Por: Manuel Avendaño A..   2 julio, 2018
26/06/2018. Llorente de Tibás. Hora: 01:50 p.m. Berenice Briones trabaja como analista de negocios en Visión Mundial, labor que realiza desde su apartamento. Fotografía: Mayela López.
26/06/2018. Llorente de Tibás. Hora: 01:50 p.m. Berenice Briones trabaja como analista de negocios en Visión Mundial, labor que realiza desde su apartamento. Fotografía: Mayela López.

El teletrabajo no es una moda, es un sistema en auge que se fortaleció en las últimas dos décadas alrededor del mundo, y Costa Rica no es la excepción.

Una persona que trabaja desde su casa puede conseguir ahorros de hasta ¢327.400 por año en rubros como vestimenta, transporte, alimentación y otros, aunque tendrá que asumir gastos en electricidad, agua e Internet.

Las cifras se desprenden del Primer Informe del Teletrabajo en Costa Rica 2017, elaborado y publicado por el Centro Internacional para el Desarrollo del Teletrabajo (CIDTT). El documento también destaca que la implementación de esta modalidad necesita, sí o sí, de un cambio en la cultura de las organizaciones.

La clave para derribar los temores que se ciernen sobre el teletrabajo se encuentra en una sola palabra: confianza.

No se puede desarrollar un sistema de teletrabajo efectivo si no existe una relación fuerte entre la empresa y el colaborador, por eso también es importante aclarar que no todos los empleados pueden o deben recibir la oportunidad de cumplir con sus funciones desde su hogar.

Es cierto, muchos patronos desconfían de sus trabajadores y temen dar permisos de teletrabajo porque no pueden controlarlos.

Los efectos económicos del teletrabajo son positivos para las empresas y para los colaboradores. No en vano el Gobierno ha emitido cinco decretos y tres proyectos de ley desde el 2008 para impulsar esta modalidad laboral.

Una de las 28 medidas del Ejecutivo para contener y reducir el gasto público del país en momentos de déficit fiscal es impulsar que al menos el 10% de los funcionarios públicos hagan trabajo remoto desde sus casas.

Entonces surge la pregunta: ¿por qué el teletrabajo no despega en Costa Rica?

Para darle respuesta esta inquietud, EF consultó a Pablo Cruz y Félix Peralta, de P&R Consultores, quienes han desarrollado investigaciones de clima empresarial en entidades públicas y privadas del país para entender la situación del teletrabajo.

Estos son los 10 temores que limitan la aplicación del trabajo desde la casa en las compañías que operan en Costa Rica.

1- La implementación de tecnología para que los colaboradores se conecten todo el día es muy cara.

Esta barrera se cae muy fácilmente. Existen diferentes programas y aplicaciones para desarrollar video-reuniones, hacer llamadas y conectarse por medio de chats, incluso algunas de ellas son gratuitas como WhatsApp.

2- El teletrabajo no beneficia al empleado.

En un año un empleado costarricense ahorra en promedio ¢264.000 en transporte, ¢151.000 en alimentación, ¢120.000 en ropa y ¢60.000 en otros rubros con el simple hecho de trabajar desde su casa. Así se explica en el informe del CIDTT.

El reporte también destaca que un trabajador puede ganarse hasta 60 horas al mes -debido a que no debe desplazarse de su casa al trabajo-, lo que se traduce en 270 horas al año.

El dinero y el tiempo son beneficios que mejoran directamente la calidad de vida del empleado.

3- El teletrabajo genera aislamiento y no permite el crecimiento de la organización.

Es cierto que una persona que trabaja 100% desde su casa se encuentra aislada del resto del equipo, por eso las empresas pueden aplicar esquemas con uno, dos o tres días de teletrabajo.

De los 2.500 empleados públicos que hacían teletrabajo a marzo del 2017, según cifras del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), el 31% tenía la modalidad durante tres días de la semana y el 27% al menos dos días.

El crecimiento de un colaborador está ligado al cumplimiento de metas, objetivos y su desempeño, por esta razón, el lugar desde el cual despeñe sus funciones no debería ser una limitación.

Si el empleado desarrolla sus tareas y es productivo la empresa mantendrá su ritmo de crecimiento.

4- El teletrabajo no ahorra dinero a la empresa.

Un teletrabajador en Costa Rica asume gastos de electricidad, agua, Internet y uso mobiliario por hasta ¢267.770 al año, ese dinero deja de ser pagado por la empresa en los mismos rubros, según datos del informe del CIDTT.

Cabe destacar que la investigación muestra ahorros por ¢595.200 y gastos por ¢267.770 para cada trabajador por año, al restar ambos montos la ganancia total del empleado por hacer teletrabajo es de ¢327.432 anuales.

De acuerdo con P&R Consultores, existen numerosos estudios que comprueban los ahorros sistemáticos para las empresas en atención médica, medicinas, energía, conexión a Internet, pago de horas extras, mantenimiento y alquiler, entre otros.

5- No todos los empleados pueden hacer teletrabajo.

Para implementar el mecanismo de teletrabajo en una empresa es necesario desarrollar un programa o capacitación previa para explicar las funciones a la persona, revisar las condiciones de su casa y fortalecer las competencias que necesita.

Cualquier persona, sin importar la edad o el género, puede trabajar desde su casa, aunque esta modalidad no aplica para todos los puestos. Generalmente quienes laboran en atención al cliente o desarrollan actividades operativas, no podrán acceder a este mecanismo.

Las empresas también deben implementar herramientas de selección y evaluación de los colaboradores para encontrar factores de riesgo. Por ejemplo, una persona en condiciones de violencia intrafamiliar, alcoholismo o drogadicción, podría no ser apta para trabajar desde su casa.

6- El teletrabajo beneficia solo a una parte de la población.

La posibilidad de trabajar de forma remota abre el abanico de oportunidades para que una persona que vive en zona rural o costera pueda conseguir empleo en compañías ubicadas dentro de la Gran Área Metropolitana (GAM).

El lugar de residencia muchas veces se convierte en un elemento que limita la contratación de un trabajador.

El informe del CIDTT muestra que durante el III trimestre del 2016, el 12% de las personas que desarrollaron actividades de comunicación y servicios en el país lo hicieron desde su casa, la cifra se desagrega en un 8,7% en prestación de servicios, 1,9% en elaboración de productos y 1,1% en teletrabajo

En el área de actividades profesionales y administrativos de apoyo el 7,5% de los empleados hizo trabajo desde su vivienda, de los cuales el 1,3% lo calificó como teletrabajo.

7- Trabajar desde la casa disminuye la productividad.

Es fácil pensar que alguien que trabaja de forma remota se distrae más, ya que no tiene a su jefe cerca para controlarlo mejor.

Sin embargo, un estudio de Harvard Business Review demostró que algunas empresas registraron un aumento de la productividad del colaborador de un 13,5% después de implementar el teletrabajo.

En Costa Rica el 93,5% de los empleados públicos consideran que el teletrabajo brinda valor agregado a su institución y el 95% aseguró que moderniza la organización. Los datos se desprenden del informe del CIDTT.

La posibilidad de trabajar desde la casa sirve como incentivo para reducir la rotación, premiar a los colaboradores y poner en práctica estrategias para mejorar la productividad.

8- Hay incompatibilidad entre la vida laboral y familiar cuando se trabaja desde la casa.

El teletrabajo requiere de una preparación previa entre la empresa y el colaborador. El empleado y su familia deben entender que el tiempo de labores desde la casa necesita respeto y compromiso, al igual que si se desempeñara desde la oficina.

Las familias tienden a pensar que pueden disponer del tiempo del empleado porque se encuentra en la casa, cuando en realidad la persona debe buscar un espacio adecuado y aislado para cumplir con sus tareas.

Al final de la jornada el trabajador podrá ganar horas ya que no tuvo que viajar a la empresa y ese tiempo puede dedicarlo a compartir con su familia o para actividades recreativas.

9- Los teletrabajadores utilizan el tiempo para vacacionar o para ocio.

El teletrabajo funciona bajo la premisa del respeto mutuo, por esa razón la empresa debe seleccionar bien a las personas que pueden desarrollar esta modalidad. El empleado debe cumplir sus tareas de manera eficiente con el fin de preservar este sistema.

Existen herramientas tecnológicas de control que le permiten a los patronos darle seguimiento a las funciones y proyectos asignados al colaborador, o bien, recibir pequeños reportes diarios de las acciones desempeñadas durante el día.

Pablo Cruz, de P&R Consultores, aseguró que este es uno de los principales argumentos que presentan las empresas antes de implementar programas de teletrabajo.

"Las compañías y los jefes tienen resistencia a permitir que la gente trabaje desde la casa porque temen que las personas destinen su tiempo para dormir, hacer trámites personales o hasta para irse a la playa", aseveró Cruz.

De acuerdo con el consultor, las empresas deben seguir un proceso adecuado para seleccionar, preparar y darle seguimiento a sus teletrabajadores, lo que finalmente permitirá definir el rumbo de la estrategia y evitar que sus empleados adopten estas conductas negativas.

10- El empleado no es creativo cuando está fuera de la empresa.

Las personas que hacen teletrabajo logran crear un ambiente más íntimo y cercano, por esa razón pueden aumentar sus niveles de creatividad hasta en un 20%, de acuerdo con datos de P&R Consultores.

Uno de los temores que rodea a los patronos es que el trabajo desde la casa aumenta las distracciones del colaborador. Sobre este punto, el CIDTT recomienda fijar objetivos y metas para evaluar la productividad y creatividad, si los resultados son bajos se elimina o reduce la modalidad de teletrabajo.

Trabajar desde la casa es una forma de construir una relación ganar-ganar entre el empleado y su compañía, aunque existen detractores de esta modalidad, la práctica y los datos confirman que el teletrabajo ofrece buenos resultados, reduce gastos, incentiva la productividad y mejora la relación laboral.