Por: Harvard Business School Publishing Corp..   11 septiembre
¿Sin tiempo para vacaciones? Toma un descanso corto

Planificar unas vacaciones puede ser agotador, es por eso que los “mini recesos” más cortos son tan útiles. Por ejemplo, hacer un viaje breve, de dos o tres días, hacia algún lugar cercano puede ayudar a que se relaje sin la necesidad de mucha planificación ni logística. (Un mini receso también es muy útil si un viaje largo no es práctico para usted en este momento). Para hacer la ocasión tan revitalizante como sea posible, emprenda el viaje el viernes muy temprano de manera que tenga un día extra para explorar el área. O quizá podría tomar un solo día de vacaciones y usarlo para recuperar el contacto con sus amigos, ir a comer con algunos y ver a otros después de su día laboral. Quizá estos pequeños recesos no tengan los beneficios de unas vacaciones largas, en las que puede desconectar totalmente por una semana o dos, pero de todos modos le dan la sensación de haber tenido “espacio para tomar un respiro”, y además los puedes tomar con más frecuencia.

Adaptado de “How to Get the Most Out of a Day Off”, por Elizabeth Grace Saunders.

Consejo: Tome descansos cortos si carece de tiempo para vacaciones
Consejo: Tome descansos cortos si carece de tiempo para vacaciones
Utilice la retroalimentación severa como una oportunidad de autorreflexión

La retroalimentación negativa es difícil de escuchar, pero no tiene que aplastar su alma. Cuando su gerente o un colega señale algo en lo que necesitas mejorar, piensa antes de reaccionar. Incluso si la crítica es molesta o sorpresiva, recuerde que es información útil que ahora está en su poder. Una manera simple y efectiva de reflexionar sobre lo que acaba de escuchar es verbalizar sus sentimientos. Por ejemplo, después de una revisión de desempeño crítica, podría decir: “Me siento atacado por la espalda y un poco asustado”. Nombrar las emociones puede evitar que empañen tu capacidad de reaccionar ante la retroalimentación. Después pregunte a sus fuentes confiables si están de acuerdo con lo que te dijeron su colega o su gerente. Puede ser difícil saber cómo nos perciben los demás, así que recibir varios puntos de vista ayudará a entender la impresión que provoca. También previene del exceso de corrección con base en la opinión de una sola persona pues, después de todo, a veces eso es la retroalimentación.

Adaptado de “The Right Way to Respond to Negative Feedback”, por Tasha Eurich.

Si quiere por fin comenzar con ese gran proyecto, dé un primer paso

Muchas veces, el reto más grande de un proyecto es simplemente comenzar. Para darse el empujón que necesita, piense en un pequeño primer paso que pueda dar. Podría ser levantar el teléfono y llamar a alguien cuya opinión necesita, o sentarte en una silla y escribir la primera oración de un informe. Luego, establezca un horario y lugar para hacerlo: “A las 9:00 a. m. del martes, me sentaré en mi escritorio, abriré un documento en blanco y comenzaré a escribir”. Empezar algo difícil puede causar sentimientos de incomodidad; podría sentir inseguridad (“No puedo con esto”) o un impulso de retrasar todo (“Debería revisar mi correo electrónico”). Pero mantenga la disciplina: no puede controlar sus sentimientos ante estas cosas, pero sí cómo reacciona. Y recuerd, sin importar qué tan grande sea el proyecto, la transición para empezarlo puede ser un paso pequeño y sencillo. Una vez que haya iniciado, se sentirá mucho mejor.

Adaptado de “How to Actually Start the Task You’ve Been Avoiding”, por Peter Bregman.

Cuando dé una conferencia, hable lentamente y utiliza palabras sencillas

Quizá tiene una gran idea o resultados emocionantes que compartir, pero si no enuncia su mensaje con confianza, va a fracasar. Para parecer confiado durante una charla ante el público, ralentice su discurso. Hable un poco más pausadamente de lo que cree necesario. Preste mucha atención especialmente a la velocidad si su presentación no es en vivo (quizá estás} en una conferencia por teléfono o en un seminario en línea), puesto que la audiencia no puede mirar su boca ni tus expresiones faciales. Y, sin importar el formato, utilice palabras sencillas. Las oraciones largas y complicadas, además de la jerga especializada, no le harán sonar más inteligente. Obtiene más credibilidad y respeto si logra articular ideas complejas con un lenguaje simple. Para acordarse de ir lento y hablar sin adornos, practica bajo estrés. Practicar la conferencia frente a personas, incluso si es en su oficina o en su sala de estar, ayudará a que resista la presión cuando esté dando la conferencia de verdad.

Adaptado de “5 Ways to Project Confidence in Front of an Audience”, por Carmine Gallo.

En la retroalimentación, ¿también escucha?

Su trabajo como gerente es dar retroalimentación. Pero si quiere que sus empleados de verdad escuchen, necesita escucharlos también. Los estudios sugieren que un gerente que escucha con atención y sin juicios hace que el empleado se sienta más relajado, más autoconsciente y menos a la defensiva. La próxima vez que vaya a darle un consejo a alguien, escuche con atención y con interés todo lo que diga. No de conclusiones apresuradas ni interrumpa. Dele a la persona el espacio necesario para que se exprese, y hágale buenas preguntas para animarlo a seguir hablando. Cuando la gente siente que los demás de verdad la escuchan, es mucho más propensa a abrirse. Haga contacto visual y use el lenguaje corporal para mostrar que estás enfocado en su empleado y que quiere escuchar su opinión. Absténgase de sugerir soluciones a sus problemas. Incluso mediante la retroalimentación, su papel debe ser ayudar a sus subalternos a descubrir las soluciones por sí mismos.

Adaptado de “The Power of Listening in Helping People Change”, por Guy Itzchakov y Avraham N. Kluger.