Por: María Fernanda Cisneros.   25 mayo
El Banco Central estudia la viabilidad de las líneas de crédito. Foto: Albert Marín.
El Banco Central estudia la viabilidad de las líneas de crédito. Foto: Albert Marín.

La banca le propuso una serie de medidas adicionales al Banco Central de Costa Rica (BCCR) con el objetivo de reducir los riesgos de liquidez actuales, pero también estar preparados ante un eventual problema sistémico, es decir un riesgo generalizado y no propio de una entidad.

La autoridad monetaria está en una etapa de análisis de algunas de las propuestas, y evalúa el posible impacto de activarlas, según confirmó al diario La Nación el pasado 22 de mayo.

Dos de ellas van en línea con lo que el mismo presidente del BCCR, Rodrigo Cubero, señaló a EF como su principal preocupación el 1 de abril pasado: cómo dotar de liquidez al sistema financiero para mantener la estabilidad.

En particular, la Cámara de Bancos e Instituciones Financieras pidió al Central evaluar la posibilidad de entregar líneas de crédito a los intermediarios financieros, quienes destinarían esos recursos a las empresas del sector privado mediante préstamos de capital de trabajo.

Esta medida les permitiría, a criterio de Annabelle Ortega, directora ejecutiva de la Cámara, apoyar a los sectores más afectados por la pandemia.

Gustavo Vargas, gerente del Banco Nacional, explicó que la propuesta es acudir al Mercado Integrado de Liquidez (MIL), la misma plataforma que el BCCR utiliza para dotar de liquidez al mercado en el corto plazo.

La diferencia sería que estas líneas de crédito permitirían plazos de uno, dos o tres años, según lo defina el Central, en vez de únicamente a un día plazo; y se utilizarían las mismas garantías ya existentes en el MIL.

Estos recursos se destinarían a préstamos en condiciones más blandas a las empresas.

Al respecto de esta opción, el expresidente del Central, Francisco de Paula Gutiérrez y el exgerente de esta misma entidad, Félix Delgado, consideran que debe evaluarse de forma meticulosa, al tratarse de una función con la que el Central no está familiarizado.

El sector bancario también instó al Central a avanzar en la operatividad de la regulación para las operaciones de crédito de última instancia (PUI).

La regulación de este esquema está lista, pero falta su implementación, además, la Cámara propone activar un plan piloto para probar con anticipación que funciona correctamente, confirmó a EF.

Los PUI son instrumentos de crédito y constituyen un apoyo transitorio de liquidez para entidades financieras solventes, comprenden el crédito de apoyo de liquidez, el redescuento y el préstamo de emergencia.

“Desde luego que debe entenderse como normal que un banco central actúe como prestamista de última instancia, en especial en situaciones como la actual donde hay un problema generalizado de liquidez. (...) No es aceptable si se trata de bancos con problemas de solvencia”, dijo Félix Delgado, exgerente del BCCR.

Banca está sedienta de liquidez

La banca atiende dos frentes, por un lado, la alta demanda de refundición de deudas; y por otro, encuentra dificultades para fondearse en el mediano y largo plazo.

A finales de abril, los bancos acumulaban readecuaciones en más de 2 millones de préstamos de personas y 83.000 de empresas, según datos de la Asociación Bancaria Costarricense (ABC).

Al mismo tiempo, el manejo que dan los inversionistas, principalmente empresas, a sus recursos desafía el calce de plazos.

Lo que sucede es que “hay más dinero en cuentas corrientes y ahorros, pero menos en certificados de depósito a plazo. Entonces, no es que la liquidez se reduce, sino que está más a la vista. ¿Cómo cerrar esa brecha? Ahí es donde le pedimos ayuda al Banco Central para obtener recursos en el mediano plazo, porque ya tenemos en el corto plazo", afirmó Gustavo Vargas, gerente del Banco Nacional.

"Ese fenómeno también ha afectado a las operadoras de pensiones porque también ha trasladado su captación más a la vista”, añadió Vargas.

Por ahora, el Mercado Integrado de Liquidez (MIL), plataforma del BCCR que provee a los mercados, está robusta de recursos. Este colchón fue posible sobretodo como consecuencia de la reducción que aplicó la autoridad monetaria en la tasa de encaje mínimo legal en junio del 2019.

En ese momento, la reducción en el encaje se aplicó para apoyar la reactivación económica, pero sirve de apoyo en la coyuntura actual.

La junta directiva del BCCR aprobó una serie de cambios para avalar una mayor participación del Central en los mercados de liquidez, tanto en dólares como en colones, a un día plazo. Antes su enfoque era en colones.

Esto llevó al Central a aportar más recursos a la dinámica de estos mercados, para asegurarse de abastecerlos adecuadamente, el objetivo es beneficiar la estabilidad del sistema financiero.

Sin embargo, ese abastecimiento de recursos llega en el corto plazo, y la banca enfrenta el desafío de financiarse en el mediano plazo.

Riesgos de las líneas de crédito

De entrada, la puesta en marcha de estas líneas de crédito aun no ha pasado por el filtro del Central y es una medida en análisis.

Su gran beneficio sería la apuesta por la reactivación de la economía, y la posibilidad de dotar de fondeo a los bancos en un momento en el que les es riesgoso prestar dinero, al tener muchos recursos parqueados en cuentas corrientes.

Además, sería una salida temporal y de emergencia, en una coyuntura de crédito paralizado.

Una medida de este tipo requiere de limitaciones, no se puede dar de forma ilimitada en monto, pero tampoco se pueden dar tasas de interés tan baratas.

A criterio de Francisco de Paula Guttiérrez, expresidente del Central, existen varios detalles a los cuales prestar más atención. Uno es el monto que se dispondrá para esos préstamos que llegarán a las empresas, ya que no es lo mismo ¢300 millones a ¢2.000 millones. Si son muchos recursos, pueden presionar la liquidez y afectaría el tipo de cambio.

También, las tasas de interés, a qué costo el BCCR prestara los recursos, para evitar que los bancos comerciales aprovechen solo la tasa para luego utilizarlos en otros instrumentos. Las tasas deberían ajustarse a los plazos en los que se otorguen y no a los usuales del MIL.

Asimismo, queda ver si existe alguna interpretación jurídica para implementar estas líneas de crédito en el MIL, que se utiliza para provisión de liquidez por lo que debería ser de corto plazo y no de más plazo, explicó Gutiérrez.

Lo que el Banco Central tiene a disposición para inyectar a los mercados son las reservas internacionales, que están divididas entre varios frentes que a opinión de Félix Delgado, exgerente del BCCR, hacen difícil pensar que pueda prestar como lo hace un banco comercial.

Por ejemplo, las reservas incluyen las obligaciones del Central con el Gobierno, que le ha depositado el producto de préstamos en dólares y los mantiene ahí mientras los convierte en colones y los usa. También, los recursos que los bancos comerciales deben mantener del encaje legal por los depósitos en dólares que captan.

“Toda la base monetaria es un pasivo para el Banco Central. Si queda algo se podría considerar 'fondos propios’ aún con algunas salvedades”, afirmó Delgado.