Por: .   7 marzo
Las cooperativas quedaron habilitadas para realizar créditos y otros servicios de intermediación financiera a mipymes (personas jurídicas) luego de una reforma legislativa que entró en vigencia en diciembre.
Las cooperativas quedaron habilitadas para realizar créditos y otros servicios de intermediación financiera a mipymes (personas jurídicas) luego de una reforma legislativa que entró en vigencia en diciembre.

Desde el 2 de diciembre anterior varias cooperativas financieras del país preparan cambios en sus portafolios de productos tras la aprobación de una reforma a la Ley de Regulación de la Actividad de Intermediación Financiera de las Organizaciones Cooperativas (7.391), que les permite otorgar de forma directa créditos a las micro, pequeñas y medianas empresas del país.

Estas modificaciones, han obligado a este tipo de entidades a alinear sus procesos internos en estos últimos meses así como fortalecer la manera en la que se facilitan los productos y servicios financieros para las mipymes.

Parte de los cambios están en la normativa de las entidades, ya que deben ajustarse a lo señalado por la Ley 9915 —que incorpora las modificaciones—, para incluir todas las consideraciones y variantes legales que deben tomarse en cuenta para otorgar un crédito o bien alguna opción de manejo de pasivos a las pymes.

También empujó a cambios en las estructuras organizacionales, tecnológicas y operativas para atender al nuevo segmento.

El gerente general de Coopenae, José Eduardo Alvarado, señaló que con las reformas la entidad aún se encuentra realizando los estudios de mercado necesarios para la atención del segmento mipyme, otra de las acciones que la nueva normativa impulsó.

Por su parte Oscar Hidalgo, gerente general de Coopeservidores, aseguró que están en proceso de alinear la normativa interna a las modificaciones de la Ley, así como ajustes organizacionales respecto al personal.

Ambas cooperativas se preparan para abordar al segmento pyme como una de sus prioridades para este 2021. En el caso de Coopeservidores, tienen presupuestados unos ¢22.000 millones para apoyar a las empresas; mientras que Coopenae espera concluir el año con un crecimiento de la cartera de créditos a mipymes -tanto créditos para personas físicas como jurídicas- y que esta alcance los ¢40.000 millones.

Adrián Rodríguez, de la Federación de Cooperativas de Ahorro y Crédito, señaló que ofrecer servicios financieros de ese tipo no es nuevo para muchas cooperativas, pero la ley 9915 ofrece más herramientas a aquellas cooperativas que, por muchos años, han atendido una base asociativa de pequeños empresarios, desde pequeños productores agrícolas hasta comerciantes.

Créditos a asociados

Antes de la reforma, la manera de canalización de créditos a las pequeñas y medianas empresas estaba limitada por la ley, estos debían ser otorgados a personas físicas o bien a personas jurídicas sin fines de lucro asociadas a la cooperativa.

Esto ahora se modificó y se amplió el alcance de la intermediación financiera: las entidades cooperativas podrán realizar operaciones con micro, pequeñas y medianas empresas en las que sus asociados sean dueños de la totalidad de las acciones o cuotas que representan su capital social.

Es decir, dicha reforma deja claro que las actividades de intermediación financiera cooperativa solo podrán efectuarse con los asociados de la entidad.

“Las actividades de intermediación financiera cooperativa solo podrán efectuarse con los propios asociados, salvo las excepciones indicadas en esta ley (...). Se entenderán por asociados únicamente las personas físicas o jurídicas sin fines de lucro que realicen aportaciones regulares a la cooperativa para incrementar su capital social, según lo establecido en el artículo 11 de esta ley”, indica la N°9915.

La ley también faculta a las cooperativas a “comprar, descontar y aceptar, en garantía, pagarés, certificados y cédulas de prenda, letras de cambio, hipotecas y, en general, toda clase de títulos valores e instrumentos comerciales de las micro, pequeñas y medianas empresas”, según dicta el artículo 16 de la nueva reforma.

Hidalgo recordó que, además, la reforma permite a las cooperativas de ahorro y crédito ofrecer servicios de arrendamiento financiero y operativo, servicios de fiduciario en fideicomisos, servicios de emisión de garantías de participación y cumplimiento para los procesos de contratación del Estado.

“También permite, luego de cumplir con una serie de requerimientos, captar fondos mediante oferta pública de valores”, comentó el gerente de Coopeservidores.

Contra grandes actores

Las modificaciones a la ley de intermediación financiera de las cooperativas llegan en un momento clave: la necesidad del sector empresarial y mipyme de reactivar sus actividades tras el golpe de la pandemia por COVID-19, según comentó Alvarado.

“Hoy más que nunca ese sector de la industria necesita oxígeno, de todas las opciones que puedan haber y ahí es donde decimos que nosotros también podemos hacer un aporte importante a la reactivación económica y al rescate de alguna mipyme”, agregó el gerente general de Coopenae.

Eso sí, como cualquier cambio, también supone retos para las entidades y la primera de ella es que apenas empiezan a incursionar en un mercado donde actores de mayor tamaño —bancos estatales o privados— ya brindan servicios entre micros, pequeñas y medianas empresas, según comentó Hidalgo.

Por ello, otro de los retos está en construir una propuesta de valor diferenciada, que le permita a las cooperativas ganar terreno en el campo del crédito al sector empresarial.

“Ese será nuestro principal reto, construir una propuesta innovadora y ágil, que permita atender al segmento con la misma dinámica con la que cambia el mercado y la economía”, dijo Hidalgo.

No obstante, una de las características que podría favorecer a las cooperativas de ahorro y crédito en cuanto al segmento de pymes es la base de asociados que cada una maneja.

Como para cualquier crédito, la atención también deberá centrarse en los riesgos crediticios de las pymes y las posibilidades de retorno de los montos colocados, en especial ante una coyuntura nacional de dificultad económica.

“Un buen crédito comienza con un buen proceso de análisis y de determinación de las posibilidades de la mipyme, de tal manera que los créditos se conviertan en un instrumento que potencie a la empresa y a la vez se pueda honrar el crédito, ese el reto del círculo virtuoso de las entidades financieras”, señaló el gerente de Coopenae.