Con el conocimiento de quien ha lidiado con la burocracia desde la acera del sector privado, Marcos Borges (quien fue gerente general de la campaña de Pueblo Soberano) asume las riendas del Instituto Costarricense de Turismo (ICT) con una misión clara: sacudir la tramitología. Abogado, administrador de empresas y con un profundo arraigo en la región turística de Uvita, el nuevo jerarca planea aprovechar su experiencia asesorando desarrollos en el Pacífico Sur para simplificar la regulación ambiental y comercial que, en su perspectiva, frena las inversiones.
En sus primeros días de gestión, Borges ya lidera un diagnóstico junto a las cámaras hoteleras para erradicar los cuellos de botella legales, bajo la premisa de que es posible acelerar los negocios sin comprometer el modelo de sostenibilidad que sostiene a este motor de la economía.
EF conversó con Borges para conocer sus planes como presidente ejecutivo del ICT.
¿Cuál será su hoja de ruta al frente del ICT en el corto y mediano plazo?
En el corto plazo, iniciamos un análisis con los directores de la institución, cámaras y desarrolladores hoteleros para identificar cuellos de botella o leyes desactualizadas. El objetivo es detectar qué artículos o leyes se pueden mejorar, actualizar o impulsar desde cero en el ámbito legislativo para agilizar permisos y trámites, siempre manteniendo la sostenibilidad y la protección del ambiente que caracterizan a Costa Rica.
A mediano plazo, la meta para 2027 es implementar planes de gestión de destinos en el 100% de los 32 centros de desarrollo turístico identificados en el país. Esto implica articular el desarrollo local, la producción sostenible y la acción climática específica para cada zona, trabajando en conjunto con las municipalidades, cámaras de turismo locales y empresarios.
Buena parte del 2025 fue compleja en cuanto a visitación de extranjeros a Costa Rica, incluso con caídas interanuales, ¿qué lecciones dejó esa experiencia para el turismo nacional?
Diciembre de 2025 cerró con un repunte de más del 13% y el año finalizó con crecimiento en la visitación. La gran lección es que debemos continuar fomentando el mercadeo internacional con campañas más creativas. Este es un sector muy competitivo y tenemos que mantenernos a la vanguardia exteriorizando lo que Costa Rica ofrece, para ello redoblaremos estos esfuerzos durante 2026.
Desde su óptica, ¿qué tanto está afectando el comportamiento del tipo de cambio, la infraestructura y el tema de seguridad nacional en el desarrollo de la industria turística nacional?
El tipo de cambio no es una política que defina el ICT, pero lo monitoreamos. Los datos reflejan que no está influyendo negativamente en la decisión de viajar; de hecho, el primer cuatrimestre de 2026 cerró con un crecimiento de más del 10% en comparación con el año anterior. Costa Rica ofrece un producto único. En febrero de este año, la revista Time nos colocó en el primer lugar mundial de países a los que un turista desea regresar y las cifras dicen que el promedio de retorno de nuestros visitantes es de hasta siete veces.
En el tema de seguridad, la presidencia está realizando esfuerzos importantes a través de un grupo élite que se reúne los lunes con los jefes policiales para analizar la situación. Según los monitoreos de percepción que realiza el ICT y la cobertura de noticias internacionales, la seguridad tampoco se muestra como un factor que esté afectando la decisión del turista. La percepción internacional de Costa Rica sigue siendo muy positiva.
¿Qué balance hace entre crecimiento en volumen de turistas y calidad/valor agregado por visitante? ¿El país debería seguir creciendo en número o más bien en gasto y estadía promedio para evitar la saturación del destino?
Si logramos agilizar trámites y procesos, indudablemente crecerá la capacidad turística del país. Es posible aumentar la capacidad hotelera y es necesario atraer más visitantes, promoviendo paralelamente que se queden por más tiempo. Todo esto se puede lograr manteniendo el balance con la protección del ambiente, que es nuestra primera línea de mercadeo y parte de nuestra identidad. El turismo aporta más del 8% al Producto Interno Bruto (PIB); es una economía muy importante que queremos seguir fomentando.
¿Qué nuevos nichos o segmentos (turismo médico, nómadas digitales, turismo rural, MICE) considera estratégicos para diversificar la oferta y la demanda turística en el país?
Actualmente contamos con oferta en casi todos los segmentos: el Centro de Convenciones para reuniones, la gastronomía, el turismo rural y el bienestar (wellness). También apoyamos al turista nacional con iniciativas como la campaña “Sabores de Costa Rica”. En las próximas semanas terminaremos de trabajar la política nacional y analizaremos la data reciente para tomar decisiones sobre cuáles mercados priorizar en función de los números reales.
Mencionó al turista nacional, ¿cómo se puede enganchar más al turista costarricense si para muchos es más barato viajar fuera?
Nos enfocamos en informar a la población sobre las opciones locales mediante programas como “Sin Pasaporte” y la campaña gastronómica “Sabores de Costa Rica”. Además, estamos analizando el proyecto de ley 25.593 para el traslado de los feriados. Los fines de semana largos son una idea creativa que motiva a la gente a viajar. Actualmente, más del 60% de los costarricenses viaja dentro del país, pero queremos que esa cifra crezca.
En cuanto a conectividad aérea, es un negocio muy dinámico con aperturas y cierres de rutas, ¿Dónde ve las principales fortalezas y los cuellos de botella?
La vía aérea es la principal entrada de turistas. Estamos analizando las regulaciones junto a Aviación Civil y el Consejo Técnico de Aviación Civil (CETAC) para proponer reformas a la Asamblea Legislativa que den más agilidad a la toma de decisiones y a la promoción de rutas.
Apoyamos las metas del plan de gobierno, como mantener el aeropuerto de Liberia (Daniel Oduber) abierto las 24 horas e incrementar su capacidad. También sigo de cerca los estudios para el futuro aeropuerto internacional del Sur. Esto aliviaría la gestión vial y ambiental, evitando que los turistas tengan que manejar tres, cuatro o más horas desde San José o Guanacaste para llegar a la zona sur.
En la administración pasada, una de las prioridades era establecer conexión aérea directa con Italia y los países escandinavos, ¿se mantiene esta postura?
Sí es una prioridad y es una política que se está implementando de inmediato. Europa es nuestro tercer mercado emisor más importante de turistas y se ha venido trabajando con una conectividad aérea tal vez un poco limitada. Recientemente promovimos ampliar los vuelos directos desde Alemania en temporada alta, pasando de tres a cinco frecuencias semanales, mientras que Francia sigue siendo el emisor número uno del centro de Europa, seguido precisamente de Alemania.
Seguiremos buscando estas conexiones porque el perfil del turista europeo es de alto poder adquisitivo y está muy interesado en nuestro destino.
¿Cuál es la visión del ICT respecto al crecimiento de los hospedajes no tradicionales a través de plataformas digitales?
Nuestra prioridad no debe ser limitar el tipo de hospedaje, sino asegurar que exista igualdad de condiciones y que todos los empresarios sigan la legislación vigente. Es positivo que el turista tenga opciones, lo que no es válido es que un sector tenga ventajas regulatorias sobre otro. Esto requiere una reforma integral y un trabajo con la Secretaría Legislativa para actualizar leyes que tienen muchos años de existir. Contamos con un modelo que funciona (como la protección de la zona pública de las playas y la ley forestal), pero debemos corregir los procesos lentos o las disparidades en la regulación para ser más competitivos.
¿Cuáles serían los tres principales desafíos que vislumbra para el sector en el corto y mediano plazo?
El primero es la tramitología, los permisos y la necesidad de dar claridad y seguridad jurídica al inversionista. El segundo es lograr una mejor distribución de la riqueza turística; tenemos 32 centros de desarrollo y queremos que la gran cantidad de visitantes llegue a todos ellos y no solo a unos cuantos. El tercero es promover una comunicación y coordinación más cercana entre los miembros del sector, los empresarios y las municipalidades al abordar temas clave como la Zona Marítimo-Terrestre.

