La Reserva Federal de los Estados Unidos (Fed) realizará el martes y miércoles su tradicional reunión de política monetaria que fija el curso de las tasas de interés de referencia.
Tras tres recortes consecutivos a finales del año pasado, las tasas se situaron entre el 3,50% y el 3,75% y desde entonces no se han movido.

Incluso antes del estallido de la guerra, el pasado 28 de febrero, varios responsables de la Fed parecían inclinarse a congelar las tasas por algunos meses con el objetivo de finalmente canalizar la inflación.
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Con un 2,8% registrado en enero, “ya son cinco años” que el indicador se sitúa por encima del objetivo meta del 2%, recordó a la AFP Diane Swonk, economista jefe de KPMG en Estados Unidos.
De acuerdo con Swonk, la Fed no tiene tanto margen de maniobra como otros bancos centrales de cara a un impacto inflacionista: “A diferencia de otros países, que ya han alcanzado cierto grado de estabilidad de precios, nosotros llevamos cinco años sin estabilidad de precios”, advirtió.
El fantasma de la estanflación
Cada día adicional de guerra prolonga el bloqueo de hidrocarburos en el Golfo, mientras los precios del crudo se disparan y los costos empresariales de producción aumentan.

Ante este panorama, la Fed se enfrenta al dilema de cumplir su doble mandato: mantener la inflación cerca del 2% a largo plazo y garantizar el máximo nivel de empleo. Unas tasas elevadas calman los precios, pero unas tasas bajas relanzan las contrataciones.
Transición en la Fed y presiones políticas
El entorno macroeconómico se complica aún más por el calendario político. Donald Trump sigue exigiendo una flexibilización monetaria “inmediata” para bajar los costos de los créditos a los estadounidenses, a quienes prometió mejorar su poder adquisitivo de cara a las próximas elecciones de otoño.
Además, esta será la penúltima reunión que presida Jerome Powell, cuyo mandato termina en mayo. Aunque Trump designó al exgobernador Kevin Warsh para su reemplazo con la expectativa de que le garantice tasas más bajas, el proceso de confirmación está detenido en el Senado.
La mayoría republicana en el congreso es mínima, y el senador Thom Tillis rehúsa dar su aval mientras siga un proceso judicial contra Powell, iniciado por una fiscal cercana a Trump; una maniobra que Tillis percibe como un “ataque a la independencia de la Fed”.
