Por: Alex Siles Loaiza.   20 abril, 2018

“La economía de lo que no existe”, es la frase que el señor Marcelo Lebendiker utiliza para referirse a los emprendimientos que nacen día a día y que logran potenciar las economías de los países.

En la actualidad sabemos que las nuevas empresas tienen una gran relevancia dentro de la economía moderna.

La globalización de los mercados, la llamada “economía del conocimiento” y las revoluciones científico-tecnológicas en el área de las comunicaciones, informática e inteligencia artificial son muestras de que el mundo de hoy en día funciona de forma acelerada y bajo otros parámetros, por lo que las fuentes de crecimiento económico también van evolucionando.

Todo esto nos enfrenta a la pregunta: ¿Cómo podemos potenciar la economía de nuestro país?

Según la OCDE en su informe anual Going for Growth (Apuesta por el crecimiento), las claves del crecimiento y desarrollo económico de un país están cimentadas en el conocimiento y la innovación, las empresas emergentes de base tecnológica aparecen como actores determinantes en las economías, en la mayoría de los casos con capacidades de adaptabilidad más pronunciadas, a las existentes.

La OCDE, indica que estas nuevas empresas, forman una parte fundamental de la dinámica económica de las naciones, generando empleo, competitividad y disparadores determinantes de la innovación. No obstante, para que la recuperación de un país se mantenga y consiga una mejora duradera de la productividad y los niveles de vida, serán necesarias estrategias de reforma estructural coherentes y voluntad política para aplicarlas.

Las aceleradoras de empresas e incubadoras de nuevos emprendimientos, son herramientas que potencian el desarrollo de los países.

Un ejemplo claro de este tipo de organizaciones es ParqueTEC. Estas entidades proveen asesoría, lugares físicos de trabajo, enlaces con otros emprendimientos y organizaciones, brindan metodologías para establecimiento de estrategias de mercadeo y gerenciales.

Además facilitan la búsqueda de financiamiento y sobre todo resguardo de la propiedad intelectual.

Encadenamientos

Otra ventaja de las aceleradoras de empresas e incubadoras es el encadenamiento que realizan entre los distintos sectores como lo son las universidades, el sector privado y el gobierno, generando una sinergia entre estos tres actores tan importantes en el desarrollo de las naciones.

Las incubadoras y aceleradoras toman como su principal objetivo producir negocios exitosos que sean financieramente viables y autosustentables.

A nivel latinoamericano, podemos mencionar que Chile es un caso de éxito en temas de encadenamientos de negocios. La creación de los HUBS de Transferencia Tecnológica, ofrecen integración entre universidades, centros tecnológicos e instituciones de investigación, generando así beneficios como el incremento de la productividad, mejoramiento de la competitividad como país y diversificación de la economía, provocando así una mayor explotación de los resultados de I+D+i en las entidades generadoras de innovación.

En Costa Rica el panorama no es tan claro como el de Chile, el cual empezó su cambio de mentalidad hace 25 años atrás; sin embargo, se están dando cambios importantes para potenciar los nuevos emprendimientos por medio de esfuerzos privados.

Dos ejemplos de ello son el fondo de capital semilla llamado InvertUP, el cual reúne emprendimientos que se gradúan de la Incubadora y Aceleradora ParqueTEC; también el Fondo Mango Startups, que tiene como propósito el invertir en startups latinoamericanas y el cual ofrece la opción de comprar hasta el 35 % del portafolio del fondo InvertUP.

Los ecosistemas donde se desenvuelven las incubadoras y aceleradoras están muy sujetos al país donde se establezcan.

Naciones como Estados Unidos están en niveles avanzados de desarrollo y establecen muchas de las pautas para la implementación en otros países.

Estudiar las lecciones aprendidas y casos de éxito de estas naciones es el deber de las economías emergentes para determinar cómo podemos hacer transferibles estas lecciones aprendidas a nuestra realidad y apoyarnos en las capacidades que las incubadoras y aceleradoras de empresas ofrecen.