Por: Lisa Lai.   5 febrero

Es uno de los pocos hechos respecto a los que todos coinciden en los negocios: sin una estrategia clara y atractiva, su empresa fracasará.

A pesar de esto, frecuentemente nos encontramos dirigiendo en situaciones de ambigüedad estratégica; cuando no está claro hacia dónde va o cómo llegará ahí. ¿Por qué sucede esto? Las condiciones de mercado cambian rápidamente. Los recursos se vuelven limitados. Los ejecutivos se van, se nombra a un interino y la búsqueda se alarga. Incluso si su compañía es lo suficientemente ágil para definir en forma efectiva la estrategia desde arriba, el mantener alineada a la organización es un desafío completamente distinto. Su compañía podrá tener un claro imperativo estratégico, pero su unidad o equipo quizá no lo tengan.

Hay tres cosas que puede hacer para estar mejor posicionado al manejar la ambigüedad estratégica: tomar acciones pragmáticas, cultivar la estabilidad emocional y aprovechar la experiencia de los demás. (Foto: Shutterstock para EF)
Hay tres cosas que puede hacer para estar mejor posicionado al manejar la ambigüedad estratégica: tomar acciones pragmáticas, cultivar la estabilidad emocional y aprovechar la experiencia de los demás. (Foto: Shutterstock para EF)

Los mejores directivos encuentran formas de brindar un rumbo estable y realista, incluso cuando la estrategia no está clara. Hay tres cosas que puede hacer para estar mejor posicionado al manejar la ambigüedad estratégica: tomar acciones pragmáticas, cultivar la estabilidad emocional y aprovechar la experiencia de los demás.

Acciones pragmáticas

Hacer algo, cualquier cosa, en apoyo del éxito de su compañía, hará que usted y su equipo se sientan mejor que al no hacer nada.

Brinde valor: ¿A qué clientela sirve actualmente su equipo y qué esperan o necesitan ellos de usted? ¿Cómo puede desempeñarse mejor para cumplir la promesa de un excelente servicio? ¿Qué es importante para la misión o visión de la empresa? ¿Cómo puede su equipo contribuir a ello? Cuando llegue la incertidumbre, en primer lugar haga un buen trabajo.

Haga apuestas inteligentes: Cuando la estrategia es incierta, los mejores directivos reconocen lo que es desconocido, pero también lo que sí conocen y lo que probablemente sucederá. ¿Qué sabe acerca de las dinámicas que impactan a su compañía? ¿Qué opciones están siendo discutidas? ¿Qué puede hacer hoy a efectos de prepararse para el cambio –usted, su equipo y potencialmente sus clientes–? En casi todos los casos, los directivos pueden hacer apuestas inteligentes y comenzar a trabajar hacia un estado futuro –incluso cuando el panorama completo permanece borroso–.

Abrace las estrategias de corto plazo: Una vez que ha enfocado a su equipo a brindar valor y ha comenzado a explorar lo que es posible, estará preparado para avanzar con una serie de prioridades. Observe a las organizaciones que usan métodos ágiles, y cree su propio sprint estratégico. ¿Qué puede hacer personalmente para contribuir a la claridad estratégica? ¿Qué proyectos puede ejecutar su equipo en 30, 60 o 90 días, que beneficien a la organización sin importar la dirección que tome la estrategia? La estrategia no es únicamente trabajo de los altos ejecutivos, cualquier labor que haga para impulsar las capacidades de la compañía y posicionar a su equipo para el futuro es una gran inversión.

Estabilidad emocional

Cuando hay una dirección clara, puede enfocarse en objetivos definidos y entregar resultados. Cuando las estrategias cambian o hay señales de un cambio, es normal sentirse incómodo, y también lo percibirá en su equipo. He aquí tres pasos que puede dar para ayudarse a usted y su equipo a navegar las emociones de la ambigüedad estratégica.

Cuando hay una dirección clara, puede enfocarse en objetivos definidos y entregar resultados.

Sea proactivo y aprenda más: Una de las razones por la que sugiero acción pragmática es porque hacer algo concreto lo ayuda a superar sus emociones en crudo. Sin embargo, la estabilidad emocional va más allá. Naturalmente surgen preguntas. ¿Cómo impactará esto a mi grupo? ¿Qué pasa si todo lo que estamos haciendo hoy se altera? ¿Qué pasa si esto involucra cambios laborales, despidos o pérdida de recursos? Aprenda tanto como pueda, de forma que esté informado y no solo reaccione ante rumores. Use su red interna y pídale a otros en la organización que le aporten perspectiva y claridad. Cuando le haya dado sentido a la situación, será capaz de anticipar las preguntas que hará su equipo, y preparar las respuestas más efectivas que pueda brindarles.

Reconozca la emociones: La estabilidad emocional requiere que usted sea deliberado en cuanto a la forma en que se presenta en el lugar de trabajo. Su rol es estar calmado y transparente, mientras plantea una visión para el futuro. Identifique sus emociones y si necesita controlarlas hable con un colega o con su jefe. Reproduzca en su mente el peor escenario y luego muévase hacia el resultado más probable. Lo más posible es que la realidad no sea tan mala como lo que podría imaginarse cuando sus emociones están elevadas. Evite respuestas de estrés, frustración u otros comportamientos improductivos. Los miembros de su equipo están observando y recibiendo señales de usted.

Mantenga abierta la comunicación del equipo: La incertidumbre estratégica puede ocasionar que los directivos se comuniquen en forma menos frecuente y abierta con los miembros de sus equipos. “Si no tiene claridad que brindar, ¿por qué mejor no esperar?” dice el argumento. Sin embargo, situaciones ambiguas requieren que se comunique incluso más de lo normal. Para demostrar estabilidad emocional, comparta sus propias emociones y reconozca las de su equipo. Deje que los trabajadores sepan que está bien tener ese sentimiento. Pídales que recurran a usted si se sienten frustrados o preocupados. Mantener un dialogo abierto mantendrá a su equipo alineado hasta que emerja una dirección clara.

La experiencia

Dirigir en periodos de incertidumbre y cambio puede aislar a los gerentes. Recuérdese a sí mismo que tiene una red de personas que probablemente han enfrentado desafíos similares y que puede aprovechar su experiencia.

Imagine el enfoque del líder que más respeta: ¿Qué harían ellos en su situación? ¿Cómo manejarían el estado de flujo? ¿Qué opinarían de la forma en que usted está actuando? Este ejercicio puede ser increíblemente poderoso para ayudarlo a mantenerse clamado y emocionalmente estable, además de ejercitar su pensamiento crítico y tomar acciones pragmáticas.

Interactúe con otros directivos: Los gerentes suelen creer que necesitan “ser fuertes” y estar solos, para demostrar confianza y competencia directiva. Eso no es cierto. Si alguien a quien conoce se le acercara para pedirle consejo, usted estaría feliz de brindarle apoyo y se sentiría valorado como colega. La gente en su red sentirá lo mismo. Comience la conversación con “realmente me serviría otro punto de vista” y le sorprenderá lo rápido que los demás se involucran.

Sabiduría de los líderes de pensamiento: Su red se vuelve global cuando se expande, de aquellos a quienes conoce personalmente, a aquellos a los que puede acceder en el entorno digital de la actualidad. Cuanto más entienda cómo otros piensan sobre agilidad estratégica y liderazgo de cambio, mejor podrá navegar la ambigüedad en su compañía. Lea libros y artículos, escuche podcasts y entrevistas, y observe videos instructivos y webinarios para expandir su pensamiento y aprender nuevos enfoques.

Lisa Lai es consejera, consultora e instructora. También es moderadora de programas de liderazgo global para Harvard Business School Publishing.