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Los datos claves de las mipymes de Costa Rica en su día internacional

Este 27 de junio es el día internacional de las mipymes.

Tener una empresa propia es el resultado de una combinación de factores, de historia personal y familiar, así como de visión. Hay personas que prefieren dedicarse a su propio negocio y heredaron las habilidades y la actitud. Otras descubrieron una oportunidad. Para no pocas fue lo único que les quedó hacer.

En Costa Rica habían 2,1 millones de personas ocupadas en el primer trimestre del 2022, de acuerdo a la Encuesta Continua de Empleo del Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC). De ellas, el 22% se dedica a actividades de cuenta propia y 3% son patronos. El impacto de estas últimas va más allá.

Las micro, pequeñas y medianas empresas (mipymes) generan la mitad de los puestos de trabajo, son alrededor del 95% del tejido empresarial y generan más de un tercio de la producción nacional.

Este 27 de junio es el día internacional de las mipymes, según lo declaró las Naciones Unidas.

Al revisar más las características de las microempresas sobresalen varias características.

La mayoría son iniciativas urbanas, se ubican en la región central del país y son encabezadas por personas entre 35 y 54 años, que tienen estudios primarios y secundarios (completos e incompletos), son jefes de hogar y son hombres (67%). El 33% de las microempresas son de mujeres.

Por actividad, casi la mitad son emprendimientos de servicios (46%) y, en segundo lugar, de industria (21%), seguidas de comercio (20%) y agropecuarias (13%).

Los datos del INEC muestran que el 74% de las microempresas no tienen empleados y el resto cuentan con ayudantes (15%), tienen empleados (5%) y solo tienen socios (6%).

¿Qué motiva a crear un emprendimiento? Una persona inicia un emprendimiento por una combinación de factores, algunos de ellos incluso por casualidad.

De acuerdo al INEC, el 56% inició su microempresa por necesidad, el 34% por una oportunidad y el 10% por tradición familiar. Sin embargo, por género la situación es distinta.

Entre los hombres el 51% fue por necesidad, el 35% por una oportunidad y el 14% por tradición.

La necesidad llevó a más mujeres a iniciar la microempresa (66%), mientras que la oportunidad (31%) y la tradición (3%) tienen menos peso.

Aunque la crisis de la pandemia implicó un incremento de la digitalización de las mipymes, la mayoría tiene retos en este proceso.

Un estudio de Microsoft demostró que el 95% de las pymes aceleraron su proceso de transformación digital desde el 2020 y que el 84% de las empresas declaró que han acelerado el uso de datos para la inteligencia del negocio.

“La tecnología es un potenciador para las pymes y un motor de la recuperación económica inclusiva”, resaltó Ineke Geesink, gerente de Microsoft Costa. La firma, en alianza con Quirós Consultores, realizó una capacitación con expertos en negocios y transformación digital el pasado 23 de junio llamado Aventura Pyme Costa Rica 2022.

La adopción tecnológica no es uniforme, empero. De las 798 empresas que utilizaron la herramienta del Chequeo Digital, implementada por el Ministerio de Economía (MEIC) y el Ministerio de Ciencia, Innovación, Tecnología y Telecomunicaciones (Micitt), entre octubre del 2020 y setiembre del 2021, el 39% apenas tiene un estado inicial de madurez digital. El resto se clasifica en los niveles de competente (18%), novatas (29%), expertas (5%) y avanzadas (9%).

El resultado es muy parecido al publicado en abril del 2021, en el cual el 40% no contaban con las habilidades ni conocimientos básicos para comenzar con el proceso de desarrollo digital para impulsar sus negocios.

Para las mipymes el financiamiento es una barrera, en buena parte debido a los requerimientos y los tiempos en que se brindan los servicios. Los desafíos para la banca no son pocos. También las mipymes tienen retos para lograr acceso a otros mecanismos de acceso al capital, como inversionistas.

El Fondo de Banca para el Desarrollo ha otorgado 545.399 créditos por ¢3,3 millones en promedio a una tasa de 6,09%. La cartera se ha enfocado más en las microempresas (72%) que en las pequeñas (23%) y las medianas (3%). El problema es que, si bien hay 56 operadores, la cantidad de clientes es reducida: menos de 63.000.

La crisis económica de los últimos años, incluyendo la generada por la pandemia, tuvo su impacto en el parque empresarial.

En 2019 se contabilizaron 473.252 personas dedicadas a cuenta propia y 71.129 patronos. En el primer trimestre del 2022 se identificaron 470.425 y 67.571, respectivamente.

El INEC también registra un incremento de las microempresas entre 2020 y 2021 de 355.266 a 434.601. De hecho, en ese mismo periodo, aumentó el porcentaje de personas que iniciaron una microempresa por necesidad (de 49,5% a 56%).

En comparación a los dos años de mayores restricciones por la pandemia, se registra alguna recuperación. La plataforma de contabilidad, administración y facturación electrónica para mipymes, Alexa.com, reporta que a nivel latinoamericano las mipymes aumentaron las ventas 34% en el primer semestre del 2022, en comparación al mismo periodo del 2021.

La recuperación puede verse frenada por la inflación, la devaluación, los costos de los combustibles, los problemas de logística internacional y el deterioro de la confianza del consumidor.

Las mipymes también enfrentan retos en sobrevivencia (sólo 45% sobreviven más de dos años y tienen un ciclo de vida más corto en comparación a otras regiones como Europa donde el 80% pasa ese umbral), financiación, capacitación, optimización de la operación, cambio digital y aprovechamiento de la tecnología para innovación, desarrollo de productos e incluso marca, empaques y etiquetado.

“Hoy vemos tendencias en artículos decorativos, prendas y accesorios de vestimenta, materiales textiles, artículos sublimados, así como el proceso de empaque, que se han vuelto vitales para este tipo de negocios”, señaló Bryan López, director regional de desarrollo de negocios a nivel industrial de Epson.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".

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