Por: Allan Saborío.   6 noviembre

El apetito por el riesgo es el grado de riesgo que una empresa está dispuesta a aceptar respecto al logro de sus objetivos. Para definirlo se debe considerar cuáles son las consecuencias en caso de que el riesgo se materialice, los factores internos y externos que lo influencian, y las acciones para mitigarlo. Además, el apetito por el riesgo cambia en el tiempo.

La gerencia desarrolla y define la estrategia y el apetito por el riesgo; mientras que la junta, como parte de su papel supervisor, los aprueba y ofrece crítica constructiva.

Allan Saborío es socio director de Deloitte. Fotografía de: Jeffrey Zamora.
Allan Saborío es socio director de Deloitte. Fotografía de: Jeffrey Zamora.

Una declaración formal y por escrito, para uso interno, de apetito por el riesgo puede ser muy útil. Muy pocas empresas han publicado declaraciones de apetito por el riesgo. Anglo American Plc, una compañía minera mundial basada en Reino Unido, lo hizo y la incluyó en su informe anual de 2016.

Esta organización consideró sus riesgos principales y definió un apetito estándar para cada uno. Definió un riesgo principal “como un riesgo o una combinación de riesgos que puede amenazar el modelo de negocios, el desempeño futuro, la solvencia o liquidez de Anglo American”.

Este es un ejemplo de vanguardia de las declaraciones de apetito por el riesgo, no solo clara en lo interno, sino que la comparte con inversionistas y otros stakeholders externos. Más allá, muestra que definir el apetito por el riesgo es una práctica extendida al sector no bancario.

Si un riesgo excede el nivel de apetito, amenazará el logro de los objetivos y podría requerir un cambio de estrategia. Los riesgos que se acercan a los límites corporativos podrían requerir gestión de acciones para acelerarlos o mejorarlos, con el fin de asegurar que se mantengan en los niveles aceptados de apetito.

La declaración de apetito de riesgo requiere una redacción cuidadosa para dar una guía con efecto cascada hacia las bases y que ascienda la información de riesgo a las cúpulas. Sin duda, es una forma de avanzar más en gobierno corporativo.