Por: Manuel Avendaño Arce.   31 mayo
Un sistema piramidal llamado
Un sistema piramidal llamado "la nube" opera en Costa Rica desde hace varias semanas y promete generar un "rendimiento" del 800% sobre el monto que cada persona invierta. Fotografía: Shutterstock para EF.

No, el dinero definitivamente no crece en los árboles ni tampoco se multiplica por arte de magia en “la nube”.

En Costa Rica, durante las últimas semanas, al menos un sector de la población se enfrascó en el boom de “la nube”, un sistema piramidal conformado por 15 personas en el que los ocho miembros del último nivel le transfieren dinero directamente a quien ocupa la cúspide de la estructura con la promesa de que cualquiera puede llegar a la posición superior. Fácil, rápido y sin mucho esfuerzo. Tentador, ¿no?

Sin embargo, este popular modelo –que se vende como una forma de ayudar amigos y recibir “ganancias” en corto tiempo– no es más que un esquema de Ponzi destinado, como en todos los casos y países donde ha operado, al fracaso rotundo.

De seguro en las últimas semanas ha escuchado historias de éxito en las que algunas personas relatan cómo “ganaron” dinero luego de participar en una o varias “nubes”. Esto puede ser cierto: el sistema piramidal funciona al principio, pero se agota conforme pasa el tiempo, cuando no se encuentran más “inversionistas” que aporten recursos para ingresar.

EF contactó a varias personas que participan en diferentes organizaciones dedicadas a promocionar “la nube” como una forma de generar recursos de manera “fácil y rápida” y de alcanzar la “libertad financiera”. Sin embargo, nadie quiso relatar su historia en una entrevista para esta publicación.

Entre Ponzi y la pirámide

Algunas voces defienden que el sistema piramidal de “la nube” no es un esquema de Ponzi. Por eso resulta importante entender de dónde viene y cómo ha ido evolucionando.

Carlo Ponzi era un inmigrante italiano que en 1919 levantó un imperio en muy poco tiempo. En Estados Unidos (EE. UU.) creó la Securities Exchange Company, una empresa dedicada a recibir y repartir cupones de dinero entre las personas que participaban en su pirámide.

Los cupones eran enviados desde Europa a los inmigrantes que viajaron hacia EE. UU. para buscar nuevas oportunidades de empleo. Esos documentos se podían cambiar por dinero en efectivo o alimentos.

La empresa ofrecía “ganancias” del 50% en 45 días o del 100% en tres meses a quienes entregaran sus cupones para transferirlos a los niveles más altos de la estructura. Entre más personas ingresaban al esquema, más rápido se pagaban algunos retornos.

En ese entonces, una investigación periodística publicada por el Boston Post reveló que Ponzi no invertía dinero en su empresa y estimó que, para cubrir los compromisos de la compañía, se necesitaban 160 millones de cupones, cuando en realidad solo contaba con 27.000. El empresario fue encarcelado en 1920 por el delito de fraude.

Así funciona La Nube

El esquema piramidal necesita de 15 personas para operar.

FUENTE: PERSONAS QUE FORMAN PARTE DE DIFERENTES SISTEMAS DE LA NUBE.    || w. s. / el financiero.

Los esquemas de Ponzi evolucionaron a lo largo del tiempo y también recorrieron diferentes naciones en todo el mundo. El resultado siempre es el mismo: tarde o temprano la estructura colapsa y deja una estela de perdedores a su paso.

Lo que ahora se conoce como “la nube” hace algunos años o meses operó en otros países de América Latina bajo nombres como “la flor”, “el telar”, “el mandala de la abundancia”, entre otros.

Adrián Gómez, abogado de la división de Risk Advisory de Deloitte, explicó que, en el caso de “la nube”, se trata claramente de un esquema de Ponzi en el cual la única forma de distribuir los beneficios a quienes lideran la pirámide es mediante la inclusión de nuevos “inversionistas” que ingresan con la promesa de recibir el monto con el que entraron más un alto nivel de rendimiento.

Estos modelos no ofrecen productos o servicios financieros; lo que buscan es generar transferencias directas de dinero entre personas para pagar la “ganancia” a quien se encuentra en el primer nivel. Es decir, una persona participa en una colecta para alguien más con la esperanza de que otros hagan lo mismo por ella.

Una de las variaciones que presenta “la nube” con respecto al esquema tradicional de Ponzi es que, una vez que recibe el dinero prometido, la cabeza de la pirámide sale del modelo y luego puede ingresar nuevamente en el nivel más bajo. Esto crea un efecto cíclico para tratar de prolongar el sistema por más tiempo.

Los esquemas que operan en la actualidad también se manejan y se gestionan más rápidamente por medio de redes sociales y apps de mensajería, como WhatsApp, que les permiten propagarse con mayor velocidad entre la población, sobre todo entre quienes tienen menos conocimiento sobre finanzas e inversiones.

Sin regulación

Las leyes de Costa Rica no regulan ni prohíben la implementación y operación de sistemas piramidales como “la nube”.

La Ley Orgánica del Banco Central de Costa Rica establece las reglas para la intermediación financiera en el país y define que solo las instituciones autorizadas pueden dedicarse a esta actividad.

Sin embargo, la transferencia de recursos que se da en un sistema piramidal no se considera una intermediación financiera, ya que se realiza en el anonimato, fuera del sistema bancario, sin formalidad legal y bajo la responsabilidad directa de quien pone su dinero.

Para Bernardo Alfaro, superintendente general de entidades financieras, es importante que la población tenga información suficiente para comprender que estos esquemas siempre colapsan cuando se agota el ingreso de nuevas personas.

La Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef) no ha recibido denuncias relacionadas con la operación de “la nube” en el país, puesto que se trata de sistemas que operan en las sombras, donde se promueven inversiones confidenciales que únicamente manejan los involucrados.

Estados Unidos, Colombia, Perú, Argentina, Ecuador, España y Venezuela robustecieron sus legislaciones y crearon herramientas para permitir que sus entes reguladores puedan actuar frente a modelos como este.

María Lucía Fernández, superintendente general de valores, indicó que es necesario mejorar las leyes de Costa Rica para ampliar las potestades de regulación, supervisión y fiscalización, más allá de que se presenten denuncias en los estrados judiciales por la operación de pirámides.

Incluso las personas que quieran aprender más sobre educación financiera, instrumentos de inversión, títulos valores y otros mecanismos para ganar dinero en el sistema formal pueden encontrar información en la página web y las redes sociales de la Superintendencia General de Valores (Sugeval).

Sistemas como “la nube” también abren las puertas a engaños, fraudes y lavado de dinero. Así lo reconocieron Douglas Montero, economista, y Walter Espinoza, director del Organismo de Investigación Judicial (OIJ), este último en entrevista con Teletica.com.

En pirámides donde se ponen pequeñas sumas de dinero, como las de ¢2.000 y ¢10.000, no existe tanto riesgo de legitimación de capitales. Sin embargo, en estructuras donde el monto de ingreso puede ir desde los $1.000 en adelante, es mucho más fácil que se filtren recursos provenientes de actividades ilícitas.

El modelo de “la nube” tampoco se puede considerar un generador de riqueza nacional porque no se basa en la compra o venta de bienes y servicios ni tampoco en inversiones. Estas pirámides solamente promueven la transferencias de recursos entre personas que no tienen ninguna garantía sobre el dinero que pagaron para entrar.

¿Cuánto tiempo va a durar “la nube” en Costa Rica? Nadie puede dar una fecha exacta: ni las voces que la promueven como la más innovadora solución financiera ni las que ven este modelo piramidal con recelo y desidia.

Lo cierto es que el final ya se conoce y se resume en pérdidas para la mayoría de sus participantes.