Por: Harvard Business School Publishing Corp..   30 abril
Cómo ser el invitado de un pódcast

Los pódcast son un gran lugar para compartir su conocimiento y experiencia, pero ¿cómo lograr que lo inviten a uno? Comience por identificar los programas en los que le gustaría estar. Averigüe cuáles han invitado a otras personas de su campo o visite los sitios web de los programas para buscar a sus invitados anteriores (buscar en Google “pódcast sobre [su área de competencia]”” tampoco es una mala idea). Si conoce a alguien que haya estado en un programa que le interesa, pídale que lo presente. Además, escuche un episodio de cada pódcast para estar seguro de que le vendrá bien. Una vez que tenga en mente algunos programas, prepare la propuesta que enviará por correo electrónico. En uno o dos párrafos, exponga quién es, sus antecedentes y sus credenciales, y por qué los escuchas del programa podrían estar interesados en lo que tiene que decir. Después prepárese para la entrevista. Piense en preguntas que le podría hacer el presentador y practique las respuestas con un amigo hasta que sean claras y nítidas.

(Adaptado de How to Get Booked as a Podcast Guest, de Dorie Clark)

¿Le cuesta trabajo encontrar algo que decir en las juntas?

Opinar en una junta puede aumentar su visibilidad en el trabajo, pero no es algo que se le dé de manera natural a todo el mundo. Si le cuesta trabajo expresar sus pensamientos en el momento, puede intentar algunas cosas. Antes de la junta, prepare algunos comentarios o preguntas para que sepa que tendrá algo que decir. También debería pensar cuáles son sus razones para querer hablar en primer lugar. Pregúntese por qué le interesa el tema de la junta, y use la respuesta como inspiración para cuando elabore sus comentarios y preguntas. Durante la reunión, cuando llegue su turno, haga una pausa y respire. Hacer esto fortalecerá su voz, lo cual le ayudará a hablar con claridad y autoridad. Sin embargo, recuerde que decir algo solo por abrir la boca no siempre es una buena idea. Si da una opinión para alardear o hace un comentario que se expresaría mejor en una conversación uno a uno, tal vez lo mejor sea no decir nada.

Adaptado de How to Speak Up in a Meeting, and When to Hold Back, de Allison Shapira

Cuando el trabajo se vuelve muy agitado

Cuando nuestros trabajos están en el punto de mayor agitación, la estrategia puede pasar de “¿Cómo puedo hacer todo?” a “¿Cómo hago para sobrevivir?”. Para superar los momentos de intensidad, pruebe con algunas estrategias. Una es recompensarse por haber terminado una tarea difícil (como escribir un informe) completando una tarea sencilla (como hacer un encargo). Esto le ayudará a mantener el ritmo y asegurarse de que su cerebro descanse mientras sigue siendo productivo. Otra es motivarse con las partes agradables de los proyectos complicados. Si no le encanta escribir informes, pero sí disfruta editar, visualice el momento en el que podrá limpiar y mejorar su texto. Una tercera estrategia es usar pequeños periodos para un descanso mental. Cuando esté obligado a no hacer nada por unos minutos —ya sea antes de que empiece una junta o al estar formado en el supermercado—, inhale lentamente, afloje los hombros y relájese.

Adaptado de How to Get Through an Extremely Busy Time at Work, de Alice Boyes

Consejos de Gerencia: Aprenda a decir que no. Foto: Shutterstock para EF
Consejos de Gerencia: Aprenda a decir que no. Foto: Shutterstock para EF
Practique decir que no cuando le pidan un poco de su tiempo

La mayoría de la gente tiene mucho más trabajo del que en verdad puede hacer. Por eso es tan importante decir que no a asuntos en los que no hace un buen uso de su tiempo. Sin embargo, rechazar las peticiones de las personas puede ser incómodo. Para mejorar, practique decir que no de una manera educada y elegante. Por ejemplo, si un colega le pide que haga algo que no es su trabajo, podría decirle: “No es mi área de competencia, pero con gusto le pongo en contacto con Kei, quien le podría ayudar”. Si le piden que vaya a una junta o se sume a un proyecto para el que no tiene tiempo, dígales: “Muchas gracias, pero debo decir que no. En este momento, tengo mi agenda a su máxima capacidad”. Si le piden que termine una tarea con una fecha de entrega demasiado ajustada, diga: “Me encantaría ayudar, pero, debido a otros compromisos, no podré cumplir con esa fecha de entrega. ¿Se lo podría entregar la próxima semana?”.

Adaptado de 9 Ways to Say No to Busywork and Unrealistic Deadlines, de Elizabeth Grace Saunders

Una rápida solución de productividad: apague sus notificaciones

¿Cuántas notificaciones te llegan al celular en un solo día? Para la mayoría de la gente, la respuesta es “demasiadas”. Trabajamos mejor cuando tenemos bloques de tiempo ininterrumpido, pero los sonidos y las vibraciones de nuestros dispositivos casi imposibilitan que encontremos ese tiempo. Para proteger tu productividad, debes tomar más el control respecto de qué tan a menudo dejarás que la tecnología te moleste. Una muy buena manera de hacerlo es considerar la inhabilitación de todas (o al menos algunas) notificaciones en tu computadora portátil y en tu teléfono inteligente. Esto puede parecerte extremo, pero te ayudará a concentrarte sin interrupciones. También podrías usar el modo avión o el modo No molestar mientras estás trabajando. Programa descansos a lo largo del día para leer y responder tus correos electrónicos, y resiste el impulso de revisarlos en momentos no programados. Si eres un jefe de sección o gerente, establece con tu equipo expectativas respecto de los correos electrónicos u otros mensajes. Establece con claridad qué tan rápido debe responder la gente y asegúrate de que tengan periodos de tranquilidad para realizar el trabajo profundo.

Adaptado de Stop Letting Push Notifications Ruin Your Productivity, de Steve Glaveski