Por: Andrea Hidalgo.   Hace 5 días

Trabajar desde la casa tiene múltiples retos. De un día para otro las personas tuvieron que adaptar sus horarios, acondicionar sus hogares para que cumplieran con las necesidades laborales y reacomodar las dinámicas familiares. De cara a una ‘nueva normalidad’ los colaboradores deben buscar manera de adaptar su zona de trabajo para mejorar su productividad desde la casa.

No todas las empresas estaban preparadas para el teletrabajo pero el COVID-19 las hizo establecer esta cultura dentro de sus organizaciones Fotos: Mayela López
No todas las empresas estaban preparadas para el teletrabajo pero el COVID-19 las hizo establecer esta cultura dentro de sus organizaciones Fotos: Mayela López

Buena iluminación, contacto humano, pausas activas, establecer horarios y cumplirlos y definir un espacio accesible son necesarios para mejorar el rendimiento laboral y mantener la salud mental durante el confinamiento.

“El teletrabajo es posible pero hay que mejorar los procesos, cerrar la brecha digital y aprovechar las ventajas que brinda en la lucha contra el cambio climático, en la soberanía que ganan los trabajadores sobre su lugar y tiempo de trabajo y en el ahorro de costes para las empresas”, asegura María Luz Rodríguez Fernández, profesora Titular de Derecho del Trabajo y de la Seguridad Social en la Universidad de Castilla-La Manch.

Un estudio de la Universidad de Granada asegura que a pesar de estas ventajas que ofrece el teletrabajo, las personas que lo practican están más expuestas a una serie de riesgos y efectos psicológicos, sociales y de salud, como la autoexplotación por no respetar límites de horarios. La activación permanente, es decir siempre estar disponible y pendiente de la computadora. Demandas laborales cada vez más complejas y contaminación de nuestras relaciones familiares y personales.

Cuando se trabaja desde la casa es común que las personas trabajen más horas o que sus horarios se alteren. Por lo general el tiempo que invertía un colaborador en trasladarse hasta su oficina, ahora lo podrá aprovechar para finalizar más tareas o adelantar trabajo.

Este hábito puede ser dañino para la salud mental del colaborador, pues teletrabajar no es sustituir la oficina por la casa, este proceso debe implicar diversas adaptaciones.

Limitar de manera consciente el tiempo de trabajo al establecer y respetar horarios de descanso será fundamental para que el cerebro descanse y se oxigene con actividades no relacionadas con el trabajo.

Cambiar la concepción de disponibilidad constante. Tener un permanente acceso a la computadora no implica, que el colaborador pueda solucionar aspectos laborales en horas de descanso, por lo que tanto sus líderes deberán establecer y respetar estos límites.

La tecnología se convierte en un gran aliado durante el teletrabajo, pero mezclar las actividades sociales con los compromisos laborales mediante grupos en redes sociales será un detonante negativo. Es recomendable, controlar el acceso a grupos de trabajo en redes sociales.

Trabajar desde la cama, sillones o en lugares poco ergonómicos, puede generar malestares corporales, por lo que es recomendable separar espacios físicos de trabajo en nuestra casa de otros privados. Es decir, seleccionar un lugar y asignarlo como oficina de trabajo.

Asimismo, convendría introducir cambios en nuestros hábitos sociales, tales como incrementar el intervalo de tiempo de consulta de mensajes entrantes, o desarrollar estrategias para sobrellevar las demandas laborales y organizativas. En otras palabras, priorizar actividades y aprender a decir “no” sin que genere problemas de remordimiento o frustración.

E-lider o Líder digital

De acuerdo con Víctor Garro, profesor de Ingeniería en Computación y Pedro Palos, profesor de sistemas de información, en su artículo Retos del teletrabajo en tiempos de coronavirus, teletrabajar no es solo quedarse en casa.

El líder empresarial debe comprender las competencias que requiere el puesto, el conocimiento que demanda, la autonomía y el análisis crítico que se requiere del colaborador que teletrabaja.
El líder empresarial debe comprender las competencias que requiere el puesto, el conocimiento que demanda, la autonomía y el análisis crítico que se requiere del colaborador que teletrabaja.

Un rol importante en los equipos virtuales es el de e-líder (líder digital o jefe virtual) que utiliza herramientas digitales de información y comunicación para diseñar, planificar, delegar, comunicar, gestionar el trabajo y evaluar resultados.

Algunos de los aspectos que las personas podrían tomar en cuenta para mejorar su rendimiento laboral son los siguientes.

  • Verificación de las condiciones ambientales, ergonómicas y tecnológicas del espacio de trabajo del colaborador remoto para lograr un buen desempeño. El uso de vídeo del entorno constituye un gran apoyo, pero en ocasiones viola la intimidad.
  • Gestión de procesos orientados al trabajo como el diseño de las tareas y su interdependencia, su comunicación, su coordinación y los ajustes tarea-tecnología.
  • Gestión de factores socio-emocionales como el estilo de liderazgo, la construcción de relaciones, la cohesión, la confianza y el empoderamiento de los empleados.
  • Gestión de horarios y tiempos con los teletrabajadores para encontrar momentos para las labores individuales y grupales.
  • Medición de la satisfacción de los colaboradores.
  • Evaluación del rendimiento de los empleados y del equipo de trabajo.