Por: María Esther Abissi.   28 noviembre, 2018

El nivel de las Reservas Internacionales (RIN) del Banco Central de Costa Rica (BCCR) está por debajo del recomendado para hacer frente a situaciones de contingencia. Esto implica vulnerabilidades ante situaciones de riesgo como el deterioro de la balanza comercial, salidas masivas de capital o crisis en los mercados internacionales.

En las últimas semanas la gestión de las reservas se ha concentrado en contener las presiones del tipo de cambio, que superó la barrera de los ¢600 durante las primeras semanas de noviembre. Foto: Rafael Pacheco.
En las últimas semanas la gestión de las reservas se ha concentrado en contener las presiones del tipo de cambio, que superó la barrera de los ¢600 durante las primeras semanas de noviembre. Foto: Rafael Pacheco.

Las reservas a la fecha servirían para cubrir cerca de cuatro meses de importaciones y representan hoy un 11% del Producto Interno Bruto (PIB), aunque el mínimo sea 14%.

Según informe de Gestión de Reservas Internacionales netas del primer semestre del año del Banco Central, hay varias formas de determinar si el nivel de reservas es óptimo o no, entre ellas, lo que representan las reservas dentro del PIB y el indicador de reservas a importaciones, que muestra un escenario que explica cuántos meses podrían cubrir las importaciones si el país no tuviera acceso a recursos externos.

En ambos casos, los niveles actuales son inferiores.

Ante los escenarios, no se tiene claro si el plan de la entidad monetaria es reponerlas o que sigan bajando.

Según Eduardo Prado, gerente del Banco Central, acudirán al mercado cambiario a restituir esos recursos, conforme la disponibilidad de divisas así lo permita.

Para Prado, la volatilidad en el tipo de cambio no justifica las intervenciones del Central en el mercado cambiario. En la medida en que las condiciones del mercado y la economía justifiquen los incrementos o reducciones en el precio del dólar, el Central no tendría que intervenir si estas variaciones no se consideran fluctuaciones violentas.

Pese a esto, aclaró que el Banco se reserva la posibilidad de intervenir cuando observe movimientos “violentos”, que no correspondan a la evolución de las variables macroeconómicas.

En las últimas semanas la gestión de las reservas se ha concentrado en contener las presiones al alza del tipo de cambio, que superó el nivel de los ¢600 al inicio de noviembre.

El Central ha tenido que intervenir en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex), utilizando reservas y deteriorando el nivel que habían alcanzado a principios de año, cuando la anterior administración recibió un préstamo del Fondo Latinoamericano de Reservas (FLAR) por un monto de $1.000 millones, precisamente para recuperar el dinero perdido en las volatilidades del año previo.

Durante el 2018 las presiones se intensificaron, especialmente en noviembre. En los últimos 60 días las reservas cayeron $650,6 millones.

Las presiones del dólar y la necesidad de usar más reservas responden a varios factores, entre ellos, el hecho de que la nueva administración del Central aseguró que permitiría más volatilidad en el precio de la divisa.

Para un mercado que no está acostumbrado a la volatilidad, el hecho de que tengamos reservas por debajo de lo usual resulta incómodo o, al menos, poco tranquilizador.

Reservas más volátiles

Una de las preguntas asociadas a la volatilidad del dólar es si se debería esperar o no que también fluctúe el nivel de reservas.

En un sistema de tipo de cambio flexible con intervenciones entre fluctuaciones, las reservas deberían ser estables y podría garantizar que los niveles se mantengan, en el sentido de que no variarían por las condiciones del mercado cambiario.

Del mismo modo, podrían verse afectadas por otros comportamientos del mercado, como los depósitos en dólares en los bancos y los depósitos del Gobierno.

Empero, las presiones actuales hacen que la intervención sea necesaria.

Según William Calvo, exdirector de la división económica del BCCR, la incertidumbre sobre la solución fiscal, las tasas de interés más altas a nivel internacional y la necesidad de Hacienda de pagar la deuda externa genera aumentos violentos en el precio del dólar y, por ende, afecta el nivel de reservas.

“El anuncio de mayor flexibilidad en el régimen cambiario aumentó violentamente el tipo de cambio. El Central con su intervención generó una baja, pero a costa de reservas”, explicó Calvo.

Para este economista, es poco probable que el Central deje fluctuar el precio del dólar de forma abrupta, por lo que la volatilidad de las reservas se mantendría relativamente estable.

El economista José Luis Arce afirmó que la principal razón de la variación de las reservas es esta. En el pasado, la entidad monetaria participaba comprando dólares estadounidenses para que el colón no se apreciara más y ahora vende dólares para que no se deprecie.

Otro de los factores que propician la necesidad de intervenir, tienen que ver con la forma de financiamiento del déficit fiscal.

La desconfianza y la erosión del precio por invertir en colones ha hecho que aumente la demanda de dólares para adquirir activos internacionales y en dólares por parte de los grandes jugadores del mercado.

“La no renovación de vencimiento de bonos en dólares ha generado una presión alcista en el dólar y, para evitar que esos aumentos fueran más significativos, decidió usar las reservas”, aseguró el economista Gerardo Corrales.

Según Corrales, el Central le ha vendido $1.200 millones al Gobierno para pagar deuda, un fenómeno que no era usual en años anteriores.

“Ahora hay más temor y los inversionistas han decidido no renovar sus bonos, aumentando la demanda de dólares. Si el Central cumple con su promesa de una política cambiaria orientada a un dólar más flexible sin intervenir, el mercado decidiría el precio y se perderían menos reservas”, dijo Corrales.

Las perspectivas y la recuperación o no de las reservas dependerán en buena medida de la estrategia del Central y del concepto de tipo de cambio volátil que manejen.

La resolución de la situación fiscal también desempeña un papel importante, ya que, si se aprueba la reforma, se reduce la incertidumbre y permite que organismos multilaterales presten dólares al Gobierno, una de las posibilidades para que el Central pueda recuperar fondos para sus cuentas.

“Mientras el tema fiscal no se resuelva, la norma será la presión para que el colón no se deprecie, y, dependiendo de la incertidumbre, esa presión podría estar acompañada de volatilidad, lo que se traduciría en más participaciones del Banco”, admitió Arce.