Por: María Esther Abissi.   1 octubre

La economía sigue creciendo a niveles mínimos. Durante el segundo trimestre del año, la tendencia ciclo del Producto Interno Bruto (PIB), creció 1,4%, un porcentaje mucho menor al del año pasado, cuando el crecimiento fue de 3%.

La formación bruta de capital, que implica las inversiones que se hacen en el país de infraestructura y otros, profundizó su caída respecto al trimestre previo, pasando de -1,6% a -6,9%.
La formación bruta de capital, que implica las inversiones que se hacen en el país de infraestructura y otros, profundizó su caída respecto al trimestre previo, pasando de -1,6% a -6,9%.

Según el Banco Central, que emitió el resultado del periodo en la noche del 30 de setiembre, el resultado se asocia con la evolución de la demanda interna y, en menor medida, con la demanda externa de productos elaborados por empresas del régimen definitivo.

De acuerdo con la autoridad monetaria, la variación anualizada de la producción tuvo un crecimiento de 1,1%.

El ligero crecimiento que mostró la economía fue impulsado por la producción de empresas del régimen especial, especialmente manufactura y servicios.

En contraste, la construcción la actividad agrícola y comercial, siguen en recesión.

La actividad comercial cayó 0,3% por la menor demanda de vehículos y materiales de construcción.

Por su parte, la contracción de la actividad agropecuaria se acentuó en el segundo trimestre por la evolución negativa de la oferta exportable.

En el caso de la construcción, el desempeño negativo se la atribuye a la incertidumbre generada por la entrada en vigencia de la reforma fiscal, además de la menor ejecución de obras públicas.

Dentro de los componentes de la producción se encuentran el consumo de los hogares, consumo del Gobierno, la demanda interna y externa.

La demanda externa reflejó un ligero dinamismo en las exportaciones de servicios de gestión empresarial, informáticos y de diseño de dispositivos médicos, así como el ingreso de turistas.

Lo anterior atenuó la contracción en las ventas del régimen definitivo por una menor oferta de banano, piña y café, así como del impacto negativo de la situación política y social de Nicaragua que hizo que mermaran las exportaciones hacia ese destino.

Por su parte, el consumo de los hogares creció 1,4%, un resultado por debajo de la variación de los últimos dos años.

La autoridad monetaria le atribuye el comportamiento al pesimismo de los consumidores.

Este hecho se evidencia en la Encuesta de Confianza de los Consumidores, elaborada por la Universidad de Costa Rica.

“El resultado es congruente además con el menor crecimiento del crédito al sector privado para consumo, que pasó de 5,9% a 2,5%; el ingreso disponible real y la tasa de desempleo”, explicó el Central.

El último agregado, que es el gasto de consumo del Gobierno, creció 1,6%, resultado que refleja la contención del gasto a pesar del aumento de las contrataciones de trabajadores del área de Salud.

La formación bruta de capital, que son las inversiones que se hacen en el país de infraestructura, profundizó su caída respecto al trimestre previo, pasando de -1,6% a -6,9%.

Este resultado se le atribuye a un menor gasto en obras privadas no residenciales para fines comerciales.