Por: María Esther Abissi.   20 agosto

El Régimen Obligatorio de Pensión Complementaria (ROP) llegará a la mitad de la etapa de maduración en los próximos dos años. A la fecha, sigue siendo gestionado del mismo modo en el que se administraba hace 18 años, prevaleciendo en sus portafolios bonos de deuda del Gobierno Central.

Los portafolios de los fondos de pensión obligatoria se componen a la fecha de inversiones públicas, privadas, activos extranjeros y participación en fondos de inversión.

El 70% del total del portafolio de inversión de los fondos del ROP, están colocados en el sector público, especialmente bonos de deuda. Fotos Melissa Fernández Silva
El 70% del total del portafolio de inversión de los fondos del ROP, están colocados en el sector público, especialmente bonos de deuda. Fotos Melissa Fernández Silva

A pesar de que los bonos son un instrumento de bajo riesgo y que ahora ofrecen mejores rendimientos si se comparan al resto del mercado, teóricamente no son la inversión ideal para la fase de crecimiento.

En Costa Rica, esta preferencia por títulos de Gobierno se relaciona con una distorsión del mercado que tomará años en corregir, derivada del estado de las finanzas públicas.

Así, el déficit fiscal no solo afectó la tendencia de las tasas, el nivel de la deuda del Gobierno y el comportamiento de la economía, sino que también deformó la formación del régimen de pensiones y su rendimiento de cara al futuro. Es decir que, posiblemente, pudiéramos haber tenido mejores ganancias de las que tenemos hoy.

Según explicó el superintendente de pensiones Álvaro Ramos, tradicionalmente cuando un fondo está joven y en fase de crecimiento (en la que pocas personas se jubilan), lo usual es que se invierta en acciones, o ‘equitys’ como se les conoce popularmente.

“Son productos que involucran mayor retorno, a cambio de un mayor riesgo y de ser parte del capital”, explicó Ramos.

Las acciones son más volátiles y en el corto plazo va a tener pérdidas, pero en el largo plazo va a crecer más. Por ende, le generará mejores rendimientos al afiliado.

Cuando la persona está en la mitad de la etapa laboral, el fondo tiene a invertir en otro tipo de activos, con menos riesgo.

Por último, cuando se acerca la fase de maduración, migra a un esquema con una alta probabilidad de repago y que garantice que va a conservar el capital, como los bonos de deuda.

“No va a crecer tanto en la última etapa, pero va a estar más seguro de que el capital se va a preservar”, explicó el superintendente.

En Costa Rica esto funciona diferente al resto del mundo.

Los bonos de Gobierno tienen poco riesgo a cambio de tasas muy altas, producto del déficit fiscal. Por esto, cuando los fondos acuden a las acciones, el rendimiento esperado es mucho más bajo y resulta muy difícil diversificar.

“La diversificación funciona en Costa Rica al revés de como funcionaría en el resto del mundo”, aseguró.

Mauricio Rojas, gerente de BCR Pensiones, explicó que en la etapa de maduración se deben mantener inversiones de baja volatilidad, ya que los saldos de los afiliados deben ser entregados en muy corto tiempo.

Sin embargo, hoy esto es una práctica, cuando el grueso de la población del ROP es aún joven.

De acuerdo con datos de la Superintendencia de Pensiones, la gran porción de afiliados tenía en junio entre 31 y 44 años (1.043.686‬), seguido de los menores de 31 años (595.379).

El segmento de afiliados mayores de 59 años, cercanos a la pensión es la más baja, de 261.678 afiliados.

Exceso de concentración

La situación es difícil de cambiar. En Costa Rica hay pocos emisores, los fondos se ven restringidos en cuanto a sus inversiones en el extranjero y es difícil que las sociedades administradoras se puedan deshacer de una porción tan alta de inversiones.

Para los fondos, es complicado invertir como es teóricamente correcto, y así ha sido en los últimos 18 años.

Esta realidad conduce a varios problemas de cara al futuro.

Primero, existe un importante riesgo de concentración. En un momento en que las pensiones empiezan a manejar fondos tan importantes como 18 puntos del Producto Interno Bruto (PIB).

El portafolio total de los fondos actualmente es de ₡6 billones de colones, de los cuales, ₡4 billones pertenecen a emisiones del sector público, ₡906.677 millones al sector privado y ₡853.225 millones a emisiones del extranjero.

En proporción, el 70% del total del portafolio de inversión de los fondos del ROP, están colocados en el sector público, especialmente bonos de deuda.

Hermes Alvarado, gerente BN Vital, aseguró que siempre es necesario que en el mercado haya suficientes emisores para diversificar el riesgo y aumentar las posibiliadades de inversión, y no para atender necesidades urgentes de liquidez.

A pesar de que el retorno de los bonos del Gobierno es muy bueno para estándares internacionales, la exposición a la concentración hace que ante una eventual oscilación importante en el valor de los activos, el fondo tenga pérdidas.

Con portafolios más diversificados, las oscilaciones son mucho menos evidentes.

“En Costa Rica lo que distorsiona no es el límite de inversiones que pueden hacer los fondos en el sector público, sino que tienes bonos ultra seguros en la moneda en la que tienes tu compromiso y que te ofrece un rendimiento que no te da nadie más en el mercado”, comentó Ramos.

Al haber tanta dependencia de los fondos hacia el Gobierno, surge la inquietud de dónde irán a invertir cuando el régimen esté maduro y más afiliados comiencen a pensionarse. Es decir, cerca del 2040.

Se espera que para entonces la masa de recursos represente 40 puntos del PIB, el doble de lo que representa hoy.

Si los fondos siguen comprándole a Hacienda, en la maduración va a haber una masa gigante de recursos sin destino, una suma incalculable de ahorro persiguiendo pocas emisiones.

“Si no tenemos de aquí a 20 años una estructura más clara de emisiones, va a haber un día en que los fondos van a ser demasiado grandes y ¿dónde van a meter ese dinero?”, comentó el superintendente.

Para Edgar Robles, exsuperintendente de pensiones, la concentración no es un problema.

Según comenta, el mercado de valores se desarrolla en conjunto con el mercado de pensiones conforme vayan creciendo los fondos.

“En este momento los instrumentos que existen son superiores a los que existían cuando se creó el ROP. Cada vez debería irse invirtiendo menos en Hacienda y debería irse separando de acuerdo con perfil de vencimiento y liquidez”, explicó Robles.

A pesar de esta afirmación, la evidencia muestra lo contrario.

En los últimos 20 años, los fondos han concentrado sus emisiones en Hacienda y la tendencia sigue creciendo todos los años.

Entre el 2016 y el 2019, por ejemplo, el crecimiento de la tenencia de deuda pasó de 16,3% a 33%, según datos de Supen con corte a julio de este año.

Otro de los problemas estructurales del sistema es que en Costa Rica se maneja un solo fondo del ROP, mientras que la práctica de países como Chile y Perú que tienen tamaños similares al del país, manejan varios fondos, dependiendo de la edad del afiliado.

Esto permite que las inversiones y su nivel de riesgo y exposición vayan en concordancia con la edad del afiliado.

De esta forma se generan mejores rendimientos y mayor estabilidad, dependiendo del período de vida laboral del afiliado.

Para el superintendente, aunque la aplicación práctica de los ‘multifondos’, como se les llama usualmente es compleja es lo ideal cuando se trata de manejo de los recursos para la pensión.

“Ha sido un tema de escala. Hacer un nuevo fondo es bastante caro y las entidades tienen que lograr justificar por qué quieren partir en dos un fondo. Sin embargo, desde mi punto de vista, sería una muy buena estrategia de comercialización para las sociedades”, explicó Ramos.

Pasos hacia la diversificación

Los esfuerzos son grandes y el avance ha sido limitado, pero el sistema de pensiones está haciendo algunos esfuerzos.

Es posible que el nuevo reglamento de gestión de activos, en el que los fondos deben especificar por qué y para qué adquieren determinados activos con determinados plazos, apoye la meta de la diversificación.

El escenario ideal sería que, aunque no haya topes de inversión para ciertos emisores (como sucede en las economías avanzadas) los fondos decidan bajar su exposición y diversificar el riesgo, a cambio de mejores rendimientos futuros y seguridad para sus afiliados.

Adicionalmente, el proyecto de folletos informativos que empezarán a circular el primero de octubre, permitirá que los afiliados puedan elegir cuál fondo se acopla mejor a sus preferencias y esto potencie la competencia.

En estos folletos los fondos deberán anunciar específicamente cuál es su horizonte de inversión y su exposición al riesgo.

Con la exposición de sus intensiones de inversión, es posible que los fondos decidan competir más por estrategia y se vean obligados a apostarle a productos diferentes.

Sin duda, uno de los mayores frenos del sistema es la limitación a las inversiones en el extranjero (que permiten invertir hasta 10% del total del portafolio), que abriría una inmensa puerta hacia el crecimiento y maduración del ROP.

En países con condiciones similares a las de Costa Rica, como Perú, el 40% de los recursos de los fondos se encuentran ya colocados en el extranjero, después de un cambio en la legislación.

Pese a esto, la nueva regulación local implica que no se trata de dónde decidan operar los fondos sino para qué, lo que plantea a su vez un nuevo reto en la definición del negocio de pensiones.