Por: María Fernanda Cisneros.   24 junio

El ambiente económico retador no le deja a la banca otra opción más que revisar y suavizar la oferta de crédito, con tal de despertar la débil demanda.

Los créditos de vivienda fueron parte de los beneficios en la reducción de tasas de interés. Fotos: Mayela López
Los créditos de vivienda fueron parte de los beneficios en la reducción de tasas de interés. Fotos: Mayela López

La actividad económica está desacelerada y el crédito muestra un tímido desempeño.

Así, algunos bancos adoptaron una posición más agresiva y ajustaron las tasas de interés a la baja, en áreas clave de la economía: sector productivo y vivienda.

La reducción de las tasas llegó tras una serie de cambios normativos de las entidades supervisoras, para reactivar el dinamismo del crédito.

A pesar de eso, los intermediarios financieros apuestan porque estas medidas permitirán terminar el año con apenas un crecimiento similar al del 2018.

Estrategia: bajar tasas y readecuar créditos

El BAC Credomatic, el Banco de Costa Rica (BCR), el Banco Nacional de Costa Rica (BNCR) y Scotiabank redujeron las tasas de interés de los préstamos que ofrecen en vivienda, vehículos y pymes, con algunas excepciones.

BAC bajó las tasas en más de siete puntos porcentuales en los créditos dirigidos a pymes, el BCR en 60 puntos base para pymes y hasta en 80 puntos base para vivienda, el Nacional lo hizo en 50 puntos base al sector productivo y casa, y Scotiabank en unos dos puntos para vivienda y vehículos.

Mientras, el Banco de Costa Rica (BCR) también está abocado a reestructurar créditos vigentes y Promerica se le une.

El BCR busca evitar el incremento en la mora de los créditos personales (vivienda, consumo, tarjetas, entre otros), por lo que aplica periodos de gracia, ampliación de plazo y revisión de tasas de interés, cuando se justifique. Promerica opta por la reestructuración de algunos créditos de forma personalizada con los clientes.

Todas estas entidades adoptaron una posición más agresiva para atraer al público, de forma voluntaria.

El Banco Popular no aplicó reducción en tasas. Davivienda y Prival Bank indicaron que no se referirían al tema, y otras entidades como el Banco General no respondieron al cierre de edición.

Días atrás, la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) y el Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) dieron luz verde para que la banca ofreciera instrumentos que permitieran a los deudores ser capaces de atender a tiempo el pago de las deudas vigentes, y limpiaron el historial de crédito de unas 63.000 personas.

El Banco Central de Costa Rica (BCCR), por su parte, optó por reducir su tasa de referencia y permitir a los bancos liberar más recursos para prestar.

Todas esas medidas llegaron para fomentar una mayor demanda del crédito, en línea con la agenda de reactivación económica de Gobierno, pero sin garantía de que la banca adoptaría ese camino, puesto que la estrategia de colocación de cada entidad está fuera del radar supervisor.

Aun así, parece que el ambiente económico desacelerado empuja a la banca a reaccionar.

“No es secreto que en los últimos meses nos ha tocado una parte del ciclo económico que no es dinámica, pero no podemos cruzarnos de brazos, tenemos que reinventarnos. Las empresas tienen que seguir operando y creciendo”, destacó Federico Odio, gerente de BAC Credomatic.

La banca actúa en dos áreas. Por un lado, reduce las tasas y libera más recursos para prestar al público (BNCR y BAC lo hicieron) en busca de dinamizar el crecimiento de las carteras.

El crédito está desacelerado, con un dinamismo que pasó de 13,4% a tan solo 3,6% en dos años (mayo 2017-mayo 2019).

Por otro lado, opta por la readecuación de deudas, para prevenir un deterioro en la cartera de crédito y apoyar la continuidad de los negocios.

La morosidad ya aumentó en la banca pública, la privada y las mutuales.

“La desaceleración de la banca estatal ha ayudado a compensar en la banca privada y generar crecimientos específicos”, puntualizó Federico Chavarría, subgerente de Negocios de Banco Promerica.

Mientras, la economía no da visos de mejora, el crédito tampoco y la confianza de los consumidores cayó por pesimismo de la situación económica de las personas.

El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) muestra una tendencia de desaceleración desde hace más de un año y alcanzó un dinamismo de 1,6% en abril del 2019. Industrias como la construcción y el comercio son de las más golpeadas.

“El crecimiento va a ser muy similar al registrado en 2018. Es posible que los sectores de consumo y vivienda sigan siendo los más dinámicos”, dijo Reinaldo Herrera, director de Finanzas del Banco Nacional.

Otro factor por considerar es que el país está a las puertas de la aplicación de la reforma fiscal, por lo que es de prever un periodo de ajuste a la nueva carga impositiva.

Mientras el Gobierno siga sediento de recursos, acudirá al mercado local y aunque las tasas han bajado, se mantienen más altas que hace un año.

Lo anterior, sumado al nivel de desempleo, permite prever que la mejora en el dinamismo del crédito llegará hacia final de año en segmentos como comercio, servicios, turismo y sector exportador, afirmó Alejandro Gómez, director de Tesorería de Scotiabank.

De cumplirse estas previsiones, la expectativa del Central de un crédito más dinámico en 2019, respecto al 2018 quedaría empañada.