Por: Willy Carvajal C..   27 abril

Un reciente estudio de McKinsey & Company revela que el 20% de las empresas que pudieron emerger de la última recesión (2007-2008), a las que denomina “resilientes”, tienen una característica común: rapidez en la toma de decisiones y disciplina, lo que les ha permitido posicionarse por más de 10 años.

Según dicho informe: “La rapidez y efectividad de los países en responder (a los efectos del coronavirus) puede transformar las relaciones políticas y económicas a nivel global” (McKinsey & Company, 25 de marzo).

Un factor común y positivo de la nueva realidad es que hemos aprovechado diferentes tecnologías para generar empleos, trabajar, comunicarnos y obtener bienes y servicios de toda naturaleza. Aquellas empresas que habían inciado sus procesos de transformación digital y comercio electrónico han podido sobrellevar la situación de una mejor manera que sus competidores. Muchos han tenido que implementar medidas tecnológicas con carácter de urgencia pues sus canales de distribución estaban enfocados en la exportación y no en el mercado doméstico.

Dicho lo anterior, es necesario que Costa Rica implemente con carácter de urgencia políticas para la creación y desarrollo de clusters tecnológicos y startups. Para que esto sea posible, se necesita -entre otras cosas- alta inversión en investigación y desarrollo (I&D). Tradicionalmente, este factor ha sido liderado a una tímida escala por las universidades públicas, con poca participación y enlace con el sector privado. Adicionalmente, las políticas públicas de promoción de emprendimientos deberán incluir y exigir un componente tecnológico, con independencia de la industria en que se desarrollen.

Para ello, sugiero estudiar con detenimiento los casos de éxito internacional. Por ejemplo, en el año 1984 Israel emitió la Ley de I&D (Industrial Research & Development Law) que otorga una serie de beneficios y estímulos fiscales a las empresas para que inviertan en este tipo de actividades.

Actualmente, Israel cuenta con más de 100 centros de I&D. Por otra parte, en el año 1992 se lanzó el programa Yozla para fomentar la inversión de capital de riesgo, en donde participan conjuntamente el gobierno con el sector privado.

Esto le ha permitido generar empleo, desarrollar industrias en ciencia y tecnología, promover la balanza de pagos a través de la manufactura y exportación de componentes tecnológicos y/o royalties (pago por el uso de licencias). Políticas similares han sido implementadas en otros países tales como Singapur y más recientemente, Estonia.

Emprendedores

En segundo lugar, debemos transformar nuestros modelos educativos, acostumbrados a las prácticas memorísticas, de poco estímulo y dinamismo, donde se reprime el "fracaso" y se desincentivan la experimentación e innovación.

Precisamente, el sector educativo es una de las industrias que sufrirá mayor transformación a escala masiva y global, no sólo en el uso de plataformas virtuales y de inteligencia artificial (EdTech), sino también en el fomento de habilidades blandas. El uso generalizado de cursos virtuales transfronterizos representará un gran reto para los gobiernos que afrontarán poblaciones más educadas, exigentes de nuevos retos y oportunidades.

Otra medida necesaria es el desarrollo de canales o corredores tecnológicos, implementados con éxito en diversos países como Alemania, Holanda, los Estados Unidos, etcétera, lo que conlleva una alta coordinación interinstitucional.

Por otra parte, se deben atacar los principales problemas que enfrentan los emprendedores nacionales: alta burocracia, pago de altas cargas sociales y de impuestos, falta de acceso a información, costos por el procesamiento de pagos y una legislación en muchos casos obsoleta, diseñada para los antiguos modelos industriales. Como mínimo, los emprendedores deberían estar exentos de impuestos y cargas sociales durante un tiempo limitado mientras se desarrolla su negocio.

Son muchos los nuevos retos por enfrentar, sin embargo, en los últimos días hemos visto las ventajas de ser un país pequeño y con grandes instituciones. También nos ha mostrado la importancia de la coordinación entre el sector público y privado para alcanzar grandes logros.

Si actuamos rápida y efectivamente, seremos capaces de crear varias ventajas comparativas en Latinoamérica y el mundo.

Por ello, insto al Gobierno y a la Asamblea Legislativa a iniciar y ejecutar un Plan Económico en paralelo con las aplaudibles acciones en salubridad pública. No esperemos hasta el final para reaccionar. Esta es nuestra oportunidad. Hagámoslo juntos.