Por: María Luisa Madrigal.   23 octubre
OMNiMoni es una fintech que desarrolló un neobanco que permite realizar transacciones bancarias sin necesidad de visitar una sucursal física. El servicio incluye un monedero digital, una tarjeta de débito MasterCard y elimina los métodos tradicionales de la banca, siendo un producto de acceso a todas las personas basado en las nuevas tendencias de los modelos fintech. Foto: Cortesía de OMNIMoni.
OMNiMoni es una fintech que desarrolló un neobanco que permite realizar transacciones bancarias sin necesidad de visitar una sucursal física. El servicio incluye un monedero digital, una tarjeta de débito MasterCard y elimina los métodos tradicionales de la banca, siendo un producto de acceso a todas las personas basado en las nuevas tendencias de los modelos fintech. Foto: Cortesía de OMNIMoni.

Ventanas y resquicios empiezan a abrirse para que las fintechs se expandan en el sistema financiero.

Un ejemplo es el reglamento de la Ley de Comisiones Máximas del Sistema de Tarjetas (9.831), que va más allá de las comisiones para el uso de datáfonos, y moderniza la escena costarricense del procesamiento de pagos e interoperabilidad, abriendo la posibilidad de que bancos, cooperativas financieras o incluso fintechs trabajen directamente con las marcas de tarjetas.

La posibilidad de que varios dispositivos puedan conectarse y realizar pagos u operaciones financieras de cualquier tipo, se incrementa cuando el reglamento define que las marcas de tarjetas; Visa, MasterCard y American Express, deben estar en la disposición de firmar convenios con cualquier empresa que cumpla con los requisitos y estándares técnicos que ellos impongan.

El reglamento también allana terreno al detallar que todos los dispositivos deberán incorporar una tecnología universal, facilitando el procesamiento y eliminando intermediaros. Además, elimina las relaciones de exclusividad con las marcas de las tarjetas.

Interoperabilidad

La interoperabilidad es uno de los temas centrales. El reglamento de la ley 9.831 lo define como “la capacidad de dos o más sistemas o componentes para intercambiar y usar información, con fines de procesamiento y liquidación de transacciones con dispositivos de pago, incluyendo, por ejemplo, depósitos, retiros y pagos”.

Algunos de estos dispositivos son, de acuerdo con el artículo 2 de la ley, tarjetas prepago, monederos electrónicos, teléfonos inteligentes, llaveros, brazaletes, tabletas y otros.

Esto abre una ventanilla importante para las fintech, de acuerdo con Willy Carvajal, director de derecho y tecnología de LatamLex, porque la regulación obliga a las marcas de las tarjetas que se utilizan en el país a trabajar directamente con las empresas que cumplan con los requisitos establecidos. Esto, para los emprendimientos, significa trabajar sin intermediarios.

Si bien la ley 9.831 se dirige principalmente a la regulación de las comisiones de intercambio y adquirencia, de acuerdo con Carlos Melegatti, director de la División de Sistemas de Pago del BCCR, también le encomienda al Central regular el funcionamiento del sistema para promover su eficiencia y seguridad siguiendo las mejores prácticas internacionales.

Según Melegatti, de la evaluación requerida para el establecimiento de las comisiones de intercambio y adquirencia, se documentaron prácticas de mercado que pueden mejorar la eficiencia del sistema, “sea atrayendo más proveedores de servicios como por ejemplo las fintechs, o bien garantizando el acceso y provisión de servicios en igualdad de condiciones para los operadores actuales”, detalló.

Es justamente a través de la interoperabilidad que el BCCR busca que para las tres marcas de tarjetas internacionales más utilizadas en el país, “los proveedores adquirentes que cumplan los estándares técnicos, puedan adquirir pagos de estas marcas”.

Sin embargo, no todo son facilidaddes. Qué tan complejos, o caros, sean esos requisitos impuestos por las marcas de tarjetas, podría presentar un problema para las fintech.

Requisitos

Si bien es cierto que este cambio da accesibilidad en el papel a las empresas, en la práctica no sería una posibilidad para todas las fintechs.

"Ser miembro principal y adquirente de una de estas marcas, es un proceso bastante complejo y caro”, explica Mario Hernández, CEO de Impesa y presidente de la Asociación FinTech Centroamérica y Caribe.

Algunos de los requisitos podrían ser, por ejemplo, cartas de crédito por montos elevados. Además, según Hernández, la adquirencia per se, no es un negocio atractivo para una empresa que no capte recursos.

“Difícilmente vería a una fintech entrando a dedicarse exclusivamente al negocio de adquirencia”, resume Hernández. Este escenario podría cambiar si la empresa logra convertirse en una entidad financiera regulada o un neobanco, donde podría tener mayor captación de recursos.

De manera similar lo ve Felipe Echandi, cofundador y CEO de la fintech Cuanto. “Algunas fintech, al estar empezando no van a cumplir con todos los requisitos que pongan las marcas”, declaró.

Cuatro es una fintech que permite que pequeños negocios y productores independientes puedan lanzar su tienda en línea y vender a través de redes sociales. Parte de trabajo que la marca ofrece es el procesamiento de pagos con tarjeta. La compañía tiene actualmente más de 15.000 negocios afiliados, trabajan en Panamá y recientemente iniciaron operaciones en Costa Rica.

Crecimiento

Estos cambios en la legislación podrían generar un incremento en las iniciativas de fintechs. Según Carvajal, es esperable que en la medida de que las empresas y emprendedores sepan de la posibilidad de hacer alianzas con las marcas de tarjetas de forma directa, podría proliferar la creación de dispositivos.

¿Cómo funciona hoy? Un emprendedor que quiera sacar, por ejemplo, un brazalete que permite hacer pagos en restaurantes debe ir con un banco para afiliarse. La entidad va a cobrar un porcentaje por esa afiliación y los procesos asociados, como el procesamiento de los pagos.

El cambio que permite el reglamento es que con cumplir los requisitos que piden las marcas de tarjetas, el emprendedor pueda poner a funcionar su brazalete de pagos, sin asociarse con un banco y sin pagar esa comisión, sino que asociarse directamente con la marca de la tarjeta.

Para comercio electrónico estas modificaciones a la normativa sí abren un escenario interesante, de acuerdo con Hernández. Las ventajas son varias. Primero, la captación de los clientes que abrirían cuentas con la fintech y además de las comisiones que se deje la empresa por la parte de adquirencia a la hora de aceptar los pagos de una marca específica.

Sin embargo, faltan detalles. Actualmente el BCCR tiene regulaciones para que cualquier operador pueda solicitar un ingreso de registro al Sinpe que es donde se procesan las operaciones. Para Carvajal, este proceso tiene barreras de entrada y falta un poco de transparencia para que los emprendimientos se puedan conectar más fácilmente al sistema y que la interoperabilidad sea fluida.

EVM

Pero no es solo la apertura de la relación directa con las marcas el terreno completo se trabajó. Según la nueva legislación, para julio del 2021, todos los dispositivos de pago deberán incorporar la tecnología y los estándares Europay-MasterCard-Visa (EVM) que permite la validación mediante PIN en línea o identificación biométrica.

EVM es el estándar técnico con el que los dispositivos se van a comunicar entre sí. Esto facilita el proceso para nuevos emprendimientos. Por ejemplo, si una fintech saca un wearable para procesar pagos, este se va a poder comunicar con cualquier datáfono o eventualmente, con un cajero automático, porque el sistema de comunicación deberá ser el mismo entre los dispositivos.

Actualmente, por el contrario, distintas marcas desarrollan tecnologías propias lo que dificulta la interoperabilidad.

“Si usted tiene esa tecnología no va a tener que firmar convenios con nadie más para poder procesar el pago en distintos dispositivos”, detalló Carvajal

La ley establece que las POS y cajeros automáticos, deberán aceptar el procesamiento de transacciones realizadas con tarjetas de pago EMV de cualquier emisor, incluyendo la posibilidad de retiros de efectivo con tecnología sin contacto. Sin embargo, la interoperabilidad de los POS y cajeros entrará a regir hasta el 2023.