Por: Nicole Pérez, Manuel Avendaño Arce.   15 octubre

El ingreso promedio de los hogares se redujo 12,2% en 2020 con respecto a un año atrás. Los rubros que sufrieron un mayor deterioro son el dinero que se percibe por trabajo (salarios o labores propias) que cayó un 18,2% y las ganancias por rentas de la propiedad, como, por ejemplo, alquileres, intereses o excedentes; que se contrajeron en un 26%.

El panorama del dinero que perciben las familias y las personas en Costa Rica, es uno de los rubros que mide la Encuesta Nacional de Hogares (Enaho 2020), publicada por el Instituto Nacional de Estadística y Censos (INEC), el jueves 15 de octubre.

Esta medición nacional ofrece datos sobre la pobreza, la desigualdad y los ingresos de las familias en todo el país.

La pobreza se disparó al 26,2% este año, luego de registrar un nivel del 21% en 2019, esto significa 321.874 personas más en esa condición. Mientras que la desigualdad, medida por el Coeficiente de Gini, creció del 0,514 al 0,519, una variación que no se considera significa a nivel estadístico.

Sobre los ingresos, el panorama es poco alentador. El dinero promedio que recibe una persona en el país se redujo 13,2%. En términos absolutos pasó de ¢376.333 a ¢232.036, es decir, ¢144.297 menos.

Eddy Madrigal, coordinador de la encuesta, recordó que los resultados permiten ver el impacto de la emergencia nacional sobre el dinero que perciben los hogares y también en la conformación de este rubro.

Retroceso laboral

Este estudio pone en perspectiva una serie de indicadores que alertaban −desde antes− sobre la adversa situación laboral que enfrenta el país, exacerbada por el golpe de la pandemia.

La Encuesta Continua de Empleo (ECE), que se publica cada mes y muestra los resultados de trimestres móviles, ya evidenciaba un aumento del desempleo, que en su última versión (junio, julio, agosto) llegó al 23,2%, con 544.000 personas más sin trabajo en relación con un año antes.

Los datos más recientes del Ministerio de Trabajo y Seguridad Social (MTSS), al 8 de octubre, también reflejan que 6.603 empresas mantienen con suspensión temporal de contratos a 79.064 personas. Otras 8.217 compañías redujeron jornadas a 156.553 colaboradores.

A esa fecha, 871 empresas reanudaron los contratos de 6.997 empleados y 620 firmas aumentaron las jornadas de 10.455 trabajadores. Unas 4.980 compañías pidieron prórrogas que afectan a 63.474 personas en su condición laboral.

La economista Natalia Morales, investigadora del Programa Estado de la Nación (PEN), considera que el mercado de trabajo, antes de la pandemia, era frágil y no ofrecía muchas oportunidades.

“La contracción del ingreso se explica prácticamente por la situación del mercado laboral, porque el trabajo significa el 80% del ingreso de los hogares. Si se tienen problemas como la reducción de jornadas, suspensión de contratos y la desaparición del empleo informal; la afectación iba a ser bastante fuerte”, explicó.

De hecho, el impacto es mucho mayor entre quienes ganan por su propio negocio y los trabajadores cuenta propia (documentados en la encuesta como ingreso autónomo). Para este grupo la reducción en el dinero que perciben fue del 35,3%.

Por zona de residencia se puede ver que el ingreso promedio de la región urbana es 35,1% más elevado con respecto a la rural. En ambos casos sufrieron una contracción que se acentúa mayormente en los trabajadores autónomos.

“Esto se explica por la desaparición del empleo informal. Vemos que en el sector independiente se desarrollan principalmente actividades cuenta propia muy relacionadas con el turismo, comercio y microempresas. Se puede deber a cierres temporales o es prácticamente la destrucción del empleo informal”, apuntó Morales.

El ingreso por persona en la zona rural se contrajo en un 6%; pero si se observan rubros como el dinero que reciben por salario, la caída fue del 9,4%, mientras que para los informales la reducción fue del 21,3%.

Una situación relevante, es que el efecto negativo fue mayor sobre los empleados independientes en zona urbana quienes vieron cómo su ingreso disminuyó en un 43,3%; de ¢67.555 a ¢38.316 en un año.

Impacto en Guanacaste

El estudio también ofrece información desagregada por cada una de las siete regiones de planificación del país. Es así como se reporta que la Chorotega −conformada por los 11 cantones de Guanacaste− sufrió el embate de la pandemia.

Esta zona del país muestra la mayor reducción del ingreso promedio por hogar (-20,4%) y por persona (-23,5%).

De acuerdo con Morales, esta situación se puede explicar por el cierre de actividades turísticas, que alimentan una buena parte de la economía local.

“En el momento en el que se cierran fronteras hay sectores que se verán claramente afectados y mucha de la economía de la región Chorotega y Pacífico Central dependía de esas actividades que se detuvieron por completo”, comentó la economista.

A nivel nacional, el INEC advirtió que el incremento en los subsidios estatales, como el bono Proteger, y el crecimiento de las ayudas en especie entre personas y familias, como víveres y dinero; permitieron contener un aumento mayor en el nivel de pobreza.

En la Región Chorotega el 62,6% del ingreso proviene del salario, frente al 3,7% que se obtiene de ayudas de Gobierno y el 14,8% de otras transferencias, entre las que se cuentan las colaboraciones de dinero y alimentos que se entregan las personas.

En cuanto a las regiones, la menos afectada fue la Huetar Caribe que más bien mostró una subida del ingreso promedio de las familias de 1,5%, la única con variación positiva. La Central es la segunda más afectada con una caída del 13,4% en este mismo indicador.

Zoom in a la clase media
El ingreso promedio de los hogares se redujo un 12,2% entre 2019 y 2020, por el impacto de la crisis del coronavirus. Fotografía: Shutterstock.
El ingreso promedio de los hogares se redujo un 12,2% entre 2019 y 2020, por el impacto de la crisis del coronavirus. Fotografía: Shutterstock.

Aunque se presentó un aumento las ayudas del Gobierno y en los aportes del sector privado o de otras personas, a quienes necesitaban colaboración con comida y dinero; estos recursos no compensan la caída sobre los ingresos por trabajo.

La clase media, conformada por los quintiles II, III y IV (el INEC divide a la población en cinco grupos según su ingreso, cada uno representa el 20% de los hogares) es que la presentó mayores niveles de deterioro en el dinero promedio que recibe para vivir.

En el quintil II la disminución fue del 17,8% y en el III del 16,2%. Estos datos se pueden contrastar con los más pobres donde la caída fue del 6,5% y con los más ricos, donde se registró en 11,2%.

El 20% de los hogares con mayores recursos acumula el 51,1% del ingreso nacional, un crecimiento de 0,6 puntos porcentuales en comparación con 2019. En contraposición, el 20% de las familias más pobres concentra solamente el 4,5% del ingreso total.