Por: María Esther Abissi.   3 julio, 2018

La riqueza financiera privada, que representa el dinero disponible de los agentes económicos del país se debilita y crece a un dígito por primera vez desde el 2016, indicando una disminución importante en los fondos potenciales que tienen las personas y las empresas para consumir, ahorrar e invertir.

Los resultados. Los datos, calculados por el Banco Central de Costa Rica, reflejan que a mayo del 2018 el saldo de la riqueza financiera crecía a un ritmo de 8,8%, su nivel más bajo en los últimos tres años.

En meses recientes, la riqueza crecía a niveles entre 10% y 15%; pero el estado de la economía y la menor capacidad de ahorro hacen que el nivel se deteriore.

El dato es incluso inferior a la perspectiva de crecimiento del Banco Central para el 2018 publicada en su Programa Macroeconómico, en el se que prevé un aumento de 12,4% este año y 13,1% en el 2019.

La composición por moneda de estas cuentas también cambió. Del 2017 al 2018 se ha visto un cambio en la preferencia de las monedas, teniendo un crecimiento superior la riqueza en dólares que en colones.

Los motivos

Hay varios factores que explican la caída y en parte son similares a los que explican el retroceso en el aumento de la producción, ya que la riqueza no está al margen del comportamiento de la economía, sino que, por el contrario, es parte de ella.

La riqueza privada, al estar constituida por los depósitos financieros, bonos, certificados a plazo y dinero en poder del público, está íntimamente relacionada con el movimiento de las tasas, la capacidad de compra de las personas y la producción de las empresas.

Los incrementos de las tasas de interés y la expectativa de que continúen al alza es una de las principales razones del deterioro.

A partir del año pasado, el Banco Central de Costa Rica comenzó un proceso de aumento de la Tasa de Política Monetaria, logrando que pasara de 1,75% el 4 de abril del 2017 a 5% al último día de junio de este año y trasladando el comportamiento a las tasas pasivas en colones.

Con esto, las personas que tienen productos de crédito a tasa variable deben disponer más para el pago de sus deudas y menos para ahorro o consumo.

Otros, que si cuentan con recursos, prefieren no disponerlos en instrumentos de largo plazo porque esperan mejores rendimientos en el futuro y prefieren acceder a productos de corto plazo hasta que eso suceda

Esto podría ser una respuesta para el importante crecimiento que tuvieron los certificados electrónicos a plazo del Banco Central.

Los depósitos de Central Directo, la plataforma de certificados electrónicos del Banco Central, crecieron 142% en abril y 150% en mayo del 2018, después de mostrar caídas de hasta 25% el año pasado, especialmente en abril, cuando se dieron sacudidas al alza sobre el tipo de cambio del dólar en el Mercado de Monedas Extranjeras (Monex).

Otro de los factores es la disminución de los potenciales fondos prestables al sector privado.

Ariel Barrantes, analista de riesgo de Banco Cathay, aseguró que, pese a que la tasa de crecimiento de la riqueza financiera en general ha disminuido, producto de la menor colocación de depósitos financieros, son los depósitos electrónicos del Banco Central y los bonos de Hacienda, los que han estado absorbiendo los recursos y que, al final, no terminan siendo destinados a sectores productivos.

Lo anterior explica que, si bien, las personas tienen menos recursos para invertir y las entidades menos fondos para prestar, el hecho de que el Gobierno y el Banco Central absorba los pocos recursos que existen, estruja el sistema financiero y hace que el dinero no sea colocado en sectores como el comercio y otras actividades económicas.

Los bonos del Ministerio de Hacienda tuvieron un crecimiento de 26% dentro de la riqueza financiera en moneda nacional y 50,53% en moneda extranjera.

Esto último se entiende por la menor tasa ofrecida en colones y la incertidumbre que genera el futuro de la economía nacional, haciendo más seguro invertir en dólares.

Otros hechos como los incrementos en la tasa de desempleo, la desaceleración en el consumo de los hogares y la baja tasa de crecimiento del PIB podrían estar comenzando a mermar también en el resultado.

Implicaciones

La riqueza es sin duda un importante soporte para la evolución de la economía.

Cuando las personas se “sienten” más ricos, deciden consumir, invertir, ahorrar y producir más y esto favorece el crecimiento. También ocurre a la inversa, por lo que es importante que el nivel de riqueza privada esté sintonizado con los procesos de crecimiento del país.

"Aunque no existe un nivel de riqueza considerado como el ideal, es importante que este permita acompañar el crecimiento de la economía y los objetivos de desarrollo que tenga el país", explicó Mauricio Hernández, gerente de Prival Advisory and Strategy de Prival Bank.

Para que esta aumente, nuestra economía debería alcanzar su nivel potencial, que, según explican los especialistas, lo ideal para Costa Rica es un crecimiento del PIB de 4%, sin embargo, aún estamos lejos.

El que haya más ingreso disponible, menos desempleo, un sector productivo privado que crece a buen ritmo, abre un espacio para que las personas tengan más recursos para destinar a los ahorros e inversiones al corto y largo plazo, no solo en bonos del Gobierno sino también en otros sectores productivos, sin embargo, no es una realidad con la que cuenta Costa Rica.