Por: Larisa Paez.   9 julio

¿Es usted de las personas que experimenta constantemente síntomas de inflamación, cólicos y malestar estomacal? ¿De repente las comidas que antes se sentían normales, ahora le generan reacciones dolorosas después de haberlas consumido? Algunas frases como “todo me genera hinchazón”, “ya no sé qué comer, no puedo comer nada”, se han vuelto recurrentes en la consulta nutricional.

Y ante esta situación, muchos pacientes me preguntan ¿existe o no una dieta que solucione estos molestos síntomas? Y la respuesta es: ¡sí existe! Los médicos y dietistas en Australia desarrollaron la dieta baja en FODMAPs como una dieta de eliminación dirigida y basada en la ciencia para ayudar a controlar el dolor abdominal, el exceso de gases y los patrones irregulares del intestino.

FODMAP es un acrónimo que se refiere a varias familias de carbohidratos que son poco digeridos por los humanos y fácilmente digeridos por las bacterias. La F en FODMAP significa fermentable. Algunos FODMAPs son tipos de azúcar; otros son tipos de almidón o fibra.

Cuando una persona está sana y come alimentos ricos en FODMAPs, estos carbohidratos nutren las bacterias amigables en su colon y ayudan a mantener un ecosistema saludable y diverso en su intestino. De lo contrario, estos hidratos de carbono pueden contribuir a una hinchazón significativa, cantidades excesivas de gas y problemas a la hora de ir al baño.

La dieta baja en FODMAPs identifica alimentos específicos dentro de cada grupo de alimentos que contienen altas cantidades de carbohidratos muy fermentables y es probable que desencadenen síntomas en personas susceptibles. A diferencia de muchos otros tipos de dietas de eliminación, la dieta baja en FODMAPs no prohíbe ningún grupo de alimentos por completo.

Hay frutas, vegetales, granos, nueces, semillas, alimentos lácteos, proteínas animales, proteínas de origen vegetal e incluso azúcares aceptables en esta dieta. Por ejemplo, la persona puede consumir frutas como la mandarina o el kiwi, pero no podrá comer manzanas de ningún tipo o melocotón. Y así sucesivamente con todos los grupos de alimentos.

Si bien la mayoría de los alimentos que contienen trigo están limitados en la dieta baja en FODMAP, en realidad no es una dieta libre de gluten. De hecho, hay algunos alimentos bajos en FODMAPs que contienen trigo y son permitidos en la dieta, y algunos alimentos sin gluten con alto contenido de FODMAPs que están prohibidos.

Del mismo modo, aunque algunos alimentos lácteos están limitados en la dieta baja en FODMAPs, no es una dieta libre de lácteos. De hecho, se permiten algunos productos lácteos bajos en FODMAPs y hay algunos sustitutos libres de lácteos con alto contenido de FODMAPs que están prohibidos.

La dieta FODMAPs se caracteriza por ser “dosis dependiente”. Es decir, muchos de los alimentos permitidos en la misma, se pueden consumir en cierta cantidad. Cuando se come una porción más grande de la recomendada, pueden generarse los síntomas antes mencionados.

Por todas estas razones, es indispensable que un profesional en nutrición lo guíe correctamente, puesto que la clave está en los detalles cuando se trata de dominar la dieta baja en FODMAPs.

¿A quién va dirigida la dieta FODMAPs?

Esta dieta resulta extremadamente efectiva para las personas que padecen de síndrome del intestino irritable (SII) o una condición conocida como sobre crecimiento bacteriano del intestino delgado (SIBO).

El SIBO básicamente hace referencia al crecimiento excesivo de bacterias en el área equivocada de nuestro cuerpo. Recordemos que el colon es el hogar de la población más grande y más concentrada de bacterias en el ser humano. Sin embargo, bajo ciertas circunstancias, el intestino delgado puede volverse hospitalario con un exceso de bacterias que no se supone que deberían estar allí.

Y es que los investigadores han identificado docenas de posibles factores de riesgo para que se desarrolle el SIBO. Sin embargo, cualquiera que sea la razón, la forma en que le afecta a la persona es probablemente la misma.

El diagnóstico del SIBO se realiza a través de una prueba de aliento. La cual requiere ingerir una solución de azúcar (Lactulosa), respirar por un tubo periódicamente durante 3 horas, y medir los gases del aliento a través de una máquina. Estos gases por lo general son el hidrógeno, metano y dióxido de carbono.

Según el punto durante la prueba en que aparecen los gases, su médico puede determinar dónde se encuentran esas bacterias en su sistema digestivo. Y en función de los tipos de gases que aparecen en su respiración, su médico puede determinar qué tipo de criaturas están creciendo en exceso.

Una vez diagnosticado el SIBO, el principal tratamiento inicia con un cambio en la dieta. Y es aquí donde la dieta FODMAPs entra en juego. En nuestro centro de nutrición somos nueve profesionales que podemos ayudarle con el manejo de ésta y muchas otras condiciones de salud. Para más información no dude en contactarnos al 2223-1717.