Por: Paula Umaña.   3 enero
Las tendencias marcadas por la salud y el bienestar, así como la sustitución de alimentos como carnes y lácteos, son parte de lo que se ha consolidado durante la pandemia. Foto: Rafael Pacheco
Las tendencias marcadas por la salud y el bienestar, así como la sustitución de alimentos como carnes y lácteos, son parte de lo que se ha consolidado durante la pandemia. Foto: Rafael Pacheco

Varias tendencias que venían marcando la pauta en la industria alimentaria mundial se consolidaron como consecuencia de los hábitos de consumo tras la pandemia.

De acuerdo con el estudio “Tendencias e innovaciones en la industria alimentaria 2020″, realizado por la Promotora del Comercio Exterior de Costa Rica (Procomer), el contexto ha orientado las preferencias hacia la salud y bienestar, la nutrición personalizada a diferentes segmentos generacionales, alternativas diferentes a la carne o los lácteos, la sostenibilidad, el resurgimiento de marcas locales y la predominancia de los alimentos funcionales.

El estudio destaca que el contexto actual no necesariamente generó nuevas tendencias, sino que ha dinamizado algunos hábitos relevantes y reorganizado la jerarquía de gasto, al punto que posicionó tendencias que traían un impulso previo, como las preocupaciones por la salud (desde nutrición hasta bienestar inmune), sostenibilidad, tecnología transversal a la industria y consumidor (trazabilidad, e-commerce), y el rol de los alimentos funcionales como generadores de valor.

Por el contrario, la crisis ha desacelerado aquellas vinculadas con experiencias sensoriales, preocupaciones sobre usos de plástico en empaques y la preferencia por opciones importadas, dado que el contexto ha estimulado el consumo de alternativas de origen local.

Afectación por pandemia

La industria alimentaria de Costa Rica se vio afectada por la llegada de la COVID-19 al país; para octubre de 2020, el sector -mayoritariamente ubicado en el régimen definitivo-, mostró una caída del 3,1% en comparación con el mismo mes de 2019, según el informe anual de la Cámara Costarricense de la Industria Alimentaria (Cacia).

Para Maurizio Musmanni, presidente de Cacia, desde el año 2019 ya el país había entrado en un proceso importante de desaceleración. “Durante el primer trimestre de 2020 tuvimos cierto positivismo pero llegó la pandemia y las medidas sanitarias, que pusieron la economía y el empleo en modo de emergencia”, resaltó Musmanni.

Según los empresarios de alimentos, todos los sectores fueron golpeados por la pandemia, pero los que sintieron con mayor fuerza el peso de la crisis están dentro de la pequeña industria; particularmente los proveedores de canales como sodas, restaurantes, hoteles, cafeterías, actividades de entretenimiento, bares o servicios varios de alimentación.

Potenciar fortalezas

Además de realizar el estudio para conocer las tendencias de consumo actuales, Procomer brindó seguimiento a la feria SIAL París, el evento más importante a nivel global para la industria alimentaria.

Esto permitió visualizar una panorámica sobre la evolución de las tendencias en este sector: son cada vez más concretas y específicas, hasta constituirse en ejes transversales de valor agregado centrados en el bienestar, la sostenibilidad, la funcionalidad y el cero desperdicio; sin un sacrificio de sabor o conveniencia en el formato.

“El sector tiene fortalezas que debemos potenciar, entre ellas su diversidad de productos y altos estándares de calidad”, afirmó Pedro Beirute, Gerente General de Procomer.

Por su parte, el analista económico Erick Apuy, aseguró que se visualizan cambios que podrían perdurar en el post-pandemia y transformarse en oportunidades potenciales para las empresas costarricenses de este sector, entre ellas las alternativas a la carne o lácteos (plant-based).