17 noviembre

El poder puede hacer que los líderes se obsesionen demasiado con los resultados y el control, y a tratar a sus colaboradores como simples medios para alcanzar un fin. Para Dan Cable, autor del artículo “How Humble Leadership Really Works”, esa obsesión del poder aumenta el miedo de las personas a no alcanzar objetivos y a fracasar. Como consecuencia, dejan de sentir emociones positivas, provocando que su impulso de experimentar y aprender se vea asfixiado.

Según Cable, autor del artículo publicado en Harvard Business Review, ese tipo de liderazgo está desactualizado; o peor aún, es contraproducente. Al centrarse demasiado en el control y los objetivos finales, y no en su gente, los líderes incursionan en un círculo vicioso, que les hace más difícil lograr los resultados deseados.

En cambio, los líderes enfocados en el servicio tienen la humildad, el coraje y la sensibilidad de admitir que pueden beneficiarse de la experiencia de otros que tienen menos poder que ellos. Buscan activamente las ideas y los aportes de sus colaboradoras. De esta forma, desarrollan una cultura de aprendizaje que alienta a los seguidores a convertirse en lo mejor que pueden llegar a ser.

Este enfoque de liderazgo enfatiza que la responsabilidad de un líder es aumentar el empoderamiento, la autonomía y la responsabilidad de sus seguidores, alentarlos a pensar por sí mismos y a probar sus propias ideas. Una sencilla manera de lograrlo es que, en lugar de decirle a los colaboradores cómo hacer mejor su trabajo, les pregunte cómo puede ayudarlos a hacer mejor su tarea.

De acuerdo a las investigaciones de Cable, los efectos de este enfoque pueden ser poderosos. Los colaboradores suelen ofrecer más sugerencias, nuevos productos y, en general, se propician pequeños cambios que crean un ciclo virtuoso. Este tipo de innovaciones ayudan a la compañía mejorar su desempeño y a ofrecer un mejor servicio al cliente.

Los buenos resultados se deben a que los colaboradores que trabajan en el día a día de la organización, a menudo conocen mejor cómo hacer un trabajo. En consecuencia, respetar sus ideas y alentarlos a probar nuevos enfoques para mejorar, les anima a aportar más en el trabajo.

Cuando los líderes son humildes, muestran respeto y preguntan cómo pueden servir a los colaboradores a medida que mejoran la organización. Para concluir, Cable sugiere que más allá de los mejores resultados de la compañía, los líderes humildes y enfocados en el servicio actúan como mejores seres humanos.