Por: Andrea Hidalgo, Paula Umaña.   27 febrero
Una de las medidas aplicadas por las entidades financieras en el 2020 fue aplicar prórrogas o moratorias al pago de cuotas para las personas y empresas afectadas por la disminución de ingresos. (Foto con fines ilustrativos) Fotografia : John Durán
Una de las medidas aplicadas por las entidades financieras en el 2020 fue aplicar prórrogas o moratorias al pago de cuotas para las personas y empresas afectadas por la disminución de ingresos. (Foto con fines ilustrativos) Fotografia : John Durán

Desde marzo, cuando se aprobaron las regulaciones especiales para el sistema financiero nacional (SFN), hasta el cierre del 2020 se prorrogaron, readecuaron y refinanciaron ¢18,7 billones de la cartera total de crédito.

Los datos se desprenden de una información facilitada por la Superintendencia General de Entidades Financieras (Sugef).

De acuerdo con los datos, posterior a la aprobación de la normativa especial del Consejo Nacional de Supervisión del Sistema Financiero (Conassif) las entidades supervisadas modificaron 1.395.495 operaciones solo en los primeros tres meses.

Abril fue el mes que mostró un mayor movimiento en cuanto a prórrogas y readecuaciones, durante este tiempo las restricciones de movilidad y establecimientos comerciales se intensificaron, además el Congreso aprobó ese mismo mes la reducción o suspensión de jornadas laborales hasta por tres meses como respuesta a la crisis generada por la pandemia.

Para los siguientes meses el comportamiento fue similar pero a menor escala. En mayo, tercer mes de la COVID-19 en el país, las prórrogas alcanzaron los ¢856.256 millones mientras las readecuaciones sumaron los ¢702.983 millones.

Durante junio y julio conforme avanzaba el proceso de reactivación las solicitudes disminuyeron, pero en agosto cuando el gobierno optó nuevamente por el camino del confinamiento como método para apaciguar la ola de casos de positivos, las entidades financieras volvieron a mostrar altas cifras de montos renegociados.

A lo largo de los diferentes periodos de adaptaciones normativas, las entidades supervisadas por Sugef aseguraron que en la toma de decisiones sobre cuales clientes tendrían acceso a estas readecuaciones priorizaron los sectores económicos más afectados por la pandemia.

Los hoteles y restaurantes fueron los que acumularon mayor cantidad de readecuaciones y prórrogas, seguidos del sector del transporte.

Adicionalmente, como complemento a las normativas de Conassif, en setiembre el Banco Central de Costa Rica aprobó una facilidad especial de financiamiento a mediano plazo por ¢700.000 millones para las entidades financieras.

A partir de setiembre con la aprobación de la línea de crédito fue posible observar un aumento en la solicitud y otorgamientos de montos para renegociación. Por ejemplo, las prórrogas alcanzaron los ¢1,4 billones, y en octubre y noviembre los ¢1,5 billones por mes.

Asimismo el pasado 9 de febrero, Rodrigo Cubero, presidente del BCCR informó en una conferencia de prensa que los fondos habilitados en la línea de crédito habilitada por esa entidad se orientó principalmente para operaciones de prórrogas.

Por al menos el 80% se ha destinado para apoyar a clientes con readecuaciones de créditos, el 14% para nuevos préstamos y el restante para la colonización de operaciones en moneda extranjera.

Durante esta segunda etapa de reactivación las entidades siguen priorizando a los sectores más golpeados por la pandemia, empero aseguran que son precavidas pues saben que las medidas especiales de Conassif no serán para siempre.