Por: María Fernanda Cisneros.   12 diciembre, 2019
Las operaciones con bonos del Gobierno impulsaron el mercado secundario, al pasar de 60% al 79% del total transado. Foto: Jeffrey Zamora
Las operaciones con bonos del Gobierno impulsaron el mercado secundario, al pasar de 60% al 79% del total transado. Foto: Jeffrey Zamora

En el 2019, los inversionistas negociaron cifras más altas de dinero en el mercado secundario de valores, respecto al 2018.

Como resultado de un mayor apetito por los títulos valores en circulación, el volumen de este mercado casi se duplica, para un monto total de $10.713 millones y un crecimiento del 83%.

Las operaciones con bonos del Gobierno impulsaron el mercado secundario, pasaron del 60% al 79% del total transado en el último año.

El mercado experimenta un crecimiento de las operaciones en dólares desde el 2017. Esto se debe a la mayor volatilidad del tipo de cambio y la colocación de instrumentos de deuda del Gobierno con altos rendimientos, explicó José Rafael Brenes, gerente de la Bolsa Nacional de Valores (BNV).

Por su parte, la negociación en el mercado primario pasó de $10,8 millones en 2018 a $11,6 en 2019.

También, en 2019 llegaron cinco nuevos emisores, “una cifra que desearíamos fuera del doble, pero que teníamos años de no ver”, afirmó Brenes.

La Bolsa se ha abocado “de manera decidida” a trabajar con estructuradores y participantes para tener más emisores. Los cinco nuevos participantes son: Veinsa Motors, BID-Invest, INS Inversiones Safi, Eco Solutions y BCR Fondos de Inversión.

En total, cuenta con cerca de 500 emisiones registradas en negociación, y en emisores son 37 de bonos, 34 fondos de inversión y 10 de acciones.

Respecto al comportamiento del negocio de los participantes del mercado de valores, se ven resultados mixtos.

Los puestos de bolsa registraron un buen año tras cuatro años de caída ante la dificultad de generar ingresos.

La utilidad neta antes de diferencial cambiario ajuste a la baja de tasas y coyuntura fiscal permitió que caídas de los puestos de bolsa se revirtiera y entonces, crecieron. Así, las ganancias son las más altas del quinquenio con $19.384 millones, tras un crecimiento del 40% a octubre del 2019.

También, la utilidad neta respecto al patrimonio (rentabilidad financiera o ROE, por sus siglas en inglés) mostró una mejora en relación con lo observado en los tres años anteriores, explicó Alberto Dent, presidente del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif).

La utilidad neta es la más alta del quinquenio con $19.384 millones. Esta cifra está dividida en 73% por entidades públicas, 22% bancarios y el 6% restante en no bancarios.

Por su lado, los fondos de inversión alcanzaron activos netos por 7,3% del Producto Interno Bruto (PIB).

Los fondos con más participación en ese activo son los del Banco de Costa Rica (BCR), los del Banco Nacional de Costa Rica (BNCR), Improsa, Popular y Multifondos, en orden de mayor a menos tamaño.

Las sociedades administradoras de fondos de inversión, por su lado, generaron un rendimiento sobre capital del 16% a octubre del 2019, pero se estima llegaría a 19,8% en diciembre de este año.

La cifra sería levemente menor a la registrada hace un año, debido a la devaluación de la moneda. Las SAFIs con más volumen en dólares han tenido más impacto, siete de las 14 Safis tienen más del 80% de sus fondos en dólares, anotó Dent.

Las utilidades cayeron 22,7% para un total de $8.527 millones también a octubre del 2019.

Por otro lado, el jerarca de Conassif resaltó algunos retos importantes para el mercado de valores. Entre ellos, la digitalización.

“El reto en nuestro caso es que el sistema de regulación y supervisión se actualice y adapte de forma que permita el desarrollo de la industria Fintech sin desincentivar la innovación tecnológica”, explicó Dent.

Al respecto, comentó que Conassif, las Superintendencias y el BCCR conformaron un grupo técnico que se encuentran trabajando en un diagnóstico del impacto que las empresas Fintech están teniendo en los mercados y las instituciones financieras, así como en el suministro de servicios financieros en Costa Rica.

El objetivo de este grupo es determinar las acciones que podrían tomarse, desde el punto de vista del sistema de regulación y supervisión financiera, a corto, mediano y largo plazo.