Por: María Fernanda Cisneros.   23 abril
Costa Rica exportó $1057 millones más en 2018 en comparación con el año previo. El equipo de precisión y médico se consolida como el principal sector exportador de bienes. Fotografía José Cordero
Costa Rica exportó $1057 millones más en 2018 en comparación con el año previo. El equipo de precisión y médico se consolida como el principal sector exportador de bienes. Fotografía José Cordero

Los servicios que ofrecen las empresas radicadas en Costa Rica son cada vez más importantes para las exportaciones del país y han logrado acaparar una buena porción de la producción.

El 56 % de lo que se exporta son bienes, y, el otro 44 %, servicios. Esa diferencia entre un sector y otro era tres veces más grande a finales de los años 90.

En las últimas dos décadas, el país logró equiparar más la oferta productiva que destina al comercio internacional.

Mientras los bienes perdían terreno, los servicios lo ganaban.

Sin embargo, esa tendencia se mantuvo hasta el 2016. Después de esto, los bienes ensancharon su participación. No a los niveles vistos hace 20 años, pero al menos lo suficiente para poner en tela de duda si los servicios pueden adueñarse del liderazgo.

En términos generales, las exportaciones crecen a un ritmo del 6 %. Este es el promedio que mostraron entre el 2012 y el 2018.

El país tiene el gran reto de dinamizar sus exportaciones, ya que el comercio de bienes y servicios ha bajado el ritmo. Costa Rica pasó de crecer dos dígitos en la década pasada a uno en la actual.

La salida de bienes y servicios ganó espacio en la economía nacional en los últimos tres años de ese período, luego de abandonar la tendencia a la baja que duró unos diez años.

El valor de las exportaciones representó el 34,21 % del Producto Interno Bruto (PIB) en 2018, equivalente a unos $20 570 millones.

El balance final respecto a las importaciones fue de $851,4 millones, gracias a un menor déficit en los bienes y un mayor superávit en servicios.

Más allá de esto, quedan grandes retos en los cuales trabajar, entre ellos factores de competitividad, en cuanto a trámites e infraestructura, por mencionar un ejemplo. También, en la capacitación de la mano de obra calificada que atraerá empresas del exterior y que permitiría ensanchar el sector exportador.

Las comparaciones en este reportaje utilizan el PIB en dólares, debido a que la balanza de pagos — por su naturaleza — se publica en esta moneda.
¿Los servicios pueden ser los líderes?

¿Debe el país aspirar a que los servicios dominen su ADN? Costa Rica se fijó la meta de contar con una economía más diversificada desde hace unas décadas y los resultados son visibles en la composición de sus exportaciones. Sin embargo, la posibilidad de que los servicios dominen la oferta exportadora no está tan clara y tampoco parece ser un objetivo de la política gubernamental.

Pareciera lógico que esto ocurra, sin embargo, el desenlace no parece estar tan definido y de concretarse, lo haría dentro de muchos años.

La repartición actual entre bienes y servicios muestra un “buen balance, de país desarrollado”, según las autoridades del sector comercial.

Es necesario hilar más fino para entender los caminos posibles.

En 2018, los servicios alcanzaron el 15,1 % como porción del Producto Interno Bruto (PIB), la cifra más alta de la última década.

Un porcentaje mayor a este llegó en algunas ocasiones desde el año 2000, pero en ese entonces los bienes representaban entre 25 % y 28 % del PIB. Hoy la cifra es del 19,1 %.

El espacio que han ganado los servicios podría inducir a pensar que es fácil que finalmente lleguen a dominar las exportaciones.

Los servicios de turismo, telecomunicaciones, informática e información, así como otros empresariales son los que más pesan dentro del valor exportado de este grupo.

En contraste, el sector productivo nacional, sobre todo agropecuario y manufactura se ha vuelto poco competitivos, porque Costa Rica se ha vuelto caro, y competir con poca sofisticación o bienes con poco valor agregado nos cuesta cada vez más, afirmó el economista Luis Mesalles.

Sin embargo, la historia más reciente permite pensar que el cruce entre ambos sectores podría tardar más de lo pensado en llegar o inclusive, nunca ocurrir.

Si bien la exportación de bienes representa una porción mucho menor de la producción a la vista en la década de los 2000 (esos niveles de más del 25 %), el dato del 2018 es mayor al de los cinco años previos.

Este segmento recuperó espacio como porción del PIB en los últimos tres años, y como parte de la composición del total exportado desde hace dos.

Se mantienen como los líderes, y, además, mantienen un ritmo estable. Aunque los servicios muestran un buen ritmo, pero sin despegar mucho más que los bienes, explicó Pedro Beirute, gerente de la Promotora de Comercio Exterior (Procomer).

El promedio de crecimiento de la exportación de bienes entre el 2012 y el 2018 fue de 5 %, mientras el de servicios fue de 7 %.

“Si se mantienen el ritmo actual de dinamismo de ambos sectores, habrá que esperar aproximadamente 20 años para que el valor exportado en servicios sea mayor que el de bienes”, afirmó Beirute.

La sola circunstancia de que la exportación de servicios ha sido más dinámica que la de bienes, al analizar una serie desde el 2000, implicaría que –en caso de continuar esa tendencia– en algún momento los servicios sean los líderes del total de exportaciones. Esto podría ocurrir en seis o siete años, explicó el economista Félix Delgado.

No obstante, si se mantiene la tendencia vista desde el 2016 –en donde los bienes ganaron espacio–, esto nunca ocurriría. Además hay mucho por analizar, más allá de las estadísticas.

Primero, la intención del Gobierno y de sus políticas no es precisamente que los servicios dominen las exportaciones.

El objetivo en realidad es que el modelo exportador de Costa Rica se basa en una oferta de valor agregado. En productos que no serán los más baratos –en comparación con la competencia mundial–, pero ofrecerán calidad, valor agregado y estarán producidos por negocios con propósito (aquellos que no tengan solo objetivos económicos, sino también sociales y ambientales). Esta es la visión de Procomer.

Por otra parte, es difícil anticipar el comportamiento de la industria comercial internacional, el mercado laboral y el nivel de competitividad del país para crecer y para mantener dinámicos ambos sectores.

Es difícil saber cuál será el comportamiento de la demanda de los socios comerciales en 5, 10 o 20 años o si Costa Rica podrá generar la suficiente mano obra calificada para atender la demanda laboral del sector servicios, algo que ya hoy presenta algunas dificultades.

Los idiomas y perfiles de asesoría técnica en ramos como las finanzas son demandados con fuerza, pero para eso se requiere de personal capacitado.

La competitividad, por su lado, será determinante en el curso del modelo exportador y los resultados más recientes no fueron tan alentadores.

Costa Rica retrocedió en el ranking Doing Business 2019, elaborado por el Banco Mundial. Pasó del puesto 61 al 67, de 190 economías evaluadas.

La agenda de reactivación económica de la administración Alvarado incluye algunas acciones en materia de competitividad como disminución de tiempo en trámites de construcción y apertura de negocios, educación dual, y otras acciones para impulsar a pymes.

Estas acciones tardarán algunos años en surtir efecto, por lo que queda ver su resultado y cómo incidirá en el modelo exportador.