Por: Manuel Avendaño Arce.   31 octubre, 2020
En julio, el Banco Central apuntó a una contracción del 5% en el Producto Interno Bruto (PIB), mayor a la estimación del -3,6% que dio a conocer como primera perspectiva en abril. Fotos Melissa Fernández.
En julio, el Banco Central apuntó a una contracción del 5% en el Producto Interno Bruto (PIB), mayor a la estimación del -3,6% que dio a conocer como primera perspectiva en abril. Fotos Melissa Fernández.

La economía de Costa Rica sufrirá un golpe menos fuerte durante el 2020. El Banco Central de Costa Rica (BCCR) proyecta que la contracción será del 4,5% del Producto Interno Bruto (PIB) durante este año.

La nueva cifra fue publicada por la entidad a las 6:11 p.m. de este sábado, en el Informe de Política Monetaria para octubre 2020.

El Central había estimado en julio que la caída de la producción nacional sería del 5% para este año. Así lo señaló en la Revisión del Programa Macroeconómico 2020-2021.

Con la nueva previsión, el golpe a la economía se reduce levemente en 0,5 puntos porcentuales del PIB. Eso sí, la contracción del 4,5% es la mayor caída desde 1950, fecha en la que, según el Central, se inician las estadísticas oficiales de las cuentas nacionales.

La entidad también revisó la previsión de crecimiento (recuperación en efecto rebote) para el 2021, el dato creció de 2,3%, en julio, a 2,6%, en octubre.

“Se estima que en el segundo semestre de este año la actividad económica nacional dejaría atrás el mínimo alcanzado en el segundo trimestre del presente año (si bien todavía mantendría tasas de crecimiento interanual negativas) y tendría un desempeño mejor al anunciado en julio”, apunta el comunicado.

Proyecciones macroeconómicas

El informe destaca una mejoría en el escenario macroeconómico externo lo que se refleja en diversos indicadores para el cierre del año y para las previsiones del 2021.

La menor contracción económica en 2020 se explica por una caída menos fuerte en manufactura, servicios empresariales e intermediación financiera. Para el próximo año, el alza en el crecimiento se debe a un comportamiento más favorable de las industrias de manufactura y construcción.

El déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos (que es la diferencia entre la salida y entrada de divisas de la economía) será de 2,9% este año, una cifra menor al 3,2% de la producción nacional proyectado en julio.

La reducción del déficit en este indicador se debe a un aumento en las exportaciones que ya se completaron y las que se esperan para el cierre del año, sobre todo impulsadas por los regímenes especiales (zonas francas).

Para el 2021, el déficit en cuenta corriente de la balanza de pagos se mantendrá en el 3,3% del PIB, la misma cifra estimada en julio.

Los modelos de pronóstico de inflación apuntan a que este macroprecio se mantendrá bajo para lo que resta del 2020, con una tasa promedio del 0,7%; mientras que para el próximo año tendrá un nivel del 1,5%, en ambos casos dentro de la meta del Central que es de entre 2% y 4%.

La cuenta financiera −que es un componente de la balanza de pagos donde se recoge la diferencia entre entradas y salidas de capital del resto del mundo− tendrá una caída en los ingresos netos con respecto al 2019. Esto debido a que se percibieron menores flujos de Inversión Extranjera Directa (IED).

El saldo en activos de esta cuenta se ubicará en 14,5% del PIB para el cierre del año y para 2021 se espera un aumento al 15,6% de la producción nacional, explicado por el repunte del financiamiento público y privado.

Reaperturas favorables

El BCCR destaca que tras un periodo de aplicación de estrictas medidas sanitarias, por parte de la mayoría de países, para contener la pandemia; a partir de mayo inició un proceso de apertura gradual de las economías que empezó a dar frutos en diversos indicadores.

“En línea con eso, el Fondo Monetario Internacional (FMI), en su informe Perspectivas de la Economía Mundial (WEO, por sus siglas en inglés) de octubre, revisó su proyección de contracción económica global para este año desde un 5,2% en junio pasado a un 4,4%, con una recuperación de 5,2% en el 2021 (5,4% en junio)”, señala el informe.

El Fondo advirtió que los rebrotes o nuevas olas de contagio podrían exponer a la economía mundial a un nuevo revés.

El Central asegura que el entorno internacional es favorable para Costa Rica en comparación con meses atrás. La coyuntura ofrece una recuperación económica más rápida de lo previsto, bajas tasa de interés internacionales y un flujo de exportaciones e importaciones constante por la caída en el precio de las materias primas.

Aunque las tasas de interés internacionales están a la baja, las presiones por el alto déficit fiscal y la creciente deuda pública del país, provocan que los mercados exijan rendimientos más altos sobre los bonos soberanos externos.

El BCCR lo achaca a la incertidumbre y la pérdida de apetito de los inversionistas por el riesgo en los mercados internacionales.

A nivel local, la reapertura gradual de la economía a partir de mayo se empieza a reflejar en el indicador de corto plazo, el Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE).

Para el tercer trimestre del año (julio, agosto y setiembre) se espera que la contracción sea del 6,5%. Para comprender cómo el ritmo de caída se reduce, es necesario revisar la tasa de variación anualizada de la serie tendencia ciclo (del IMAE), que fue de -1,8% en agosto, pero en julio se había registrado en -17,2% y en mayo llegó a su punto más bajo, -28,8%.

El alquiler de viviendas en todas las provincias de la Gran Área Metropolitana (GAM) refleja la recuperación económica.

“En abril y mayo el precio de los alquileres tendió a caer con respecto a enero del presente año. Sin embargo, en setiembre se recuperaron, aunque todavía se mantuvieron por debajo de los valores de enero”, añade el comunicado.

Las tasas de ocupación y las tarifas de los hoteles, que cayeron con fuerza entre enero y abril (casi un 80% en la tasa de ocupación), empezaron a crecer en setiembre.

Panorama fiscal

La situación fiscal del país es adversa y se deterioró como consecuencia del impacto del coronavirus.

El déficit financiero alcanzó el 6,7% de la producción nacional a setiembre, mientras que un año antes fue de 4,7% del PIB.

El Ministerio de Hacienda espera que el déficit fiscal cierre el año en el 9,3% del PIB y la deuda gubernamental alcance la cifra del 70% con respecto a la producción.

La expansión del déficit obligó al Gobierno a buscar mayor financiamiento para atender sus obligaciones. Sin embargo, no se generaron presiones al alza en las tasas de interés locales porque se combinó la deuda interna con la búsqueda de préstamos internacionales en condiciones favorables.

“Como consecuencia del deterioro en las finanzas públicas, el saldo de la deuda del sector público global y del Gobierno Central alcanzó en setiembre del 2020 un 83,7% y 67,3% del PIB, respectivamente (comparado con 71,5% y 56,3% en igual mes de 2019)”, señala el informe en la página 51.

Desempleo

El documento retoma la complicada situación del desempleo, que pasó del 12,5% en marzo hasta un nivel máximo del 24,4% en julio y tuvo una leve mejoría en agosto cuando se registró en 23,2%.

La aplicación de medidas como la reducción de jornadas laborales redujo el promedio de la jornada efectiva que pasó de 41 horas por semana, en agosto del 2019, a 36,3 horas un año después.

“Entre marzo y setiembre ese Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS) recibió 77.000 solicitudes de suspensión de contratos y 156.000 solicitudes de reducción de jornadas, las cuales se concentraron entre marzo y mayo, y provienen principalmente de empresas de comercio y servicios”, se extrae del informe.

El BCCR enfatizó en que la mayoría de actividades económicas que fueron más afectadas por la pandemia tienden a concentrar una proporción mayor de mujeres ocupadas, especialmente en casos de hogares como empleadores (-89,2%), hoteles y restaurantes (-60,5%) y comercio (-39,5%).