Por: Laura Ávila.   23 junio
Ahora que los restaurantes pueden abrir sus puertas durante los fines de semana, los locales venden cerca del 60% de lo que vendían antes de la pandemia y están cerca del punto de equilibrio. Foto: cortesía de El Novillo Alegre.
Ahora que los restaurantes pueden abrir sus puertas durante los fines de semana, los locales venden cerca del 60% de lo que vendían antes de la pandemia y están cerca del punto de equilibrio. Foto: cortesía de El Novillo Alegre.

Durante 23 años El Novillo Alegre Parrilla Argentina cautivó una cartera de clientes que se mantuvo fiel en los buenos y malos momentos, incluso cuando el COVID-19 impactó al sector productivo nacional. Conforme las restricciones sanitarias se endurecieron el restaurante se reinventó para poder dar la lucha y mantenerse a flote.

Martín Aldaburú, gerente general de El Novillo Alegre Parrilla Argentina, se encontraba convaleciente de una cirugía en Miami y optó por no darse por vencido. Llamó a los franquiciados de los 10 restaurantes y les anunció que crearía su propio servicio a domicilio.

Para lograrlo acudió a los saloneros con vehículo propio, les pagó la gasolina y les encomendó la tarea de llevar los jugosos cortes de carne, chorizos, pastas y mariscos hasta los hogares de sus clientes.

Contar con una página web donde se podía consultar el menú fue clave para desarrollar la apresurada pero efectiva estrategia. Continuar con las ofertas del 30% al pagar con tarjetas del BAC Credomatic también ayudó a estimular el consumo en ese momento de incertidumbre.

Los pedidos a domicilio se hacían por diferentes plataformas: a través del sitio web, por WhatsApp y llamada telefónica. Durante la primera semana los resultados fueron regulares pero en la siguiente mejoraron y posteriormente llegaron a tener seis vehículos con hasta siete pedidos por día.

El Novillo Alegre resistió la inesperada crisis aunque cerró por 20 días el local ubicado en Jacó porque al impedirse el paso a las playas no tenían visitación. A los trabajadores de esa sede se les mantuvo el 50% del salario durante ese lapso.

Otra de las medidas que aplicaron fue la suspensión de contratos por 15 días al 40% de su personal. Los diez restaurantes son fuente de empleo para cerca de 150 trabajadores.

Con respecto al pago de alquiler de los locales, ocho hicieron descuentos que les permitieron seguir adelante. Mientras que el restaurante de Santa Ana se reubicó por una oportunidad de negocio y se trasladó a un local más moderno y que ofrece mejores condiciones a los clientes.

A los socios se les dejó de cobrar el alquiler de la franquicia y a partir del 1° de julio solo deberán pagar el 50% como un estímulo para poder darle continuidad al negocio.

Los proveedores del restaurante se acercaron a brindarles facilidades y ventajas, aunque según Aldaburú esto no hizo falta.

Actualmente los saloneros reciben a los clientes con mascarillas o caretas, se les toma la temperatura en la entrada y se les invita a pasar al baño para que se laven las manos.

El restaurante funciona al 50% del aforo con una distancia de dos metros entre mesa y mesa. El alcohol en gel no falta en ninguna de las unidades, y la mantelería y cubertería se colocan cuando los clientes ya están sentados.

Limpiar los comedores cuando se desocupan es otra de las medidas que les permite mantener el COVID-19 a raya. Además a los clientes se les sugiere no permanecer en el local más de una hora con 40 minutos y solo se permiten mesas con un máximo de seis personas.

Las ventas en línea bajaron 30% con la flexibilzación de la apertura de los restaurantes y ahora cada negocio vende cerca del 60% de lo que vendía antes de la pandemia. Es decir, están un poco abajo del punto de equilibrio según Aldaburú.

Tres consejos

¿Cuál es la principal lección que aprendió como empresario?

Hacer nuestro propio delivery y que lo hicieran los saloneros con vehículos propios.

Fuimos saliendo de poquito a poquito, llegamos a vender un 40% de lo que vendía antes de la pandemia (durante las semanas más duras) y ahora estaremos en cerca del 60% pero ajustando compras, ajustando mercadería. No me canso de decirle a mi gente que hay que dar mucho servicio, brindar nobleza de mercadería, no achicar las porciones por costo y así vamos sobrellevando esto bastante bien.

Lo principal para atraer clientes ha sido:

Tenemos clientela cautiva, son 23 años atendiendo; son amigos, conocidos y mucho cliente que repite.

¿Volverá su negocio a ser el mismo de antes? ¿En cuánto tiempo?

Ni idea, me iré defendiendo como un gato, pero hasta que no salga la vacuna no creo que llegue a ser lo mismo, hay que buscar alternativas de negocio. Siempre tenemos especiales, platos para oficinas cercanas, para empleados de oficina que ocupan un menú más económico, uno lo tiene que manejar con sentido común.

Además tenemos clientes de toda la vida que vienen a comprar mucho vino, el 99% lo importamos de España, Argentina, Francia, Italia, Estados Unidos y Chile.