Por: Carlos Cordero.   15 mayo
La validación de identidad se basará en sistemas biométricos de reconocimiento dactilar y facial. En la foto Joseline Calderon cuando realizaba el trámite de la cédula. (Foto: Jorge Castillo / Archivo GN)
La validación de identidad se basará en sistemas biométricos de reconocimiento dactilar y facial. En la foto Joseline Calderon cuando realizaba el trámite de la cédula. (Foto: Jorge Castillo / Archivo GN)

El servicio de reconocimiento facial del Tribunal Supremo de Elecciones (TSE) estaría disponible en el tercer trimestre del 2020.

“Estamos a un año de tener el sistema en producción”, afirmó Dennis Cascante, director general de estrategia tecnológica del TSE. “El servicio estaría a más tardar en setiembre del próximo año, aunque algunas funciones se podrían liberar paulatinamente”.

El reconocimiento facial permite comparar la imagen de la persona con el archivo digital existente. Será un complemento del reconocimiento dactilar que ya opera para el Sistema de Verificación de Identidad (VID).

El VID es un servicio que el TSE ofrece a instituciones públicas y a empresas privadas para que confirmen la identidad de un cliente al brindar financiamiento o en otro tipo de trámites.

Desde 1998 el TSE viene desarrollando la plataforma tecnológica que incluye repositorios de imágenes y huellas dactilares. (Foto: Jorge Castillo / Archivo GN)
Desde 1998 el TSE viene desarrollando la plataforma tecnológica que incluye repositorios de imágenes y huellas dactilares. (Foto: Jorge Castillo / Archivo GN)
Desarrollo propio

El Tribunal está renovando equipos y desarrollando el software para incorporar el reconocimiento facial.

El desarrollo del sistema lo asume el mismo departamento de tecnología del TSE, pues el objetivo es no generar dependencia de ningún proveedor.

Sí se utilizan insumos de diferentes firmas, los cuales se integran con la plataforma de emisión de documentos de identidad.

El proyecto también incluye realizar los registros biométricos de menores de edad, desde los 12 años.

Entre los insumos se encuentra una solución contratada al consorcio formado por las firmas Idemia, Iafis y Componentes El Orbe por casi $3,7 millones.

La adjudicación fue ratificada por la Contraloría General de la República el pasado 8 de abril, luego de rechazar un recurso de apelación del consorcio formado por Racsa, React, X Infotech, Neurotechnology y PC Central.

Este segundo consorcio presentó una oferta por $2,9 millones, pero no cumplió varias condiciones del cartel, como las referencias de proyectos similares realizados ni en los resultados de las pruebas, de acuerdo con la resolución de la Contraloría.

Tampoco se habría cumplido los requerimientos de equipo de trabajo y recursos técnicos.

Según la Contraloría, no se fundamentó jurídicamente (no habría aportado la respectiva relación de hechos ni las pruebas pertinentes) sobre la supuesta existencia de un vicio de exclusión técnica de la oferta del consorcio que apeló.

Cascante indicó que la solución contratada a Idemia, Iafis y Componentes El Orbe incluye motores para el reconocimiento biométrico, almacenamiento y búsquedas de datos.

El sistema permitirá la validación de la identidad al comparar, con alta precisión, la imagen captada de la persona con la almacenada por el TSE cuando gestionó su cédula. (Foto: Jorge Castillo / Archivo GN)
El sistema permitirá la validación de la identidad al comparar, con alta precisión, la imagen captada de la persona con la almacenada por el TSE cuando gestionó su cédula. (Foto: Jorge Castillo / Archivo GN)
Evolución

El reconocimiento facial será un nuevo paso dentro de lo que el TSE considera la “evolución natural” que ha venido implementando desde 1998.

Tanto el reconocimiento táctil como el facial aprovechan la infraestructura tecnológica del Tribunal para almacenar datos personales, huellas táctiles e imágenes de la población, desde que se pasó de la cédula de cartón emplasticada a la actual tarjeta.

El servicio de verificación de identidad responde a necesidades de sectores como el financiero y el notariado para evitar fraudes, entre otros, y fue posible a partir de la reforma del Código Electoral en el 2009 que permitió al TSE recibir ingresos por servicios.

Los ingresos van a una cuenta de la Tesorería Nacional que, en teoría, tendría como fin gestionar los recursos para mejorar las mismas plataformas.

Cascante destacó que, a partir de los propios desarrollos de tecnología, se pasará de sistemas bidactilares (de dos huellas) a decatactilares (10 huellas) y al reconocimiento facial.

El funcionario indicó que el 4% de la población no se puede identificar con la huella dactilar.

El TSE también planea evolucionar los sistemas de reconocimiento bidactilares (2 huellas) a decadactilares (10 huellas). (Foto: Jorge Castillo / Archivo GN)
El TSE también planea evolucionar los sistemas de reconocimiento bidactilares (2 huellas) a decadactilares (10 huellas). (Foto: Jorge Castillo / Archivo GN)
Convenio

A nivel institucional el TSE y el Poder Ejecutivo firmaron un convenio para asesorar y brindar servicios a los ministerios y las entidades adscritas con el fin de aprovechar la plataforma del VID, incluyendo el reconocimiento dactilar y facial.

Algunas entidades ya lo están probando.

Por ejemplo, el Ministerio de Justicia lo utiliza para manejo de información biométrica de la población privada de libertad.

También la Caja Costarricense del Seguro Social prueba el sistema en el Hospital San Vicente de Paúl de Heredia.

En este caso se usa para la validación de servicios desde febrero pasado e integrándolo con el Expediente Digital Único en Salud (Edus) y del Sistema Centralizado de Recaudación (Sicere).

En este caso se verifica la identidad de los pacientes, pues se han detectado casos de personas que usan las identificaciones de otras personas para recibir algunos servicios del Seguro Social.

Según la Caja, con este sistema, el paciente no tiene que presentar su cédula de identidad, sino que llega a la ventanilla y da el número de cédula de identidad.

Luego el funcionario ingresa a la plataforma Edus y el paciente pone su dedo índice en un lector de huella dactilar.

El sistema realiza la validación de la información basándose en la plataforma del TSE. Por último, se verifica la condición de aseguramiento del paciente con las bases del Sicere.