Por: Harvard Business School Publishing Corp..  9 abril

Convenza a un sabelotodo de tomar en cuenta otros puntos de vista

Cuando alguien está seguro de estar en lo correcto, convencerlo de lo contrario puede ser complicado. Para ayudar a esa persona a considerar otra perspectiva, use dos claves conversacionales. La primera es hacer preguntas; si el sabelotodo se está aferrando a un lado de un problema, puede decirle algo como: “¿Alguna vez ha estado en una situación donde lo contrario era lo cierto?” Trate de hacer que reconsidere sus presuposiciones y vea la situación de manera diferente. Si las preguntas no funcionan, trate de conseguir tiempo. Por ejemplo, puede postergar la conversación con el fin de obtener datos que respalden su argumento. Puede decir: “Antes de tomar una decisión, me gustaría recabar información sobre cómo ve nuestra gente su servicio de calidad. Podemos reunirnos la próxima semana para discutirlo”. Luego use ese tiempo para sopesar otras opciones o buscar el consejo de colegas sobre cómo cambiar la forma de pensar del sabelotodo.

Adaptado de “How to deal with the Know-It-All in your office”, de Priscilla Claman.

Cuando alguien está seguro de estar en lo correcto, convencerlo de lo contrario puede ser complicado. Para ayudar a esa persona a considerar otra perspectiva, use dos claves conversacionales.
Cuando alguien está seguro de estar en lo correcto, convencerlo de lo contrario puede ser complicado. Para ayudar a esa persona a considerar otra perspectiva, use dos claves conversacionales.

Para obtener una retroalimentación constructiva, anime a los demás a brindársela

La retroalimentación constructiva es esencial para mejorar en su trabajo, pero es posible que un colega dude en brindarla si le preocupa herir sus sentimientos. Para aliviar sus temores, intente tres estrategias. Primero, introduzca el tema haciendo un comentario negativo sobre sí mismo. Diga algo como: “Sé que tiendo a trabajar demasiado rápido y a veces paso por alto algunos detalles importantes. ¿Tiene algunas ideas sobre cómo podría mejorar?” Al reconocer el área problemática, le quita la presión a su compañero de que esa persona la señale. También puede enmarcar su solicitud como un compromiso con el que quisiera que le ayudaran. Dígale a su colega que quiere mejorar en un área específica –por ejemplo, la gestión del tiempo– y que le gustaría su apoyo para alcanzar ese objetivo. Una tercera estrategia es preguntar: “¿Hay algo que cree que puedo aprender de usted?” Esto le da a su colega la oportunidad de reflexionar en sus talentos y habilidades, lo que hace que la gente se sienta bien acerca de ella misma.

Adaptado de “How to solicit negative feedback when your manager doesn’t want to give it”, de Deborah Grayson Riegel.

Si estás postergando un proyecto, inicia con la primera parte

Todos tenemos tareas que dejamos para después una y otra vez, pero realmente llevarlas a cabo casi nunca es tan malo como pensábamos. En ocasiones vencer la inclinación a postergar se trata solo de sobrepasar el obstáculo inicial. En lugar de obligarse a si mismo a abordar la tarea entera de una sola vez, enfóquese en la primera parte. Comience pensando en la tarea y su renuencia a hacerla, y luego encuentre un periodo de tiempo con el que esté dispuesto a comprometerse. ¿Puede concentrarse en esa tarea durante una hora? ¿Qué tal durante 30 minutos? Acorte la cantidad de tiempo de manera que no haga que se resista a comenzar. Luego piense en lo mínimo que pueda hacer: escribir unos cuantos párrafos, leer unas cuantas páginas, o lo que sea que no le haga retomar su costumbre de postergar. Una vez que comienza, la tarea le parecerá mucho más manejable. Trabajar en algo, aunque sea por partes, significa que continuará procesándolo, lo que hace más probable que retome el trabajo más tarde.

Adaptado de “5 Research-Based Strategies for Overcoming Procrastination”, de Chris Bailey.

Para ser amigo de tus empleados, establezca límites claros

Es posible ser amigo de alguien que trabaja para usted, pero debe establecer límites. Por ejemplo, puede haber ocasiones en que tenga información que afectaría a su amigo, pero sería impropio que se la dijera. Para que la amistad funcione, sea transparente acerca de lo que puede y no puede compartir, y ponga énfasis en que se trata de una cuestión de ética, no de confianza. Cuando surjan temas delicados, sea claro respecto del tipo de conversación que está teniendo. Diga algo como: “Hablemos de esto como amigos”, o “Este es un tema laboral del que me gustaría hablar”. Verifique que usted y su amistad quieran tener el mismo tipo de conversación. Puede decir: “Me gustaría saber cómo va todo con su proyecto. ¿Podemos hablar de eso en este momento?”. De esta manera, puedes conservar la amistad sin cruzar los límites.

De “How to be friends with someone who works for you”, de Sabina Nawaz.

Mantenga la calma durante una conversación difícil ‘anclándose’ en su entorno

Sostener una conversación tensa hace surgir muchas emociones negativas, haciéndole sentir como un volcán activo. Para prevenir un exabrupto y mantener el control de tus emociones, arráigate físicamente en tu entorno. Una de las mejores maneras de hacerlo es ponerse de pie y caminar, lo que activa la parte pensante de tu cerebro. Si usted y la otra persona están sentados a una mesa, y levantarte repentinamente puede parecer inoportuno, puedes decir: “Siento que necesito estirarme. ¿Le importa si camino un poco?” Si no se siente con la confianza para pedirlo, puedes hacer pequeños movimientos físicos como cruzar dos dedos o asentar sus pies con firmeza sobre el suelo, poniendo atención a la sensación que produce. Los expertos en atención plena llaman a estas acciones “anclarse”. Cualquier cosa que puedas hacer para enfocarse en su presencia física y sus sentidos, le ayudará a permanecer arraigado y salir vivo de esa conversación difícil.

De “How to control your emotions during a difficult conversation”, de Amy Gallo.