Historias

Soporte Técnico Paraíso refunde deudas, paga mucho menos por mes y ahora piensa en crecer

Soporte Técnico Paraíso tenía dos deudas, obtuvo un refinanciamiento para cancelarlas y logró un alivio para implementar sus planes de crecimiento, especialmente la venta al mayoreo de repuestos

Andrey Soto tenía dos deudas en su negocio, Soporte Técnico Paraíso. Conversando un día con un ejecutivo de crédito vieron una alternativa, hicieron un estudio, pasó a una mensualidad que era apenas un 40% de lo que pagaba antes y ahora, más desahogado, trabaja en concretar sus planes de crecimiento de la empresa.

“No lo podía creer”, dijo Andrey, cuyo negocio se dedica a la reparación de computadoras y otros dispositivos (celulares, tabletas y pantallas de televisión, y venta de accesorios) se ubica en Llanos de Santa Lucía.

Andrey inició el negocio formalmente un 29 de noviembre de 2008, pero hacía reparaciones desde tiempo atrás, cuando apenas tenía 13 años. “Lo llevaba en la sangre”, cuenta él.

Desde que estaba en la escuela, cuando sus maestros pedían que alguien le llevara algunos papeles a la dirección, él siempre se ofrecía pues quería ver la única computadora que había en el centro educativo.

Estando en el colegio la gente le llevaba, a la casa, computadoras para que las reparara. Cuando tuvo que ayudar a los ingresos de la familia, pues su padre se quedó sin trabajo, empezó a ofrecer los servicios de manera más proactiva.

No tenía ni línea telefónica y menos Internet. Entonces iba aun café Internet a descargar los controladores o drivers (funcionalidades o aplicaciones de software) que se requerían. Los guardaba en llaves malla.

Empezó también a llevar cursos de cableado estructurado y de redes de acceso local, así como para instalar cámaras de seguridad.

Un día un vecino le dijo que alquilara un local para poner su negocio, pero Andrey no tenía dinero. El vecino le ayudó como fiador ante un banco y obtuvo un préstamo personal de ¢1 millón, con lo que acondicionó el local, instaló una urna de madera y una división con láminas de Ricalit. Un proveedor le adelantó ¢150.000 en cables y mouse.

Pagó por adelantado tres meses de alquiler del local. De ahí en adelante todo dependería del negocio. Todavía vivía con la familia. “Solo tenía ganas de trabajar”, asegura Andrey. Los ingresos apenas daban para salir tablas. El destino le tenía una sorpresa.

A Andrey le detectaron cáncer. Lo hospitalizaron de urgencia y al día siguiente le hicieron la cirugía. Era un tumor maligno. Le detectaron también ganglios , que tuvieron que extraerlos a través de otras operaciones. Además, tuvo que someterse a quimioterapia por cuatro meses.

A como podía, le decía a su hermano Leonardo y a un cuñado, Jonathan Chaves, como arreglar los equipos. Su esposa Sandra Chaves fue un apoyo incondicional para superar la situación que se extendió por un total de año y medio. Después empezó una nueva etapa.

El negocio amplió su línea de servicios a celulares cuando, con la apertura de telecomunicaciones, se produjo el auge de las líneas prepago. Los clientes le llevaban móviles de todas las marcas. También incursionó en la instalación de cámaras de vigilancia. El momento fue propicio.

Para ese momento había más competencia en reparación de computadoras.

Andrey dice que, aparte de los resultados cuando repara un equipo, una clave del crecimiento de su negocio es que siempre es sincero con los clientes cuando una computadora o un dispositivo no tiene arreglo.

En ese momento brindaba servicios de reparación de computadoras y dispositivos, así como cámaras de vigilancia, redes y servidores en empresas. Y se generó una nueva oportunidad de negocios.

Los repuestos para equipos y dispositivos empezaron a ser difíciles de conseguir en Costa Rica. Empezó a buscar proveedores en China, contactó con algunos que le pasaron las listas de precios y decidió probar, con el temor de que nunca se los mandaran. En aquel entonces no había confianza en las compras por Internet.

La primera compra fue de $200. A las dos semanas recibió el pedido. Eso fue hace cinco años. Empezó a importar repuestos para la tienda. Si llegaba un cliente y no había un repuesto para un dispositivo, le indicaba que le diera tiempo y se lo resolvía.

La compra de repuestos le permitió aprender sobre los trámites en aduanas y transferencias internacionales. Llegó a manejar un stock de repuestos.

El empujón para el nuevo negocio vino cuando una vecina, de cuyos ingresos dependía la familia, se quedó sin trabajo y le aceptó iniciar la venta de repuestos a otros negocios de reparación de dispositivos.

Así nació el negocio de venta al mayoreo de repuestos, atendiendo clientes en diferentes sitios del país. Pero a la muchacha le detectaron un cáncer en metástasis. Le propuso a Andrey que su hija, Monserrat (actualmente de 23 años), aprendiera con ella y heredara el empleo.

Durante todo este tiempo Andrey no había obtenido apoyo para el negocio de ninguna entidad, en especial porque los requisitos y procesos de financiamiento “son muy cerrados”. Solamente contaba con un crédito para pymes, que Andrey dice agradece el apoyo pero que tenía altas tasas de interés, y una tarjeta de crédito. “Estaba un poco ahogado”, dice.

Pagaba mes a mes casi ¢1 millón. Un ejecutivo de Coopeservidores (CS), que ya lo conocía, le dijo que se podía hacer un financiamiento para cancelar las deudas y reducir lo que destinaba a pagos.

Lo que hacen en CS es revisar las condiciones de la persona —que debe asociarse o ser asociada— que aplica para estos planes de refundición. De esta manera, se le puede brindar una solución según sus necesidades y situación. Se analizan aspectos como capacidad de pago, historial de atención de deudas, capacidad administrativa y plan comercial.

“Para las operaciones que se van a cancelar, se evalúan las condiciones actuales y el beneficio en el flujo de caja que podría obtener el asociado, ya sea por una reducción de tasa de interés, un aumento del plazo de la operación o una combinación de ambos”, explicó Leonardo Gamboa, gerente de servicios empresariales de CS.

Gamboa indicó que, actualmente, del 100% de operaciones otorgadas a personas asociadas con una actividad comercial, un 50% tiene una porción del plan de inversión para la cancelación de pasivos, ya sea con proveedores, entidades financieras, préstamos con terceros o entidades no reguladas.

En el caso de Andrey el ejecutivo lo visitó en julio anterior. Realizaron el análisis, luego le hicieron una entrevista en el área de crédito y recibió el visto bueno. Ahora paga menos de ¢400.000 por mes.

“Hemos tenido un descanso económico”, dice Andrey, cuya empresa brinda empleo a seis personas, además de él y su esposa Sandra. “Nos hemos podido organizar mejor y la idea es crecer más en la parte mayorista, instalar un local para la venta de repuestos, renovar la tienda web y tener más diversificación”.

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero Pérez

Carlos Cordero es periodista especializado en temas tecnológicos. Escribe para El Financiero y es autor del blog "La Ley de Murphy".