Por: Gisela Sánchez Maroto.   8 noviembre

Hace un par de años leí una frase de Mark Twain que despertó mi absoluta curiosidad: “Los dos días más importantes de tu vida son: el día en que naciste y el día en que descubrís por qué o para qué estás aquí”.

Lo interesante de esta afirmación es que la gran mayoría de las personas nunca se hace estas preguntas: ¿Para qué estoy en el mundo? ¿Cuál es mi propósito de vida?

La realidad es que la mayoría de los seres humanos comienzan a pensar en eso cuando ven el final de sus vidas acercarse. De hecho, un estudio de la empresa Allianz afirma que: “en promedio una persona empieza a pensar en su propósito de vida y su legado después de los 65 años”!

¿Se ha hecho usted ya esas preguntas? ¿Lo ha hecho solamente desde un plano personal/familiar o también como líder? Se ha preguntado alguna vez: ¿Cuál es su propósito como CEO? Y más importante aún: ¿Cuál es el propósito de su empresa?

Ir más allá

Si aún no lo ha hecho, no se asuste. Generalmente, un ejecutivo toma los primeros 10 a 15 años de su carrera profesional para probar su valía: ¿Cuál es la nueva estrategia que voy a proponer? ¿Cómo vamos a crecer, ser más eficientes y más competitivos?

La realidad es que esta etapa profesional (la primera mitad) es totalmente válida y todo el mundo pasa por ella.

Lo importante es no quedarse estancado e ir más allá. Como bien lo dice Bob Buford en su libro “Segundo tiempo” (“Halftime”) así como la “Iniciativa de Liderazgo Centroamericano” (CALI): debemos pasar “del éxito a la búsqueda de significado”.

Hoy tenemos la oportunidad de descubrir nuestro propósito y el de nuestras empresas. No basta con maximizar utilidades, ese modelo se agotó hace muchos años. Es el momento de que como líderes empresariales dejemos de esperar soluciones por parte del gobierno. Es momento de encontrar cuál es ese propósito que venimos a cumplir, trazar la ruta y empezar a caminar.