Por: Manuel Avendaño Arce.   7 febrero
Las tendencias y agrupaciones internas de los partidos políticos empiezan a moverse para buscar las candidaturas de cara a los comicios del 2022. Fotografía: Archivo GN.
Las tendencias y agrupaciones internas de los partidos políticos empiezan a moverse para buscar las candidaturas de cara a los comicios del 2022. Fotografía: Archivo GN.

A un año de los comicios del 2022 las tiendas políticas empiezan a moverse, tímidamente eso sí. Las fuerzas o tendencias pusieron en marcha sus primeros pasos para sondear posibilidades y buscar opciones que les permitan mantener sus cuotas de poder y, por qué no, perfilar un candidato presidencial.

EF seleccionó para este análisis a los cuatro partidos que obtuvieron más votos en las elecciones del 2018 y que cuentan con las bancadas legislativas más numerosas.

De esta forma se abordará el escenario político de Liberación Nacional (PLN), la Unidad Social Cristiana (PUSC), el oficialista Acción Ciudadana (PAC), y Restauración Nacional (PRN), que tras una serie de conflictos internos se dividió para dar pie a Nueva República (PNR) de Fabricio Alvarado.

Las agrupaciones enfrentan retos tanto internos y externos. La fragmentación de fuerzas adentro de estas entidades llevan a vislumbrar hasta 11 aspirantes a una precandidatura presidencial, como ocurre en el PLN, algo inédito desde su fundación.

En el PUSC se barajan cuatro posibles contendientes para luchar por la nominación hacia la carrera presidencial y en un adormecido PAC varias figuras evalúan sus siguientes pasos.

Alvarado ya anunció que será el candidato presidencial del PNR, mientras que en Restauración recorrerán las asambleas distritales y cantonales, para en la nacional de junio definir la fórmula que luchará por la presidencia.

De cara al votante; las agrupaciones deben lidiar con el debilitamiento de las identidades partidarias que son el elemento central para llevar a las personas a las urnas y ganar la preferencia del voto.

El desencanto político es una estela que crece y nubla las visiones de algunos electores, sobre todo los más jóvenes quienes de primera entrada no son fieles a una fuerza partidaria, sino que se mueven de acuerdo con diferentes momentos de la coyuntura electoral.

Así se demostró con las encuestas de panel elaboradas por el Centro de Investigación y Estudios Políticos (CIEP-UCR) entre octubre del 2017 y abril del 2018.

Con este escenario inicia una carrera que tiene como objetivo ganar la presidencia de la República y la mayor cantidad de diputaciones para el periodo 2022-2026.

La lucha liberacionista

Hasta ahora 11 políticos de diverso pensamiento y experiencias han externado sus intenciones de postularse eventualmente como precandidatos presidenciales en Liberación Nacional.

La cifra ya es inédita, una revisión de los procesos de elecciones internas y convenciones de este partido desde 1977, demuestra que 1993 registraba la mayor cantidad de precandidatos con seis aspirantes.

Es cierto que quizás de los 11 posibles aspirantes, sólo algunos de ellos terminen por inscribir su precandidatura formalmente a partir del 1.° marzo próximo, fecha en cual se darán a conocer los detalles del proceso, la cuota de registro y otros requisitos.

Gustavo Viales, secretario general del PLN, sabe que las elecciones venideras son fundamentales para el país y por eso ve con agrado el interés inicial de tantos políticos a lo interno del partido.

El ajedrez ya se mueve. Un grupo importante de los 43 alcaldes, liderado por el excandidato presidencial Johnny Araya, evalúa impulsar la nominación del actual diputado Roberto Thompson.

Otra facción de los alcaldes y algunos diputados apoyaría las aspiraciones del expresidente de la República, José María Figueres; mientras un grupo de los actuales legisladores afines a Antonio Álvarez Desanti considera que es la mejor opción para buscar la presidencia en las filas verdiblancas.

El variopinto grupo de potenciales precandidatos incluye a figuras conservadoras como el politólogo Claudio Alpízar y el exsecretario general del partido, Fernando Zamora.

Aunque todavía está en una fase de evaluación, el congresista Carlos Ricardo Benavides, muy cercano a la expresidenta Laura Chinchilla, podría definir su precandidatura en las próximas semanas con el apoyo de algunos compañeros de fracción, una parte de los alcaldes y figuras del cooperativismo.

La lista la completan los exdiputados Rolando González, Rolando Araya y Wálter Herrera; el expresidente del partido, Guillermo Constenla; y el economista Gerardo Corrales, quien en las elecciones del 2018 se sumó al equipo económico de Fabricio Alvarado.

Ronald Alfaro, politólogo e investigador del Programa Estado de la Nación (PEN), considera que la verdadera lucha del PLN se basa en unir tantas tendencias y facciones políticas bajo un solo candidato presidencial que represente la mayoría de ideas.

Antonio Álvarez aseguró en un foro organizado por un grupo liberacionista, el 2 de febrero, que el partido no debería enrumbarse hacia una convención interna abierta el próximo 6 de junio; por el contrario, los esfuerzos deberían moverse a buscar un candidato de consenso.

Esto solamente ocurrió en las tiendas liberacionistas en 2005, con Óscar Arias, y en 2013, con Johnny Araya; los restantes nueve procesos tuvieron pugnas internas por la nominación presidencial.

Otro factor que podría jugar en contra de esta idea es el reciente cambio avalado por la Asamblea Nacional que le confiere más poder a los alcaldes y redujo de cuatro a uno las posibilidades del candidato presidencial para elegir “diputados nacionales” (los primeros cuatro lugares por San José, que normalmente son electos).

El ajuste golpea la capacidad de negociación entre los precandidatos para sumar apoyos que luego se intercambian por una diputación. Daniel Calvo, politólogo y analista, recuerda que muchos de los posibles aspirantes en esta etapa sólo buscan exposición y una curul.

Unidad contrarreloj

En la Unidad las aguas empiezan a moverse. El partido debe superar algunos temas como los mecanismos para elegir candidatos a diputados por provincias y la paridad de género horizontal y vertical.

En las filas del PUSC, los actuales diputados Pedro Muñoz y Erwen Masís analizan la opción de luchar por la candidatura presidencial.

A ellos se suma el abogado Roberto Suñol, hasta ahora único precandidato confirmado, y algunos sectores tratan de convencer a la exvicepresidenta (2002-2006), Lineth Saborío, para que postule su nombre.

Este abanico de opciones fue confirmado por Randall Quirós, presidente de la Unidad Social Cristiana, quien apuntó que todavía hay tiempo para que se sumen más interesados.

Mientras estos cuatro aspirantes podrían ir a la convención interna y abierta del partido; el expresidente de la República (1998-2002), Miguel Ángel Rodríguez, plantea que se cree una comisión que estudie por periodo de cuatro meses la posibilidad de sumarse a una coalición de “centro-derecha” que tenga más opciones para ganar los comicios del 2022.

De primera entrada, Quirós considera que el tiempo está en contra para implementar una comisión que analice esta alternativa, sobre todo porque algunos exmilitantes que habían migrado al Movimiento Libertario y al Partido Republicano Social Cristiano (PRSC), planean regresar a las tiendas rojiazules.

La Asamblea Nacional del PUSC, del domingo 7 de febrero, podría modificar el estatuto para permitir el retorno de expartidarios sin que deban tener dos años de militancia y cancelar las cuotas correspondientes por ese periodo, como ocurre en la actualidad.

El PUSC, de hecho, inició como una coalición de partidos en 1977 y 1981, que luego permitió su fundación en 1983.

Un tímido PAC

En el oficialismo todo se cocina despacio y sin altavoces. El PAC sabe que enfrenta un reto contra sí mismo, disipar las críticas y el desgaste de su segundo gobierno y buscar lo que en el pasado ningún partido consiguió: un tercer periodo consecutivo.

Marta Solano, presidenta de Acción Ciudadana, confirmó que hasta ahora solamente una persona ha hecho pública su intención de postularse como precandidata, hasta el cierre de esta edición.

Se trata de la exdiputada (2002-2006) y cofundadora del PAC, Marta Zamora, quien confirmó su precandidatura en las tiendas oficialistas el miércoles 3 de febrero durante una entrevista a Noticias CRC.

La militante de Acción Ciudadana, muy cercana a Ottón Solís, espera que su paso al frente atraiga a más mujeres para postular sus nombres en la búsqueda de puestos de elección popular.

“Me han dicho que soy muy valiente, eso nos caracteriza a las mujeres, el país lo requiere en este momento”, indicó Zamora.

En el horizonte también se vislumbran los nombres de la diputada Carolina Hidalgo, quien tras consulta de este medio únicamente respondió “tal vez”; y la exvicepresidenta (2014-2018), Ana Helena Chacón, quien está en etapa de análisis.

El congresista Welmer Ramos, quien ya luchó por la nominación presidencial en 2017 contra Carlos Alvarado, no descarta la posibilidad de volver a una convención, aunque cree que todavía es pronto para definirlo.

Por su parte el ministro de Deportes, Hernán Solano, renunció a su cargo el 5 de febrero para desarrollar sus aspiraciones como precandidato.

Román Macaya, presidente ejecutivo de la Caja Costarricense de Seguro Social (CCSS) y exprecandidato en 2009, descartó su postulación el pasado 21 de enero, lo mismo que Daniel Salas, ministro de Salud.

Solano detalló que en caso de que se presenten al menos dos aspirantes se deberá realizar una convención interna con el padrón cerrado de los afiliados al partido.

El PAC no tiene prisa por ahora y se escuda en que la campaña electoral arranca hasta noviembre, por lo que antes de eso tienen tiempo para definir sus candidaturas a la presidencia y las diputaciones.

De acuerdo con el analista Daniel Calvo, Carolina Hidalgo podría ser la “línea de sucesión” del presidente Carlos Alvarado; Ana Helena Chacón representa al movimiento más progresista dentro del PAC; y resta por ver si Ottón Solís impulsa a alguna figura de su movimiento o se acerca a Marta Zamora.

Cristianos y divididos
El 24 de marzo del 2018, Carlos Avendaño, presidente de Restauración Nacional y Fabricio Alvarado, excandidato presidencial de ese partido, se felicitaban antes de la segunda ronda electoral. Fotografía: Diana Méndez.
El 24 de marzo del 2018, Carlos Avendaño, presidente de Restauración Nacional y Fabricio Alvarado, excandidato presidencial de ese partido, se felicitaban antes de la segunda ronda electoral. Fotografía: Diana Méndez.

Tras la salida de Fabricio Alvarado de las filas restauracionistas, el 28 de octubre del 2018, la división de este grupo marcó también el debilitamiento en el Congreso, con una fracción de siete diputados para el PRN y un bloque de seis legisladores para Nueva República.

Un Restauración que logró llegar a la segunda ronda en las pasadas elecciones de la mano de Alvarado, ahora trabaja en la renovación de estructuras distritales y cantonales para nominar a su candidato presidencial en la Asamblea Nacional que se realizaría entre junio y julio.

Carlos Avendaño, presidente del PRN, manifestó que la agrupación todavía no ha madurado hasta llegar a procesos de convenciones internas, aunque cuenta con las reglas para hacerlo.

El presidente del Congreso, Eduardo Cruickshank −muy cercano a Avendaño− es el principal nombre para pelear por la presidencia en 2022. Pero el mismo diputado afirma que tomará una decisión hasta después del 1.° de mayo, fecha en la que dejará el máximo cargo de la Asamblea Legislativa.

Mientras tanto, Fabricio Alvarado confirmó su candidatura a la presidencia el 13 de enero. El proyecto político Nueva República logró participar en las elecciones municipales del 2020 con aspirantes en todos los cantones.

Sin embargo, los resultados fueron más que modestos. Se dejaron apenas 19 regidores en 18 de los 82 cantones, que representan el 3,6% del total (508).

El bloque evangélico; al igual que el Movimiento Libertario, en el 2010, y el Frente Amplio, en 2014; se montó sobre una ola coyuntural para ganar votos y curules.

La escisión de este movimiento deja grietas importantes y dudas sobre la solidez para el proceso venidero, todavía se proyectan las sombras de las acusaciones entre unos y otros por el manejo de los fondos en la pasa campaña.