Por: Alan Saborío.   4 noviembre, 2017

El proceso de fusión de dos organizaciones, y el de alianza o vinculación con otras, es uno de tantos que evidencia la dinámica de transformación y las demandas en tiempos de globalización y de era digital.

Respecto a una integración, debemos citar tres pasos: entender las capacidades de cada organización y perpetuar las mejores; analizar los procesos y optimizar la estructura, y analizar la brecha entre culturas para organizar el trabajo de la mejor forma para todos.

Las organizaciones deben ser abiertas y orientarse a la colaboración, con el propósito de ser más efectivas. Por eso, aquel organigrama funcional donde cada quién está en una caja, en un perfil detallado, ya no funciona.

En los procesos de fusión, lo primero que se hace es entender las capacidades de cada organización, identificar dónde hay competencia y dónde complemento. Si hay complemento, todo se organiza en función de esas capacidades. Si hay competencia, se organizan centros de evaluación y se analizan distintos casos para determinar cuál recurso se queda en cada posición específica.

"Aquel organigrama funcional donde cada quién está en una caja, en un perfil detallado, ya no funciona".

El segundo paso es analizar las capas de liderazgo, identificar si hay que hacer cambios en los procesos y definir si producto de los nuevos componentes podemos optimizar la estructura para lograr más agilidad, para que haya más innovación, quitar hilos y crear más estructura de red.

Luego, hay que entender la cultura de ambas organizaciones, analizar las brechas y definir cómo se ajusta la estructura resultante. Debemos entender cultura como la forma en que opera el liderazgo, el sistema de reconocimientos, los esquemas de compensación y los estilos de trabajo. Las capacidades nuevas, la nueva cultura rediseñada, debe tener el mismo desempeño y compromiso que había antes, o incluso incrementarse.

Cuando no se cumplen estos pasos, unos se sienten ganadores y otros perdedores. Ese no es un punto de partida deseable para ninguna organización. En los procesos de fusión, hay que tomarse tiempo para todo esto, no más de tres meses en una fusión pequeña o mediana. El resultado final vale el esfuerzo.