Los ingresos tributarios del Gobierno Central registraron su nivel más bajo de los últimos cinco años al cierre de mayo de 2026.
La caída responde a un deterioro simultáneo de los principales impuestos del país: renta, IVA y el impuesto selectivo de consumo un comportamiento que no se había observado en los años recientes, según un análisis del Observatorio Económico y Social (OES) de la Universidad Nacional (UNA).
Al cierre de mayo, los ingresos totales representaron el 5,70% del producto interno bruto (PIB), por debajo del 6,01% registrado un año atrás.

La disminución responde exclusivamente a la caída de los ingresos tributarios, que pasaron de 5,32% a 5,01% del PIB, el nivel más bajo del período 2022-2026.
Cada una de las recaudaciones disminuyó por distintas razones que se explican a continuación:
La renta deja de ser el único problema
El mayor golpe provino del impuesto sobre los ingresos y utilidades, cuya participación cayó de 1,89% a 1,81% del PIB.
Solo en marzo, cuando las empresas liquidan el impuesto sobre la renta, la recaudación fue un 7,5 % inferior a la obtenida en marzo de 2023, equivalente a unos ₡106.000 millones menos.
El estudio también identifica un menor desempeño en el impuesto pagado por las personas jurídicas, una reducción en el impuesto sobre remesas al exterior —influida por la apreciación del colón— y un estancamiento en la recaudación proveniente de personas físicas.
El IVA también pierde fuerza
El segundo impuesto más importante del país también muestra señales de debilitamiento.
La recaudación del IVA descendió de 2,02% a 1,87% del PIB, mientras que en términos nominales, registró una contracción de 3,8% después de haber crecido 3,5% un año antes.
La desaceleración se observa tanto en las ventas internas como en las importaciones.
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“El IVA acumula seis meses consecutivos de variaciones interanuales negativas, una tendencia que se considera especialmente preocupante porque refleja una pérdida sostenida de dinamismo económico”, aseguró Fernando Rodríguez, economista de la Universidad Nacional.
Impuesto selectivo de consumo
Este tributo también redujo su participación en la recaudación debido principalmente a la menor actividad de las importaciones y a cambios en la metodología de valoración de vehículos usados, según el análisis de la UNA.
Al cierre de mayo de 2026, este impuesto representó 0,21% del PIB, frente al 0,24% observado en el mismo período del año anterior.
“Este comportamiento se explica, principalmente, por el efecto de la apreciación del colón sobre la recaudación asociada a bienes importados y por las modificaciones introducidas en la metodología de valoración de los vehículos usados”, destacaron los expertos.
La disminución se concentra en el impuesto selectivo de consumo recaudado en aduanas, cuya participación pasó de 0,23% a 0,20% del PIB entre mayo de 2025 y mayo de 2026, mientras que el componente aplicado a las transacciones internas se mantuvo prácticamente sin variación.
Impuesto a la propiedad de vehículos: una reforma redujo la recaudación
La recaudación pasó de 0,13% del PIB en mayo de 2025 a 0,09% del PIB en mayo de 2026.
Esta disminución responde principalmente a la reforma aprobada por la Asamblea Legislativa en 2023, la cual redujo la carga tributaria asociada a este gravamen.
“Como resultado, aunque las importaciones de vehículos han mantenido un fuerte crecimiento en los últimos años, ello no se ha traducido en un aumento proporcional de la recaudación de este impuesto”, explicó Rodríguez.
Agregó que en términos nominales, el impuesto sobre la propiedad de vehículos registró una contracción interanual del 33,1% al cierre de mayo de 2026, en contraste con el crecimiento del 33,1% observado en el mismo período del año anterior.
“Este cambio refleja el impacto de la reforma tributaria sobre el rendimiento de este gravamen y explica parte de la reducción observada en el rubro de otros ingresos tributarios”, dijo.
Una caída más amplia que en años anteriores
Para el Observatorio Económico y Social de la Universidad Nacional, si la tendencia se mantiene durante el resto del año, Costa Rica volverá a registrar una reducción de la carga tributaria al cierre de 2026.
Esto implicaría menores ingresos para el Gobierno en relación con el tamaño de la economía, lo que aumentaría la presión sobre las finanzas públicas y limitaría el margen para continuar reduciendo la deuda pública.
“La desaceleración observada en 2026 tiene un origen más amplio, ya que responde simultáneamente a la disminución en la recaudación del impuesto sobre la renta, del IVA y del impuesto selectivo de consumo, es decir, tres de las principales fuentes de ingresos tributarios del Gobierno Central”, destacó el economista.
El gasto cambia de composición
Contrario a lo que ocurre con los ingresos, el gasto público del Gobierno muestra una dinámica distinta a la observada en los años previos.
Aunque el gasto continúa creciendo, su ritmo de expansión se ha moderado y se observa un cambio en la composición de los rubros que impulsan dicho crecimiento.
En particular, el gasto en remuneraciones mantiene un crecimiento contenido; las transferencias corrientes muestran una reducción tanto hacia el sector público como hacia el sector privado; el gasto de capital presenta escasas variaciones y el pago de intereses de la deuda vuelve a cobrar protagonismo como uno de los principales factores de expansión del gasto.
