Por: Carlos Cordero Pérez.   30 julio
Busque apoyos, guías y mentores, haga alianzas incluso con competidores y desarrolle redes de contactos. (Foto archivo GN)
Busque apoyos, guías y mentores, haga alianzas incluso con competidores y desarrolle redes de contactos. (Foto archivo GN)

Empezar y desarrollar un negocio requiere conducirlo a través de un entorno muy competitivo, de cambios continuos y coyunturas económicas no necesariamente con viento en popa, pues la crisis son cíclicas y suelen presentarse cada cierto tiempo.

“Se requiere de una madurez personal que haga entender que el cambio es natural y en los negocios se debe estar preparado para enfrentar cualquier situación nos guste o no”, recalcó Ana Alfaro, fundadora de You Pura Vida, experta y mentora en emprendimientos.

Esperar a que la época de zozobra se calme es impensable, puesto que los cambios no se detienen y después de una crisis siempre viene una época de recuperación y de auge, la cual da espacio luego a otra crisis.

Para no naufragar hay dos claves fundamentales: la pasión para fundar y hacer crecer la empresa; y la flexibilidad para adaptarse a tanto a los cambios como al mercado, a los avances tecnológicos y a las alteraciones en la economía.

El negocio se funda en lo que se sabe hacer y en lo que se cree que se puede vender, ojalá confirmado por un estudio o alguna indagación de mercado. Pero sobre todo la creación de la empresa se basa en lo que apasiona a la persona emprendedora.

Si no hay pasión por lo que se hace es más probable que se termine abandonando poco a poco la empresa ante el primer rechazo que se tenga, pues hay que tener claro que nadie logra cerrar el 100% de las ofertas o negociaciones que realiza.

La pasión genera la posibilidad de desarrollar la marca, compartir la experiencia con otras personas y ganar su confianza, tanto en la relación comercial como en cuanto al cumplimiento de las entregas.

Para no naufragar hay dos claves fundamentales: la pasión para fundar y hacer crecer la empresa; y la flexibilidad para adaptarse a tanto a los cambios como al mercado, a los avances tecnológicos y a las alteraciones en la economía. (Foto archivo GN)
Para no naufragar hay dos claves fundamentales: la pasión para fundar y hacer crecer la empresa; y la flexibilidad para adaptarse a tanto a los cambios como al mercado, a los avances tecnológicos y a las alteraciones en la economía. (Foto archivo GN)

También hay que enfrentar lo imprevisto, lo que implica que se debe tener cierto grado de flexibilidad para hacer cambios constantemente.

Las reglas de juego cambian día a día. Lo que funcionó ayer en redes sociales, al hacer una oferta o al tratar alguna situación laboral interna probablemente no funcione mañana, por ejemplo.

Las estrategias deben ajustarse continuamente pensando qué se puede mejorar del negocio, de los productos y servicios, de los canales de comercialización o distribución, del mercadeo y del mismo modelo de generación de ingresos.

Defina cuál es el valor agregado o elemento diferenciador de su producto o servicio, que lo destaque ante la competencia.

Alfaro sugiere que los elementos diferenciadores deben generar sentimiento de exclusividad, beneficios adicionales o experiencias inolvidables que haga que los clientes elijan primero el producto o servicio en lugar del que ofrece su competencia.

Si ofrece lo mismo no puede esperar resultados distintos.

Asimismo se requiere conocer cómo son los clientes, saber dónde ubicarlos tanto en redes sociales como en forma personal y desarrollar una estrategia de comunicación para lograr conectarlo y atraerlo.

Ante los cambios o las crisis hay dos alternativas: desistir de los proyectos y permanecer en la zona de confort, esperando eternamente a que todo vuelva a la “normalidad”, o descubrir oportunidades y aprovecharlas.

Seis acciones
Para enfrentar los cambios o los vaivenes del mercado:
Revise oportunidades: Cada cambio y cada crisis abren nuevas oportunidades. Descúbrelas y analice cómo aprovecharlas.
Reinvente: Adapte la empresa, los productos y cómo llega a los consumidores a los cambios en la economía, tecnológicos y en los gustos de los clientes, entre otros.
Capacítese: La formación es la vía para alcanzar las nuevas oportunidades. Desarrolle las habilidades, destrezas y conocimientos que se requieren en cada nueva etapa.
Creatividad: Aplique la creatividad y la innovación para desarrollar nuevas soluciones y procesos productivos o de comercialización que hagan la diferencia.
Planifique: Diseñe un plan de negocios que permita perfeccionar el producto o servicio, probar la aceptación de los potenciales clientes, obtener retroalimentación y hacer ajustes.
Apóyese: Busque apoyos, guías y mentores, haga alianzas incluso con competidores y desarrolle redes de contactos.
Fuente: Ana Alfaro, mentora de emprendimientos