Por: Jéssica I. Montero Soto.   28 octubre, 2020
La necesidad de limpieza y desinfección en el marco de la pandemia abren oportunidades de negocio para empresas que encuentren nuevas formas de atender esta y otras necesidades similares. Foto: Cortesía de Be Clean Home
La necesidad de limpieza y desinfección en el marco de la pandemia abren oportunidades de negocio para empresas que encuentren nuevas formas de atender esta y otras necesidades similares. Foto: Cortesía de Be Clean Home

En esta coyuntura de pandemia, al menos 8 de cada 10 personas en Centroamérica utiliza su tiempo libre en limpiar la casa: solamente en julio, las ventas de productos para el hogar crecieron un 14% por encima del mismo mes en 2019.

Estos datos de la firma Kantar división Worldpanel explican los picos de demanda y la escasez de productos claves como toallas antibacteriales, alcohol en gel y otros de ese tipo, que aún hoy pueden agotarse en tiendas y supermercados. En Costa Rica el fenómeno se repite casi igual: 84% de los consumidores se dedican a la limpieza y tienen en el top 10 de su consumo a los detergentes y al papel higiénico. Los restantes puestos son para productos alimenticios.

Pero los números también dan luz sobre otros temas, y un buen lector de oportunidades podría encontrar vías para aprovechar estas conductas y patrones en la creación de nuevos negocios.

Algo similar sucede con los datos sobre cocina: el 55% de los consumidores centroamericanos está cocinando más. En el país esto se refleja en hechos que podrían parecer anecdóticos, como que algunos supermercados adquirían la provisión de levadura para un mes y la vendían en una semana, durante los primeros meses de confinamiento. Pero también es un indicador clave sobre la evolución del consumo en la región y en el país.

Ambas prácticas –limpiar y cocinar– pueden resultar satisfactorias para quienes las eligen como método de relajamiento, pero incluso estas personas encontrarán pesada la carga conforme las condiciones de pandemia se extienden y las necesidades se mantienen: el tiempo es un bien escaso y las tareas de la casa pueden absorberlo en exceso, dificultar el descanso y convertirse en obligaciones abrumadoras.

Especialistas consultados por EF coinciden en que estas tareas, la limpieza y la cocina, en el fondo son medidas relacionadas con otras necesidades, sobre todo la de eliminar riesgos de contagio: se deja de pagar por servicios de limpieza tradicionales para reducir el ingreso de terceros a la casa, se evita la salida a restaurantes para limitar posibles exposiciones al virus.

Quien asume estas tareas resuelve una necesidad que también podría ser cubierta por otras vías: apuestas de negocio innovadoras y estratégicas.

Oportunidades

¿Qué necesita el consumidor? Estos datos arrojan dos conclusiones básicas: Resolver la limpieza de su casa y la alimentación propia o familiar sin aumentar riesgos de contagio.

Mauricio Robles, futurista certificado del Institute for the Future de Silicon Valley, afirmó que estos cambios en el consumidor beneficiarán a aquellas innovaciones que apunten a satisfacer la evolución que se de a partir de aquí.

Otras actividades que desarrollan los centroamericanos en este tiempo de aislamiento social son: pasar tiempo con los hijos, mirar televisión, conversar o chatear con amigos y familiares, descansar o dormir, así como navegar por redes sociales. Fuente: Kantar División Worldpanel

“En el caso de la limpieza de los hogares, se ven señales de cambio de un concepto de limpieza hacia un concepto de sanitización preventiva, donde las ventas de productos como las luces antimicrobianas y robots que aspiran y desinfectan pisos, han aumentado dramáticamente desde que inició la crisis. En el caso de los alimentos, los consumidores buscan balancear los beneficios de ahorro y alimentación más sana que trae el cocinar en casa, con la desventaja de tener que invertir más tiempo y esfuerzo en preparar su propia comida, lo cual trae oportunidades para alternativas innovadoras que puedan satisfacer estos objetivos de manera simultánea, como los servicios que han empezado ha surgir (incluso aquí en Costa Rica) de entrega diaria a domicilio de comidas saludables basadas en menús personalizados, o de kits que traen preparado todo lo que se necesita para cocinar rápidamente una gran variedad de platillos que, los cuales utilizan modelos de pago tipo suscripción que resultan muy económicos”, relató Robles.

Una de las razones que podría impulsar la compra de estas soluciones es la posibilidad de liberar tiempo para otras actividades más lúdicas que también destacan en esta temporada: Kantar señaló el tiempo con hijos o niños de la burbuja social, encontrar vías para mantener el contacto con amigos, el descanso y otras.

“No deben caer en la trampa de pensar que su producto es una estrella; lo que es una estrella es la efectividad con que ese producto está ayudando al consumidor a cumplir con su objetivo en este momento. Deben estar atentos al surgimiento de alternativas que puedan ofrecer una manera mejor de completar el trabajo” Mauricio Robles, Futurista

La consultora empresarial en temas como comportamiento organizacional y planificación estratégica, Marcela Hidalgo, recalcó que también la agricultura doméstica está en auge.

“Se ha retomado, por un sector nada despreciable de personas con un nivel medio de ingresos, la agricultura doméstica, en pequeña o mediana escala, según la disponibilidad de espacios y recursos, de manera que las huertas caseras, la agricultura vertical y la práctica hidropónica han cobrado relevancia y abierto nuevos espacios para innovar en el negocio. En términos generales, la mayoría de servicios que puedan ser llevados hasta las casas de los consumidores, pueden verse favorecidos en este momento: terapias, belleza, coaching y capacitación en línea o semipresencial, por ejemplo”, explicó Hidalgo.

Todos esos campos encierran oportunidades de negocios: Las etiquetas más buscadas por los compradores son: casero, orgánico, artesanal, tradicional…

Con cautela

La lectura equivocada de los indicadores podría llevar a una toma de decisiones apresurada o a proyectar escenarios aventurados.

El profesor de Lead University Javier Freer, especialista en investigación de mercados, y planificación estratégica, advirtió que no se debe confundir una ola de consumo con un cambio permanente. Para las empresas existentes, Freer recomienda una mezcla de ejercicios de supervivencia, como recorte de gastos y enfoque en la eficiencia, con el replanteamiento y adaptación de la operación.

“El tema es que esto cambia todos los días y dependiendo de las noticias la gente cambia patrones de consumo, así que es difícil también anticipar cómo sacar provecho permanentemente”, enfatizó Freer.

Para Hidalgo, se hace fundamental la capacidad para leer el mercado y las nuevas prácticas de consumo, con base en datos e identificación de tendencias.

“La búsqueda del equilibrio, el regreso a las raíces, lo perdurable y auténtico, pero con un precio justo, pueden señalar algunas pistas de lo que quizás se quede”, proyectó.

Robles apostó por la flexibilidad: para él, las empresas deben enfocar su estrategia en entender cuál es el objetivo de fondo del consumidor, para crear productos y servicios que le ayuden a alcanzarlo, pero al mismo tiempo deben estar en búsqueda de nuevas opciones, con la capacidad para sustituirlas cuando dejen de ser la mejor propuesta para el consumidor.

Para encontrar nuevos espacios
Las empresas que producen o generan un servicio asociado a las limitaciones que tenemos (por ejemplo, de presupuesto y de movilidad) ganan terreno en la venta y en participación de mercado.
Recomendaciones:
-Enfocarse en cómo llegar al consumidor de manera más directa. Vendrán servicios adicionales como no solo vender en línea, llevar los productos, sino también productos ya con cierto nivel de sanitización por confiabilidad del consumidor.
-Sacar provecho de la coyuntura de otros sectores: las empresas de servicios, como el de delivery, se comportan más agresivas y son las que buscan a las empresas productoras de insumos para convertirse en sus aliados de distribución. Hay una competencia fuerte.
Una oportunidad de negocio también se crea al encontrar cómo romper mi modelo comercial, como me automatizo, cómo aprovecho la crisis para fortalecerme en el largo plazo y además me ajusto a una era en donde los mercados desarrollados están mucho más avanzados. Las categorías de limpieza y sanitización están en temporada alta y todavía pueden sacar provecho de la situación, porque el efecto que produce la coyuntura en la mente del consumidor permanecerá mucho tiempo más.
Fuente: Javier Freer, Lead University
Innovación en acción

Un camino recomendado para detectar cuáles oportunidades de negocio se crean a partir del aumento en el consumo de productos de limpieza y alimentos, es analizar con cuáles recursos se pueden satisfacer sus objetivos de una mejor manera.

Mauricio Robles, profesor de Emprendedurismo e Innovación en Lead University y futurista certificado del Institute for the Future de Silicon Valley, aseguró que ante un aumento en el consumo de productos de limpieza, el objetivo de las personas no necesariamente es limpiar más de lo que hacían antes, sino prevenir el contagio de enfermedades, lo cual se puede lograr con alternativas que ni siquiera son competencia directa de los productos de limpieza y por lo tanto pueden ser aprovechadas por empresas que están en industrias completamente diferentes.

“Por ejemplo, la necesidad de prevenir el contagio de enfermedades que está detrás del aumento en el consumo de productos de limpieza es también una oportunidad para la industria inmobiliaria, que puede satisfacer esa misma necesidad a través de espacios de vivienda más limpios y seguros que quizás hasta puedan completar ese trabajo de manera más sostenida, efectiva y económica en el largo plazo. La pandemia ha provocado una alta demanda por innovaciones para 'casas limpias enfocadas en utilizar tecnología para crear ambientes que minimicen las condiciones que permiten la proliferación de microorganismos´”, puntualizó.

Algunos de estos recursos son sistemas de iluminación antimicrobial que atacan bacterias, moho y hongos a nivel celular, mediante el uso de ciertos espectros de luz. También sistemas de ventilación que mejoran la circulación del aire y son capaces de inhibir contagios, tecnología de aproximación y manipulación sin tacto en perillas y grifos, y el uso de materiales y superficies como el cobre, menos propenso a permitir que los microorganismos se adhieran.

Aunque estas soluciones abran el mercado a otras industrias más allá de los productos de limpieza, Robles destacó que también hay oportunidades para reinventar los servicios de limpieza doméstica. Para esto usó como ejemplo el proyecto de un grupo de estudiantes del curso de Nuevas Empresas de Lead University, que recibió ofertas de inversión reales.

“Diseñaron un modelo de negocios con una propuesta de valor que le promete al consumidor un servicio para limpiar cualquier casa, independientemente de su tamaño, en una hora o menos. Esto lo logran con equipos de varias personas que llegan juntas a limpiar la casa, y traen un plan específicamente diseñado para cada casa y previamente acordado con el cliente. Cada grupo de limpiadores viene con todos los suministros y equipo necesario para ejecutar el plan de manera efectiva dentro del tiempo prometido y en forma segura desde una perspectiva sanitaria”, explicó Robles.

Durante el curso, los emprendedores demostraron que el bajo tiempo de contacto con terceros (una hora) y el hecho de que una empresa vele porque las personas que limpian estén sanas y sigan protocolos de protección, da confianza suficiente al consumidor para utilizar el servicio incluso en medio de la pandemia.

“El modelo de negocio propuesto es financieramente viable y lo mejor es que es una gran propuesta de generación de empleo formal (las personas que limpian serían empleados de la empresa) para un sector que se ha visto devastado por la pandemia (en EEUU por ejemplo el desempleo de los trabajadores domésticos asciende al 40%)”, dijo Robles.