Por: María Luisa Madrigal.   13 febrero
Yuri Delgado Sánchez (de lentes) y Verónica Cruz Suárez trabajan en una carnicería. (Fotos: Jorge Navarro).
Yuri Delgado Sánchez (de lentes) y Verónica Cruz Suárez trabajan en una carnicería. (Fotos: Jorge Navarro).

Más del 60% de los diplomas entregados en Costa Rica son para mujeres. Estos datos son constantes desde el 2001 y así lo constata la miniestadística de diplomas del Consejo Nacional de Rectores (Conare).

Tanto en universidades públicas como privadas, cada año se gradúan más mujeres que hombres. Para el 2016 –los datos más actualizados del Conare– las mujeres recibieron el 62,1% de los diplomas entregados en el país.

Sin embargo, estos datos no reflejan lo que sucede tras la graduación. Lo cierto es que el desempleo en Costa Rica sigue creciendo y las mujeres son las más perjudicadas. Mientras la tasa de desempleo nacional llegó al 12% en el último trimestre del 2018, el porcentaje para las mujeres alcanzó 14,9%.

Desigualdad pero no por falta de capacitación

El Foro Económico Mundial señala que la desigualdad laboral que viven las mujeres no es por la falta de capacitación. La gran causa de la brecha es el sesgo inconsciente de los tomadores de decisión, de acuerdo con Cynthia Castro, autora y miembro del Efecto Boomerang, agencia que trabaja temas de género con las gerencias de empresas.

Como tendencia de largo plazo, la inserción laboral femenina ha crecido de forma sostenida, pero se ha estancado en años recientes, según Patricia Mora, presidenta Ejecutiva del Instituto Nacional de la Mujer (Inamu).

Aun si poseen alta calificación, las mujeres enfrentan con mayor frecuencia problemas de desempleo, subempleo, brechas de ingresos, poco acceso a recursos productivos y patrones de segmentación ocupacional que afectan sus derechos y oportunidades de desarrollo personal y profesional, de acuerdo con Mora.

Estas aseveraciones se evidencian en la última Encuesta Continua de Empleo (ECE) del INEC. Hay más mujeres desempleadas, son las que padecen más el subempleo y las que engrosan los empleos informales.

El Gender Gap Report, del Foro Económico Mundial, califica bien a Costa Rica en acceso a la educación, acceso a la salud y evidencia un avance en acceso a la política. Sin embargo, en participación económica femenina el país está prácticamente estancado.

Las brechas del tiempo
Wendy Navarro junto a sus hijos Thiago Arroyo (en brazos) e Ithan Seas, de 9 años, vecinos Desamparados, junto a Marta Aragón Rayo junto a su hijos Fabián Rivera de 6 años, y Ashely Aragón, de 9 años, vecinos de Calle Fallas. Manifestación de padres de familia frente a IMAS porque no giran recursos para centros de cuido de niños. (Foto: Diana Méndez).
Wendy Navarro junto a sus hijos Thiago Arroyo (en brazos) e Ithan Seas, de 9 años, vecinos Desamparados, junto a Marta Aragón Rayo junto a su hijos Fabián Rivera de 6 años, y Ashely Aragón, de 9 años, vecinos de Calle Fallas. Manifestación de padres de familia frente a IMAS porque no giran recursos para centros de cuido de niños. (Foto: Diana Méndez).

Otro punto fundamental que explica el divorcio entre los números de profesionales graduadas y el éxito laboral femenino es el uso del tiempo libre.

El trabajo del cuido de otras personas principalmente niños y adultos mayores, es uno de los aspectos que acaparan el tiempo que las mujeres pueden invertir para el crecimiento profesional. A pesar de ser labores descritas como “dentro del hogar” son las mujeres quienes terminan asumiéndolas mayoritariamente.

Las mujeres tienen una tasa de participación del 41,2% en el cuido de niños frente a un 26,9% de participación masculina, según datos de la encuesta del uso del tiempo del 2017 publicada por el Instituto Nacional de Estadísticas y Censos (INEC).

Además, el tiempo efectivo promedio que las mujeres invierten en el cuido de personas de 12 años y más que sean dependientes por completo del hogar, es de 13:07 horas semanales. En el caso de los hombres cierran con 7:30 horas a la semana.

Estos datos evidencian lo que por mucho tiempo ha sido un entendido social sin discusión. Las mujeres tienen doble jornada laboral. Siendo que el trabajo es doble, entonces muchas veces deben escoger entre más carga laboral con un puesto mejor o la familia. Esto impide que puedan seguir creciendo, de acuerdo con Castro.

El factor que reduce la probabilidad de participación laboral es el número de niños en el hogar. El trabajo doméstico no remunerado principalmente en labores de cuido, se reparte entre las mujeres que conviven en el hogar, de acuerdo con el Inamu. Esto libera el tiempo necesario para que algunas mujeres puedan trabajar de manera remunerada.

En un hogar sin niños la mujer tiene 1,2 veces más posibilidad de participar en el mercado de trabajo que cuando hay uno, y 1,6 veces más que cuando hay tres niños, según datos aportados por el Inamu.

En el contexto internacional, Costa Rica es el cuarto país de América Latina –entre diecisiete– con la menor participación laboral femenina, y aunque en los últimos veinte años este indicador aumentó en casi diez puntos porcentuales, todavía se mantiene bajo en comparación con los promedios de la Unión Europea, América Latina y el Caribe, según datos del Inamu.

Esta baja participación se relaciona con la carencia de políticas eficaces de maternidad y paternidad así como con tema de responsabilidad en los cuidados, según Mora.

Luces futuras
Cada vez hay más mujeres en ciencia y tecnología o áreas “masculinizadas”, de acuerdo con los datos que maneja Efecto Boomerang. En el 2016, el 53% del total de personas graduadas en carreras relacionadas con ciencia y tecnología fueron mujeres, según el Programa del Estado de la Nación. (Foto: BLP e Intel para EF).
Cada vez hay más mujeres en ciencia y tecnología o áreas “masculinizadas”, de acuerdo con los datos que maneja Efecto Boomerang. En el 2016, el 53% del total de personas graduadas en carreras relacionadas con ciencia y tecnología fueron mujeres, según el Programa del Estado de la Nación. (Foto: BLP e Intel para EF).

No todo es negativo en el horizonte del trabajo femenino. Mientras las mujeres hacen la tarea y se profesionalizan con un título universitario, las áreas de ciencia y tecnología dejan de ser un terreno desconocido para ellas.

Cada vez hay más mujeres en ciencia y tecnología o áreas “masculinizadas”, de acuerdo con los datos que maneja Efecto Boomerang. En el 2016 el 53% del total de personas graduadas en carreras relacionadas con ciencia y tecnología fueron mujeres, según el Programa del Estado de la Nación.

La existencia de la brecha definitivamente se trata de cómo las empresas toman sus decisiones, según el Inamu. La institución trabaja en ese cambio cultural necesario para eliminar las barreras de discriminación en contra de las mujeres. De ahí nace el Sello de Igualdad de Género que trabaja con empresas privadas para garantizar la igualdad entre hombres y mujeres en el ámbito laboral.

El sello no solo busca un aumento de la empleabilidad de las mujeres, sino que las empresas desarrollen sistemas de gestión empresarial que tengan como premisas el respeto a los derechos de la mujer, el aumento de la competitividad empresarial y el compromiso con un desarrollo humano integral.

A pesar de ser un programa nuevo ya dos empresas están certificadas a nivel nacional. 500 compañías están informadas, 65 empresas han pasado por el ciclo y el Inamu ha dado 96 asesoramiento bilaterales.

Además, está la Guía para la Inspección del Trabajo con Enfoque de Género, que desde el 2017 es de uso obligatorio por el personal de inspección laboral en el país.