Por: Silvia Brenes.   17 abril

Parece que el Covid-19 hizo que se el futuro se adelantara.

Tenemos años de escuchar acerca de las habilidades que se requerirán en el futuro, pero un virus y una pandemia, nos hizo ponerlas en práctica hoy. ¡Ya mismo! Para los que se venían preparando llegó la hora de poner en práctica lo aprendido. Para los que pensaban que todavía quedaba mucho tiempo para esas habilidades que decían que íbamos a necesitar en unos años, tocó poner en práctica de una vez y sin mucho tiempo para pensar.

Veamos algunos ejemplos:

Flexibilidad y adaptabilidad: De un momento a otro, todos tuvimos que hacer cosas que antes parecían inimaginables. Por ejemplo, todo el personal trabajando desde la casa. Las empresas y los colaboradores están experimentando una nueva realidad. Aunque había empresas que ya lo hacían, no es lo mismo hacerlo de manera indefinida y con todos o la mayoría de los colaboradores remotos. Esto ha llevado a nuevas formas de comunicarnos, mantener el contacto, de no dejar de atender a los clientes o buscar nuevas vías para poder mantener el servicio.

Inteligencia Emocional: Todos (pero todos) estamos viviendo una crisis global, pero no todos reaccionamos de la misma forma. La empatía y la gestión de las emociones es clave en este momento. No solo porque hay un entorno económico complicado (gente perdiendo su trabajo o con reducción de ingresos), sino también asuntos que podrían parecer más “sencillos” como todos en la casa, en un mismo espacio y en cuarentena. Esto requiere poner en práctica empatía, autocontrol, negociación, motivación entre otras habilidades. He escuchado historias de como las familias se ponen de acuerdo y negocian los distintos espacios de la casa para trabajar, turnarse la atención de los niños o las labores domésticas.

Innovación y dominio de tecnología: Al ser nuestras conexiones mayormente virtuales, vimos como manejar Instagram o Facebook no es tener conocimiento digital. Herramientas para webinars, reuniones virtuales, pizarras colaborativas digitales están volviéndose parte del día a día y para muchos que se resistían a estas herramientas, han visto como es necesario adoptarlas, de lo contrario se quedan atrás. Y ni se diga de la innovación; hemos tenido que diseñar en días, en horas incluso, nuevas formas de solucionar situaciones que tal vez llevábamos años estudiando.

Por el contrario, de pronto el contacto físico y el vernos presencialmente cobró importancia, en lugar de hablarnos solo por WhatsApp o por correo. Extrañamos lo humano y la conexión emocional.

Y entonces en un momento, nos hemos dado cuenta, que el futuro no estaba tan lejano: lo estamos viviendo hoy.