, señaló Nancy Camacho, vicepresidenta de Operaciones Globales de Scotiabank.

Coyuntura de tonos grises

El grado de endeudamiento de algunos consumidores financieros se ha agudizado en los últimos dos años, producto de la situación económica del país, la desaceleración de la producción y la mayor tasa de desempleo.

Esto ha llevado a que muchos deudores aumenten los días de atraso en el pago de los préstamos y, por ende, a que las carteras de crédito de las entidades financieras se deterioren.

Esta realidad ha impactado a diversos segmentos de crédito, incluyendo vivienda, vehículos, tarjetas de crédito y pymes.

El deterioro en las operaciones que tienen un bien prendado, como vehículos, ha llevado a las entidades financieras a adueñarse de estos con más fuerza que en años anteriores.

El desgaste de los préstamos de autos es evidente. La morosidad de estas carteras en el sistema financiero pasó de 1,26% a 1,77% en el último año (a julio), según datos de la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

El BCR cuenta con 195 vehículos adjudicados; 81 de estos llegaron en 2019. BAC pasó de 14 autos a 31 en el último año. En Cafsa el crecimiento fue del 19%, y, en CrediQ, del 50%. Scotiabank, por su lado, experimentó un aumento, aunque no detalló de cuánto se trataba.

El BNCR se adjudicó 21 autos en el último año, una cifra muy cercana a la de años atrás, pero en 2018 fueron 42.

Luego de adueñarse de los autos, estas entidades deben encargarse de venderlos. La venta puede ser de contado o financiada, según las políticas de cada banco.

La mayoría de las entidades da préstamos con tal de deshacerse de estos bienes; sin embargo, el BCR únicamente los vende al contado.

Las condiciones de financiamiento son las mismas que ofrecen para los vehículos usados, pero pueden darse beneficios que se negocian con cada cliente. Esto variará según la entidad.

El precio de estos autos puede estar por debajo del monto ofrecido por el mercado, por lo que puede ser una buena oportunidad para quienes estén en busca de un auto usado.

Según las características del vehículo, se aplican descuentos en el precio sobre el valor del avalúo, apuntó Sandra Araya, gerente de Administración de Cobro del BCR.

En los últimos dos años, los vehículos adjudicados son de modelos recientes: se puede encontrar autos del 2015 al 2018 a un buen precio.

La mayoría de los autos está en buenas condiciones, y son pocos los que presentan problemas de mantenimiento o deterioro.

Las entidades financieras consultadas admiten que la venta de estos autos es la deseada.

De los 83 autos que el BCR se adjudicó en el último año, vendió 28, en igual período, por un monto de ¢174 millones.

Entre el 2018 y julio del 2019, el BNCR vendió 62 vehículos por unos ¢425 millones. Del total, solo 13 se han vendido en 2019.

BAC ha vendido todos los autos que le han ingresado; Scotiabank, el 88%. Por su parte, Cafsa logra vender los autos el mismo mes que los recibe.

Para la venta, la banca utiliza distintos canales, como ferias de usados o sus propios sitios web dedicados a la comercialización de los bienes adjudicados (como en el caso del BCR, el Banco Nacional y Scotiabank).

Tanto Cafsa como CrediQ utilizan el área de ventas de vehículos usados de las agencias en las que participan activamente (Purdy Motor y Grupo Q, respectivamente). También usan plataformas digitales como CRAutos y Encuentra24.

Además de presentar un deterioro, la cartera de vehículos disminuye cerca de un 1,6%. También, como actividad comercial, agudizó su caída hasta febrero del 2019; luego de ese mes se recuperó, aunque se mantiene en niveles de -9%.

El mismo Banco Central, en su más reciente comentario para la actividad económica (julio), anotó que la contracción del segmento vehículos impacta negativamente al sector comercial como un todo.

Las carteras de crédito se deterioran y el ritmo del financiamiento también, pero el panorama cambiará en cuanto la confianza y la actividad económica se recuperen.