Por: María Esther Abissi.   15 febrero

Los representantes de las principales actividades económicas del país esperan que este año el Gobierno presente las soluciones concretas de su plan de reactivación para poder levantar la producción de las áreas clave, como la industria, el comercio, la construcción y el crédito.

El plan de reactivación económica fue presentado desde los primeros días de la administración Alvarado, sin embargo, los sectores productivos no han visto aún cómo las propuestas los impactarían.

Al cierre del 2018 cinco de las actividades se desaceleraron más que en el mes previo. (Foto: Archivo EF).
Al cierre del 2018 cinco de las actividades se desaceleraron más que en el mes previo. (Foto: Archivo EF).

Además de reactivación, esperan que se apruebe la emisión de bonos soberanos, para que consecuentemente existan menos presiones en las tasas y una activación en el consumo.

El Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE), que lleva el pulso mensual, mostró una fuerte desaceleración en el 2018 con una tendencia que arrastra desde los dos años previos.

Los niveles de crecimiento que se vieron en los últimos dos meses del 2018, de 1,86% y 1,81%, no se vislumbraban desde el 2013. En noviembre de ese año el índice cayó a un mínimo de 1,52%.

Para ese momento, las actividades vivieron una situación similar a la actual: siete de las quince que componen el indicador, calculado por el Banco Central perdieron dinamismo.

A diciembre del 2018 cinco de las actividades se desaceleraron más que en el mes previo.

La situación resulta crítica para sectores como la construcción, la agricultura y la industria manufacturera, que pese al repunte de últimos meses, no lograron salir de la desaceleración.

Casos particulares

Cada una de las principales actividades que dinamizan la economía tuvieron factores particulares que los afectaron en el 2018 y otros que permitirán que se reactiven en el 2019.

La construcción, por ejemplo, mostró decrecimientos importantes en el 2017 y en la primera mitad del año pasado.

Sin embargo, tuvo un empuje importante gracias a la construcción del proyecto inmobiliario Oxígeno en Heredia.

En el Programa Macroeconómico 2019-2018, publicado por el Banco Central en enero pasado, el sector construcción fue el que mostró mayor dinamismo en las actividades económicas, pues creció a una tasa de 6,6% durante el 2018, según la medición empleada para el Producto Interno Bruto (PIB).

Este comportamiento es normal con obras de gran calibre. Un incremento similar ocurrió con la construcción del proyecto hidroeléctrico Reventazón, el cual alteró los indicadores.

En el 2019 no se tienen previstas grandes construcciones de grandes magnitudes.

Ricardo Tapia, asesor económico de la Cámara Costarricense de la Construcción aseguró que este año será necesaria una mayor ejecución de obras públicas que impulsen el desarrollo del sector.

Las previsiones del Central denotan un impacto negativo en la inversión privada por los efectos de la reforma fiscal en la construcción, por lo que la Cámara espera que el crecimiento sea similar al del año previo.

Tapia dijo que en la Cámara son cautos ante las proyecciones, pues es necesario observar cómo evoluciona la confianza en los consumidores y de los inversionistas.

Afirmó que una parte fundamental del desarrollo es que el Gobierno cumpla con las obras previstas, que desarrollen estrategias para mejorar la competitividad y para aumentar las facilidades para nuevas obras en el campo de la infraestructura pública.

Además, para el sector es indispensable que se impulsen las medidas de reactivación económica que prometieron durante el año pasado, mejoren las condiciones del crédito y se apliquen “verdaderas medidas de contención del gasto que liberen la presión sobre las tasas”.

El comercio es otra de las áreas claves para reactivar la economía, sin embargo, es uno de los sectores que crecerá menos en el 2019.

La Cámara de Comercio explicó que la desaceleración del consumo de los hogares, producto de una menor liquidez, ha incidido profundamente en el comportamiento. A diciembre del 2018, creció 0,17% y el Central prevé que crezca a una tasa de 1,9%.

La Cámara es un poco más optimista y proyecta un aumento de 2,1%. “La disminución del ingreso disponible de los hogares como consecuencia de la aprobación de la reforma fiscal incidirá en el desempeño, sin embargo, también se puede esperar una ligera recuperación de la confianza, que puede compensar el efecto negativo de los nuevos impuestos”, según comunicó esta entidad por medio de un correo.

La organización declaró que requieren de parte del Gobierno menores restricciones al consumo, dadas principalmente por las regulaciones bancarias para préstamos y una mayor facilitación del comercio; factores que ayudarían a impulsar este sector, una de los más deprimidas de todas las actividades económicas.

A pesar de las anteriores afirmaciones, no todos consideran que la intención debe venir de las autoridades.

Juan Rafael Lizano, presidente de la Cámara Nacional de Agricultura y Agroindustria, afirmó que la reactivación no está en manos del Gobierno, sino de los empresarios.

“Necesitamos leyes que permitan que trabajemos más rápido, que el Servicio Nacional de Aguas Subterráneas, Riego y Avenamientos sea más ágil y que haya más dinamismo en la producción”, afirmó Lizano.

El Central espera que la agricultura no crezca para este año. No obstante, para Lizano, que crezca 1% es una ganancia.

La manufactura es otra arista determinante para la actividad económica y aún más para las importaciones.

La reducción en la velocidad de crecimiento en la industria ocurrió desde el 2017. Sin embargo, el ritmo de caída se aceleró en el 2018, cuando se registraron aumentos mensuales de 2%, cifras que no se observaban desde poco antes del 2015.

En años recientes, la manufactura había alcanzado dinamismos cercanos al 4%.

El proceso de desaceleración es evidente en el sector, dado por comportamientos muy diferentes entre empresas que trabajan en zonas francas y fuera del régimen.

El régimen especial, que es el que principalmente exporta, ha tenido una aceleración continua a lo largo de todo el 2018. Por su parte, el régimen definitivo se ha venido ralentizando desde el 2017 y acumula tasas negativas desde junio pasado.

Pedro Morales, asesor de política industrial y pymes de la Cámara de Industrias, aseguró que particularmente la contracción del régimen definitivo se da por la caída de las exportaciones manufactureras a Nicaragua y problemas de flujos comerciales con Centroamérica.

Además, hubo una caída importante en las inversiones por el deterioro de la situación fiscal y los efectos negativos de la actividad económica.

Para este año, el BCCR prevé un crecimiento del PIB en manufactura de 3,2%, ligeramente superior al que se dio en el 2018.

Morales explicó que es importante que el Gobierno logre la aprobación para emitir eurobonos, a fin de reducir las presiones sobre las tasas y el menor crédito disponible para el sector privado.

La Cámara urge por medidas para reactivar la economía y mejorar el clima de negocios del país, para lo que creen oportuno que el Gobierno restablezca las tarifas eléctricas competitivas para la industria y simplifique los trámites regulatorios, una propuesta que está contenida en el proyecto de reactivación económica del Gobierno que aún está por ejecutarse.