Por: Laura Ávila, Josué Alfaro, Francisco Ruiz León.   7 mayo
Colombia vive días de tensión con concurridas movilizaciones en las principales ciudades del país, como esta en Medellín. (Fotografía: AFP)
Colombia vive días de tensión con concurridas movilizaciones en las principales ciudades del país, como esta en Medellín. (Fotografía: AFP)

Colombia vive días de alta tensión. El país es testigo de intensas movilizaciones que estallaron después de que el gobierno del presidente Iván Duque propuso una nueva reforma tributaria en el país sudamericano –la tercera desde que el mandatario asumió funciones en el 2018.

El Gobierno se proponía recaudar un 2% del PIB a través de su plan fiscal para compensar los gastos ocasionados por la pandemia del COVID-19, pero suscitó una fuerte oposición de la población ya golpeada por la emergencia sanitaria.

Colombia experimentó una contracción económica del 6,8% en el 2020 –la más grande desde que se tiene registro– y su déficit fiscal alcanzó un 7,8% del PIB, según el Gobierno.

Sin embargo, el impacto va más allá de las finanzas del Estado. “Según el Departamento Administrativo Nacional de Estadística (DANE), la pobreza pasó del 35% al 42% de la población. Tres millones y medio de personas que no eran pobres ahora lo son. La tasa de desempleo fue del 14,2% a marzo y un 49% de la población trabaja en la informalidad”, comentó Laura Becerra, periodista especializada en economía del medio colombiano Portafolio.

EF responde a las principales preguntas para entender qué sucede en ese país sudamericano.

¿Por qué y cuándo iniciaron las protestas?

Las manifestaciones empezaron el 28 de abril con el fin de oponerse a un proyecto de reforma tributaria propuesto por el gobierno de Iván Duque, con el argumento de equilibrar las cuentas del Estado afectadas por la pandemia de COVID-19. La iniciativa gravaba a la clase media, principalmente, a través de modificaciones de renta e IVA.

Las protestas se extendieron rápidamente por la capital, Bogotá, y las principales ciudades del país. Si bien comenzaron de forma pacífica, en los últimos días se han presentado episodios de violencia entre cuerpos policiales y manifestantes, además de destrucción de mobiliario y saqueos de comercios.

Aunque el presidente Duque retiró la reforma del Congreso el 2 de mayo, las manifestaciones se mantienen ahora en contra de la violencia policial. El malestar creció tras la decisión de Duque de sacar a los militares a las calles para controlar manifestaciones y disturbios, atizado además por videos que circulan en las redes sociales.

La reforma tributaria fue solo una pieza de las muchas que avivaron el descontento popular. Según el analista internacional Guillermo Barquero, siempre es necesario recordar que un movimiento de este tipo no responde a una sola causa en concreto.

Barquero recordó en entrevista con EF que Colombia no escapa del escenario de pobreza y desempleo clásico en América Latina, y que además sigue tenso por sus pendientes relacionados con la guerrilla y el narcotráfico. “Lo que quiero decir es que una reforma tributaria, más impuestos en una población empobrecida ya por una situación compleja que venía arrastrando”, detalló.

¿Qué ha dejado estas protestas?

Según el último boletín de la Defensoría del Pueblo de este viernes 7 de mayo, se registran 26 muertes en el marco de las protestas y hay 145 reportes de personas desaparecidas.

Por otra parte, se contabilizan numerosos saqueos a comercios y almacenes, destrucción de edificios públicos y ataque a periodistas.

También se han visto imágenes de manifestaciones animadas y pacíficas, además de los populares cacerolazos: personas que salen a sus balcones y a las calles al golpe de sus ollas y sus sartenes.

Según Barquero, al conflicto se suma la tradición de que, “los sectores más progresistas tienden a reaccionar mucho más fuerte” ante gobiernos más conservadores y de que las reacciones tienden a ser “más represivas” en escenarios en los que existen fuerzas armadas.

Precisamente eso es lo que parece causar más preocupación a nivel internacional. El actuar de la policía y especialmente del Escuadrón Móvil Antidisturbios de Colombia, conocido en el país como ESMAD, el cual tiene policías con entrenamiento militar.

¿Qué decía la reforma fiscal que “derramó el vaso”?

La primera propuesta de reforma tributaria enviada por el presidente Duque al Congreso, bajo el título de Ley de Solidaridad Sostenible, buscaba ampliar la base recaudatoria de impuestos, según comentaron diversos analistas a la agencia AFP.

Entre otras medidas, proponía gravar las rentas personales superiores a los $656 mensuales y ya no solo aquellas superiores a los $1.000 actuales; casi cuadruplicaba el cobro del Impuesto al Valor Agregado (IVA) para los combustibles (de un 5% a un 19%); e incluía nuevos gravámenes para los servicios básicos de sectores de clase media y alta.

En el plano empresarial, contemplaba una sobretasa de tres puntos porcentuales del impuesto de renta (más baja para pequeños negocios), e incluía un tributo del 1% a la riqueza de personas naturales cuando su patrimonio fuese superior a 5.000 millones de pesos ($1,3 millones).

También proponía mantener el programa de Ingreso Solidario, creado para brindar subsidios a los hogares en pobreza afectados por la pandemia, así como algunas compensaciones del IVA y programas de empleo.

Pese a ello, el proyecto no fue potable política ni socialmente. El presidente Duque ordenó su retiro del Congreso el 2 de mayo. La decisión derivó en la renuncia del ministro de Hacienda, Alberto Carrasquilla, quien aseguró que su continuidad “dificultaría la construcción rápida y eficiente de los consensos” para un ajuste fiscal “imperativo”.

Posteriormente, asumió José Manuel Restrepo actual titular de la cartera.

¿Qué dice ahora el Gobierno?

El presidente Duque avisó el mismo 2 de mayo de que buscará impulsar un nuevo proyecto de ley, a menos de un año de dejar su puesto, pero agregó que este no incluirá incrementos del IVA, ni cambiará “las reglas existentes”. Asimismo, agregó que “nadie que no pague impuesto de renta pagará ese tributo” con la nueva reforma.

Señaló que sí se buscarán sobretasas temporales de renta a las empresas y del impuesto a los dividendos, que se fortalecerán los programas de austeridad del Estado y que se intentará imponer sobretasas de renta de personas con mayores ingresos.

En los últimos días, el mandatario abrió mesas de diálogo con diversos sectores y rechazó “los actos violentos y las vías de hecho”. “Todas las conductas contra los ciudadanos y contra los servidores públicos que se hayan presentado en el territorio durante los últimos días deben ser investigadas y sancionadas”, dijo a través de vías oficiales.

El presidente señaló que impulsar una reforma fiscal es esencial para el sostenimiento de programas sociales o extenderlos temporalmente, pero dijo que el diálogo ha permitido recibir ideas para lograr la financiación sin afectar a la clase media y a los más vulnerables.

Tres reformas de impuestos ¿qué impacto tiene sobre la coyuntura actual?

La administración de Iván Duque va por su tercera reforma de impuestos, lo que exacerba los ánimos de la población.

En el 2018 el Congreso aprobó la Ley N° 1.943, conocida como Ley de Financiamiento. Esta era una legislación que incluía ajustes en las tarifas del impuesto sobre la renta, rentas exentas (a actividades de economía naranja y para el desarrollo del campo colombiano), renta presuntiva, sobretasa del impuesto sobre la renta sector financiero, impuestos al patrimonio, entre otros.

No obstante, la legislación se vino abajo por decisión de la Corte Constitucional.

“La Corte Constitucional la declaró inasequible porque en su proceso hubo algunos vicios de trámite, por lo que en el 2019 el Gobierno tuvo que recomponer la reforma que se cayó, pero incluyeron nuevos elementos tributarios. Ellos la llamaron Ley de Crecimiento Económico”, dijo Becerra.

Esta fue una versión 2.0 de la reforma del 2018 que se aprobó en diciembre del 2019 y actualmente está vigente. Esta ley contempla medidas sociales como la devolución del Impuesto del Valor Agregado (IVA) para los sectores más pobres y la reducción de los aportes de salud para los pensionados del 12% al 4%, según consta en una nota del diario colombiano La República.

También incluyó una rebaja del impuesto a los dividendos de las personas físicas que pasaron de pagar una tasa del 15% al 10%. La legislación contempla tres días sin IVA donde se pueden adquirir ropa, calzado y electrodomésticos que se hicieran de forma electrónica, entre otros aspectos.

Esta segunda reforma no estuvo exenta de marchas pues en noviembre del 2019 también se dio una ola de protestas fuertes por el proyecto de ley. En ese momento, el Gobierno alcanzó un acuerdo con el Comité Nacional del Paro (compuesto por trabajadores, obreros, estudiantes y profesores y actual organizador de las marchas) y firmó un pliego de peticiones.

Sin embargo, las promesas pactadas no se cumplieron, lo que pone cuesta arriba las negociaciones actuales.

A la crisis actual se le suma los aires electorales en Colombia. Gustavo Petro, precandidato presidencial, propuso derogar la reforma de 2019 bajo el argumento de que se otorgaron beneficios a algunos sectores, lo que estaría generando la crisis y que se agravó con la pandemia. Así consta en una nota del diario colombiano Semana.