La presidenta, Laura Fernández, asumirá el poder con cinco retos importantes estructurales, según explicaron economistas y líderes del sector privado.
Entre ellos sobresalen una mayor disciplina fiscal, corregir la desigualdad entre las zonas francas y la economía local, promover más empleo, combatir el comercio informal y mejorar la infraestructura.
Y es que, aunque la economía ha mostrado crecimiento en los últimos años, arrastra problemas de fondo que no han sido resueltos por los gobiernos anteriores.
De hecho, más allá de los factores puramente financieros, el economista José Luis Arce, de FCS Capital, puntualizó que el reto principal de la presidenta Laura Fernández será desmarcarse del estilo de liderazgo de Rodrigo Chaves, al cual describe como un modelo “populista conservador, con un claro apetito concentrador del poder y autocrático”.
“El principal riesgo es que el daño institucional, la afectación a la convivencia democrática y el debilitamiento de los pesos y contrapesos se materialicen al punto de golpear el clima de inversión y el funcionamiento de las políticas públicas”, advirtió.
En este sentido, Arce agregó que el verticalismo, la imposición de ocurrencias y el intento de dominar entidades que gestionan políticas clave —como el Poder Judicial, la autoridad monetaria, los reguladores de mercado o las agencias antimonopolio— podrían ser catastróficos para Costa Rica.
1. Disciplina fiscal: avances frágiles bajo presión
En materia fiscal, Costa Rica logró avances importantes tras la reforma de 2018 y la implementación de la regla fiscal, lo que permitió contener el déficit y estabilizar la deuda.
Sin embargo, estos logros son considerados frágiles ante el aumento reciente de la deuda por encima del 60% del PIB y la desaceleración de la recaudación que está generando nuevas presiones.
“Existe un debilitamiento en la recaudación en ciertos tributos (como el de renta) así como a la falta de un mayor dinamismo económico que golpea la captación del IVA. De extenderse esta situación, la próxima administración enfrentaría, desde el inicio de su gestión, un panorama fiscal desfavorable en cuanto a los ingresos tributarios”, aseveró Fernando Rodríguez, economista de la Universidad Nacional (UNA).
“Si analizamos las cifras del 2024 al 2025, únicamente, se ve una caída nominal de ¢32.800 millones (un retroceso del 6,3%). Esto se debe principalmente a una baja en la recaudación, lo cual es preocupante, sobre todo porque la deuda superó el umbral crítico del 60% del PIB, encendiendo las alarmas para la próxima administración”, explicó Gerardo Corrales, economista de Economía Hoy.
Bajo este contexto, José Luis Arce destacó: “Si no se toca la regla fiscal probablemente navegarán los próximos cuatro años sin novedad, pero si se desea reducir más el nivel de deuda pública con respecto al PIB o hacer cambios sustantivos —no ocurrencias o recortes sin sentido— deberán replantearse especialmente temas tributarios, para lo cual cuentan con los votos, pero no creo que con las voluntades políticas”.
Para dimensionar el problema: en el cierre del 2022 el superávit primario representaba un 2% del Producto Interno Bruto (PIB); no obstante, a diciembre del 2025 apenas alcanzó el 0,94%.
La economista Gloriana Ivankovich, de la Academia de Centroamérica, aseguró que es sumamente relevante que se mantenga consolidada la disciplina fiscal, se mejore la calidad del gasto público y se reduzca la informalidad, de modo que el crecimiento se traduzca en más empleo y mejores ingresos.
“Empero, de la mano de eso, es vital fortalecer la institucionalidad y el clima de negocios. Simplificar trámites, reducir barreras regulatorias, digitalizar el Estado y mejorar la capacidad de ejecución para facilitar la inversión y el crecimiento empresarial”, destacó.
2. Economía dual: un problema estructural no resuelto
Mucho se ha hablado de que en el país existen dos Costa Ricas, al referirse al régimen de zonas francas y a las empresas del régimen definitivo.
Este fenómeno de economía dual no es nuevo, pero se ha profundizado en los últimos años. Desde la entrada y consolidación del régimen de zonas francas, el país ha logrado atraer inversión extranjera de alto valor agregado, especialmente en manufactura avanzada y servicios. Sin embargo, ese dinamismo no se ha trasladado con la misma intensidad al resto de la economía.
Al respecto, Sergio Capón, presidente de la Cámara de Industrias, detalló que mientras que las zonas francas crecieron 20,2% en el 2025, el régimen definitivo apenas creció 0,5%.

En este mismo sentido, Shirley Saborío, Vicepresidenta Ejecutiva del Consejo de la Promoción de la Competitividad, coincidió en que Costa Rica necesita mejorar la productividad y la formalización para reducir la desigualdad real.
“Cerrar brechas en generación de valor agregado entre sectores y territorios implica reducir barreras al sector productivo, simplificar trámites y, de manera prioritaria, revisar el esquema de cargas sociales como un elemento clave para promover la formalización y el empleo de calidad”, argumentó Saborío.
En concordancia con esto, José Francisco Pacheco, economista de la Universidad Nacional, sostuvo que Costa Rica debe mantener un ritmo de crecimiento económico tan vigoroso como el que tuvo la administración Chaves, pero procurando que el impulso provenga en mayor medida de la economía interna y del mercado doméstico, no únicamente de las zonas francas.
Esto no ocurre porque el desempeño de las zonas francas sea negativo, sino porque la dualidad de la estructura económica es muy marcada: mientras un 80% u 85% de la producción crece relativamente poco, las zonas francas lo hacen a un ritmo muy acelerado.
“Necesitamos poner mayor atención a esa parte rezagada de la economía, particularmente promoviendo un crecimiento más amplio y mejor distribuido del sector agrícola en todo el país, no solo en regiones específicas”, concluyó Pacheco.
3. Promover más empleo de calidad
Existe una necesidad de generar más trabajo, sobre todo porque, según detalló Pacheco, si bien muchos indicadores del mercado laboral mejoraron y el desempleo cayó, esto ocurrió en buena medida porque varias personas salieron de la fuerza laboral.
“Es decir, en estos años disminuyó el desempleo, pero también se redujo la cantidad de personas trabajando. Por eso, el desafío que debería acompañar la reactivación del mercado interno es comenzar a ver un mayor incremento en el empleo efectivo, con énfasis en puestos formales y de calidad, donde se reconozcan la seguridad social y demás garantías laborales”, explicó.
Para Shirley Saborío, el país requiere paralelamente elevar la calidad y pertinencia de la educación. Esto implica recuperar aprendizajes perdidos, asegurar un currículo completo (incluyendo inglés, informática y habilidades STEM), fortalecer la educación técnica y mejorar la conexión entre formación y mercado laboral.
Sumado a esto, el sector productivo, específicamente la Cámara de Industrias, ha señalado dificultades crecientes para encontrar talento con habilidades técnicas, dominio del inglés y formación en áreas STEM, lo que afecta tanto la competitividad como la atracción de inversión.
4. Infraestructura: rezago por décadas
El déficit en infraestructura es uno de los problemas históricos del país. Durante décadas, Costa Rica ha enfrentado dificultades para ejecutar obra pública, lo que ha derivado en carreteras saturadas, puertos con limitaciones y altos costos logísticos.

Para Rodrigo Cubero, expresidente del Banco Central, lo más importante es mejorar la competitividad y, en este punto, la necesidad de reducir los altos costos de producción.
“Un desafío fundamental es la infraestructura vial y portuaria. La red vial se ha convertido en una pesadilla para los costarricenses: todos los días se enfrentan a presas interminables para ir al trabajo o transportar mercancías. Esto encarece la producción de bienes y servicios, genera costos adicionales para las empresas, complica la logística y provoca pérdida de oportunidades de negocio, ya que muchas personas optan por no salir a consumir o producir”, destacó.
Otro punto clave, según Cubero, es el costo de la electricidad. Se requiere avanzar hacia una apertura del mercado eléctrico que permita aprovechar el potencial de energías renovables del país, actualmente limitado por restricciones legales a la generación privada.
En esa misma línea, Arturo Rosabal, presidente de la Cámara de Comercio, recalcó que estas obras no solo mejoran la logística, sino que son determinantes para sostener la inversión extranjera.
5. Más inversión
Arturo Rosabal, presidente de la Cámara de Comercio, mencionó que resulta prioritario diversificar la inversión y las exportaciones, reduciendo la alta dependencia de un solo socio comercial. Para ello, es importante avanzar en una agenda de apertura comercial, que incluya la ratificación de acuerdos ya negociados y la incorporación a iniciativas como el Acuerdo Transpacífico (CPTPP) y la Alianza del Pacífico.
Representantes del sector agrícola, sin embargo, se ha manifestado en contra del CPTPP.
Por otro lado, Hannia Ramírez Obando, directora de Economía de la Universidad Fidélitas, alertó que existe mucha incertidumbre sobre qué pasará con la inversión extranjera directa, sobre todo por el conflicto en el Medio Oriente que provocará una ralentización de la economía global.
El giro hacia el proteccionismo en EE. UU. introduce volatilidad e incertidumbre para los exportadores costarricenses. Hay poca claridad sobre esto en los mercados: ¿se mantendrán los aranceles extra impuestos por la administración Trump? ¿Qué sucederá con la industria de dispositivos médicos? Por consiguiente, la atracción de nueva inversión extranjera directa también está sujeta a este impacto.
Además, existen retos de orden monetario que pueden afectar el capital, como el hecho de que la inflación salga del rango meta y que comiencen a subir las tasas de interés, lo cual acarrearía grandes costos para la economía, desincentivaría la inversión de las empresas y, con ello, las oportunidades de crecimiento económico.
El reloj ya está en marcha. Con una deuda presionando al alza, una economía dividida y retos globales de gran peso, la nueva administración tiene por delante la tarea de transformar el crecimiento estadístico en progreso tangible y oportunidades reales para todos los costarricenses.
