Pasada la Semana Santa seguramente ya hizo cuentas sobre lo que gastó, lo que le queda y cuántos días faltan para el siguiente pago quincenal. Y, si trabaja en el Gobierno Central, seguro ya recibió el aumento que anunció el Poder Ejecutivo.
En cualquier caso, evite endeudarse. La Tercera Encuesta Nacional de Endeudamiento 2025 de la Oficina del Consumidor Financiero muestra que los costarricenses destinan en promedio el 34% de su ingreso mensual al pago de créditos. En el grupo de 55 a 70 años, el porcentaje asciende a 36,8%. Tenga cautela.
Aunque la economía de Costa Rica mantiene las tendencias, el contexto global crea inquietud.
El Banco Central de Costa Rica (BCCR) publicó la semana anterior que en enero del 2026 —antes de los ataques a Irán— la economía costarricense mantuvo “un ritmo sólido de crecimiento” con una variación interanual del Índice Mensual de Actividad Económica (IMAE) de 4,8%.

Por motores económicos, las actividades incluidas en el régimen definitivo (RD) aumentaron 3,3% en comparación al mismo mes de enero de 2025. También incrementaron su contribución a la variación del IMAE del 55,8% en enero de 2025 a 60,8% en enero de 2026. Asimismo, la producción de los regímenes especiales (RE) creció 9,8% y contribuyó 39,2% al aumento en la producción.
Entre las actividades económicas se destaca el crecimiento de los servicios profesionales, los administrativos, la enseñanza, la salud, el transporte, el almacenamiento, los financieros, los seguros, el comercio y los inmobiliarios dentro del RD.
En el RE, la industria manufacturera de implementos médicos sigue relevante, aun cuando en enero de 2026 tuvo una desaceleración interanual de 13,3 puntos porcentuales (p.p.). Aquí también siguen con buen ritmo los servicios informáticos (crecieron 11,3% respecto a enero del 2025).
La actividad agropecuaria creció 2,8%, con una aceleración interanual de 7,3 p.p. comparado con el inicio del 2025, debido al aumento en la producción agrícola de ciclo corto (hortalizas, raíces, tubérculos) y en algunas actividades orientadas al mercado externo (piña, sandía, melón) beneficiadas por una combinación favorable de temperaturas y precipitación.
Banano y café, que enfrentaron afectación por plagas y hongos debido a condiciones climáticas adversas en el segundo semestre del año 2025, siguen con freno.
La construcción creció en enero 2,5% respecto a enero de 2025, debido a la mayor obra con destino público (13%) y pese a la moderación de la construcción de proyectos con destino privado (0,2%).
El sector de servicios creció 4,0%, 0,8 p.p. menos en relación con el mismo mes del 2025, debido a que actividades como hoteles y restaurantes y el grupo de otros servicios aceleraron respecto al mismo mes del año anterior. Sin embargo, electricidad y agua, servicios profesionales, administrativos e inmobiliarios moderaron su ritmo de crecimiento.
Y tras la temporada alta de ventas, el comercio creció 3% en enero de 2026 en comparación con el mismo mes de un año atrás. Aquí el mayor aporte vino de la comercialización de productos alimenticios, eléctricos y farmacéuticos.
En la billetera
En general, la actividad económica sigue las tendencias apuntadas en el anterior informe mensual del BCCR y que se reflejaron en el crecimiento o el decrecimiento del empleo de manera heterogénea por sector.
¿Cómo se refleja todo eso en los salarios?
A enero de 2026, en promedio, el salario nominal se situó en ¢773.642 y el salario real en ¢391.547. Recordemos que el salario real actúa como un indicador de la capacidad de compra: si la inflación sube más rápido que los salarios nominales, el salario real disminuye.
Esas cifras no son las más bajas desde enero de 2024, pero están por debajo de las más altas del periodo: en los meses de marzo de 2024 y de marzo, mayo, y octubre de 2025 superaron los ¢800.000 en salario nominal y los ¢400.000 en salario real.
Asimismo, la mayor diferencia entre ambos tipos de salario se presentó en mayo de 2024. Sin embargo, la brecha promedio aumentó en el 2025 (¢393.755) en comparación a la del 2024 (¢384.629).
Además, en ambos casos, los salarios nominales y reales de enero pasado fueron menores a los de diciembre anterior y al promedio de 2025.
Si vemos a largo plazo, el nivel de salarios reales es superior a antes de 2022, cuando cayó entre febrero y diciembre por efecto de la inflación de ese año.
Tanto el BCCR como el Instituto de Investigaciones en Ciencias Económicas (IICE), de la Universidad de Costa Rica (UCR), indican que los salarios reales tuvieron una pérdida entre 2019 y 2025 cercana al 10% en el sector público y del 15% en el sector privado.
Asimismo, a julio de 2025, los salarios de calificación media alcanzaron el nivel prepandémico y los de calificación baja y media se mantenían por debajo, aunque recuperando terreno.
Incrementos vigentes
El pasado 18 de febrero, el gobierno anunció un incremento salarial de hasta ¢20.000 dirigido a los niveles salariales más bajos del Gobierno Central. La medida entró en vigor el pasado 1° de abril de 2026.
Según el Ministerio de Planificación (Mideplán) es un incremento de 6,97%, “el mayor ajuste porcentual en más de una década”. “Para encontrar un incremento similar es necesario remontarse al año 2014, cuando se otorgó un ajuste de 6,6%”, señaló la entidad.
En total, se ven beneficiados aproximadamente 13.600 policías (Fuerza Pública, Penitenciaria y Tránsito), 5.100 funcionarios de apoyo operativo (tanto de centros educativos como en las demás instituciones públicas en puestos de conserjes, cocineros y misceláneos), 2.900 trabajadores de vigilancia institucional y 2.300 personas de apoyo administrativo y técnicos.
Con este aumento, el salario de un conserje de centro educativo pasa a ¢364.000, el de un policía de la Fuerza Pública a ¢746.000 y el de un agente de Policía Penitenciaria a ¢702.000.
¿Seguirán dándose aumentos en el sector público?
Las perspectivas ahí no son positivas. Las cifras fiscales muestran que la relación de endeudamiento del gobierno y el Producto Interno Bruto (PIB) finalizó en 60,4% en el 2025.
Eso implica el retorno de la regla fiscal más estricta a partir de 2027 y, por tanto, una afectación sobre los salarios. Al regresar a ese umbral, el Gobierno tendrá que retornar al escenario más restrictivo en sus gastos, lo que implicaría mayor restricción sobre el gasto público.
¿Y en el sector privado?
El incremento salarial del sector privado decretado para este 2026 fue de 1,63% en general, el cual rige desde enero de 2026.
Con estos incrementos y las perspectivas para este y el próximo año, lo recomendable sigue siendo cuidar el efectivo y ojalá bajar el endeudamiento.
