Por: María Fernanda Cisneros.   13 mayo
Los vehículos forman parte de los bienes que se financian de manera importante en dólares. Sin embargo, en el último año su saldo de crédito mantiene un crecimiento muy estabilizado. Lo mismo ocurre en consumo y vivienda, según datos de Sugef. Fotografía: José Cordero
Los vehículos forman parte de los bienes que se financian de manera importante en dólares. Sin embargo, en el último año su saldo de crédito mantiene un crecimiento muy estabilizado. Lo mismo ocurre en consumo y vivienda, según datos de Sugef. Fotografía: José Cordero

El movimiento del tipo de cambio, la regulación y el bajo dinamismo de la economía hicieron de las suyas para cambiar el curso de los préstamos en moneda extranjera.

La cartera de créditos en dólares evidenció una contracción en los últimos cuatro meses, lo que agudiza la tendencia a la baja desde inicios del 2016.

El financiamiento en dólares reduce su ritmo desde entonces, con la excepción de la leve mejoría y el posterior estancamiento que mostró durante algunos meses del año pasado.

En contraparte, la cartera que expone cierta estabilidad desde hace ya varios meses es la denominada en colones. Aunque no crece al dinámico compás de hace tan solo dos años (cuando subía dos dígitos), al menos abandonó la caída.

También, en los últimos tres años los créditos en dólares pasaron de adueñarse de un 41,9 % del saldo total del crédito al sector privado a un 38,4 %.

Las explicaciones

El crédito en dólares decrecía 1,8 % a marzo del presente año, y su promedio de crecimiento en el último año es de 0,3 %.

La reducción es tal que tanto hogares como empresas presentan tasas negativas en esta moneda, con cifras de -2 % y -4 %, respectivamente.

Por actividad económica, los créditos de vivienda, consumo y vehículos mantienen tasas muy similares a las de hace un año. Según datos de Sugef para EF, actividades como comercio muestran tasas negativas por períodos prolongados, pero otras, como construcción no relacionada a vivienda, tienen comportamientos muy volátiles.

La cartera en colones, al mismo tiempo, creció 5,8 % a marzo y promedia un 6 % de dinamismo en igual lapso (12 meses). Ambas cifras se ubican por encima del 2 % que registra la inflación.

"Si efectivamente se están otorgando menos créditos en moneda extranjera, esto es positivo, ya que las personas/empresas se han endeudado mucho en dólares en los últimos años, obviando el riesgo cambiario”, señaló Roxana Morales, economista de la Universidad Nacional.

Esta realidad es muy diferente a la que vivieron ambas carteras hace unos tres años.

En el pasado, el crecimiento de los préstamos en dólares llegó a superar al de colones. Esto ocurrió durante un largo período hasta inicios del 2014, cuando empezó a desacelerarse.

Sin embargo, en los dos primeros años de la administración Solís Rivera, los créditos en moneda extranjera aceleraron el paso hasta superar nuevamente al dinamismo de la cartera en colones.

En ese momento, el precio del dólar mantenía un comportamiento mucho menos volátil que en la actualidad.

Ese mayor crecimiento de los préstamos en dólares también permitió que aumentaran su participación dentro del saldo total del crédito. Llegó a adueñarse del 43,8 % del financiamiento otorgado por el sistema financiero.

Ante la preocupación de una cartera de crédito cada vez más dolarizada en el sistema financiero, cuyos principales deudores reciben el salario en colones, las autoridades supervisoras lanzaron una serie de medidas en 2016 para que los intermediarios encontraran menos razones para prestar en esta moneda, y, los consumidores, menos incentivos para endeudarse en ella.

Las normas llegaron a manos del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif), la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) y el Banco Central de Costa Rica (BCCR).

En resumen, las medidas dictaron que las entidades financieras debían hacer estimaciones genéricas para préstamos en dólares entregados a deudores no generadores de divisas.

Desde su vigencia, las entidades financieras reservan una porción de su dinero por posibles impagos de este tipo de deudas. Además, deben hacer un análisis de riesgo más riguroso a estos deudores.

“Las medidas adoptadas para favorecer la colocación de créditos en moneda nacional, y por desincentivar el crédito en moneda extranjera, han sido muy efectivas", destacó Bernardo Alfaro, jerarca de Sugef.

La estimación se ubicaba en 1,5 %. Sin embargo, ante la desaceleración del crédito, Conassif decidió reducirla a 1 % en julio del 2018.

El cambio llegó mediante un transitorio que indicó, además, que la estimación subiría después de forma paulatina. El primer incremento llegará a partir de junio del 2019, cuando pase a 1,25 %. Un año después, subirá a 1,50 % nuevamente.

“Esto redundará en que las tendencias mostradas se acentúen aún más”, afirmó Alfaro.

A pesar de que la regulación surtió efecto, no es la única explicación del comportamiento de los préstamos por moneda, y podría tampoco ser la principal.

Sin duda el golpe más fuerte al crédito en moneda extranjera fue la mayor flexibilidad que mostró el tipo de cambio en 2018.

La subida a más de ¢600 alertó a muchos sobre la posibilidad real de que el precio del dólar cambiara de un momento a otro y sin previo aviso. El riesgo del que siempre se alertaba a los consumidores financieros al fin se concretó.

En marzo, la devaluación interanual (del tipo de cambio promedio del Monex) promediaba el 6,4 %. Al 8 de mayo, se ubicó en 5,1 %.

Más allá de los movimientos en el dólar, otra razón es el dinamismo de la actividad económica, que está muy lejos de considerarse pujante.

Una coyuntura como esta también explica parte de la desaceleración del crédito en dólares y el estancamiento de la cartera en moneda nacional.

Brecha de tasas

¿Existen incentivos para endeudarse en dólares? De entrada, es claro que el riesgo cambiario está presente. En lo que va del 2019, el precio del dólar ha alcanzado un tope de ¢614,31 y un mínimo de ¢594,67; una diferencia de ¢19,64.

Aunque en el último mes giró alrededor de los ¢600, es imposible afirmar que no dará las sorpresas del año pasado.

Por su lado, la liquidez en dólares creció porque las entidades se llenaron de esa divisa y ahora existen más fondos para prestar, pero los bancos podrían encontrar retos al hacerlo.

La subida de la estimación para créditos a no generadores de dólares, como se mencionó previamente, puede ocasionar repercusiones en el costo de los préstamos.

Al mismo tiempo, las tasas de interés en moneda extranjera tienden a estabilizarse.

La Reserva Federal de Estados Unidos anunció que no realizará más subidas, en lo que resta del año, en su tasa de interés de referencia. Por ese lado puede haber cierto grado de tranquilidad respecto a los movimientos de estos indicadores.

Esto, además, se une a un efecto alterno y que para muchos economistas queda desatendido ante el panorama fiscal: la diferencia entre las tasas de interés en colones y las de dólares.

El efecto de la regulación en su objetivo de desacelerar el crecimiento del crédito se califica hasta de “parcial”, puesto que las tasas de interés en colones se mantienen muy por encima de las ofrecidas en dólares.

Para cierta parte de la población, pese al riesgo cambiario, esto se convierte en un incentivo para endeudarse en dólares.

¿A qué se debe la brecha entre las tasas? El déficit fiscal explica una parte.

Las tasas pasivas siguen siendo más altas en colones que en dólares por la situación fiscal.

Además, el margen de intermediación en dólares es menor que el de colones, debido a la mayor competencia en el mercado de créditos en moneda extranjera, donde los bancos privados son más activos, explicó el economista Luis Mesalles.

La recomendación siempre es adquirir la deuda en la moneda en la que el consumidor recibe su salario; esto para reducir los riesgos de no poder cancelarla.